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viernes, 12 de junio de 2015

La soledad es pasajera, por el hilo de Ariadna...

¡Estas solo, estas solo!

El recurso del método de un maltratador.

Una frase que se repite entre los maltratadores en muchos medios. Amedrentar al blanco y hacerlo sentir menos. Uno de esos recursos es hacerle sentir su soledad, porque su acción es la intención de aislarle. ¿Quién esta solo? Todos y a la vez nadie, la capacidad de socializar entre los seres humanos es la capacidad de no quedar aislado y cuando uno se aisla temporlmente, bendito aislamiento.

Uno de estos maltratadores es Caín un cincuentón dueño de una librería, que dedica una buena parte de su tiempo a navegar por el Internet, en busca de encontrar mujeres jóvenes a quién convencer y embaucar. Utiliza un arma seductora, la magia, lo sobrenatural y el supuesto conocimiento que es hermético. Su naturaleza es atraerse a muchas, tener muchas, porque sus años ya no le permiten seducir jovencitas. Entonces su blanco favorito son las mujeres en el abanico de los 35 y 50 años. Creídas, que de entrada le tienen desconfianza, pero cuya supuesta soledad o desprotección les hace agarrarse de cualquier oportunidad, así sea mínima.

Rerpeudcción de un casco de gladiador romano
 Cada quién esta en libertad de proponer relaciones a una mujer y la mujer esta en libertad de aceptar o rechazar las relaciones. Lo peligroso es la venta fraudulenta de promesas que no se cumplirán. Cada mujer adulta sabe a lo que apuntan las insinuaciones y cada mujer adulta sabe las consecuencias de comprometerse con personas que sólo buscan un rato de placer, mientras ellas buscan quizás una relación más sólida.
El comerciante sabe, lo que la mujer busca y trata de mercar con los deseos, las ansiedades y las carencias de las personas, vende compañía provisional a cambio de sexo. Por ello, el recurso del método es en este caso atacar la soledad de las personas, presuponerla para tratar de aprovecharla en el terreno del sexo eventual.

Es una especie de circo romano, donde las gladiadoras se batirán por sobrevivir en la vida, superando sus miedos, su soledad a pesar de entrar a luchar con los leones. Serán devoradas o sobrevivirán allí esta  una buena parte del juego de las promesas.

¿Nos encontramos solos en realidad?

No, todos los seres humanos tenemos la enorme capacidad de relacionarnos  y convivir con otros grupos humanos. Una mujer soltera no tiene porque esperar que un hombre le resuelva los problemas, lo que sucederá, más bien es que el hombre se volverá una carga para ellas. Al pasar a los 40, muchas de mis amigas pasaron de la magia de ser abordadas por muchos hombres a tener que simpatizar con muchos menos. Llega un momento que el hombre ya no se quiere sólo acostar con ellas, piden dádivas, el pago del hotel, se convierten en los vividores de mujeres de 40 y no en personas que buscan en realidad compañía. El cincuentón menionado no busca compañía sino parejas nuevas con quién ir descubriendo sus parafilias sexuales, cuando la falta de reciprocidad se agota, busca a otra pareja nueva, y a otra más y a muchas más.

Así como los criminales juegan patrones en sus crímenes, eso lo saben los criminólogos, el seductor tiene su propio juego que repite una y otra y otra vez más. Reproduce en el lapso de su vida muchas veces esos patrones y para ello requiere golpear a las mujeres con el asunto de la soledad, para ver quién cae en la telaraña.

Continuará...