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domingo, 12 de septiembre de 2010

Entre Gays te veas

La apertura hacia la diversidad sexual tomó vuelo a finales de los años 70 cuando comenzaron las marchas del orgullo homosexual en la Ciudad de México.
De niño y después de adolescente la homosexualidad me parecía algo lejano y remoto. Se hacía mofa como toda la cultura homofoba de ese periodo, pero en realidad yo jamás había visto a una persona gay. La carga de la palabra "maricón" tenía más el sentido de cobarde que de homosexual.
El primer homosexual que conocí fue un colombiano del lugar dónde yo trabajaba. Ni siquiera había sospechado que era homosexual, cuando haciendo amistad conmigo me invitó a su casa y luego a comer en un restaurante de Coyoacán. En el restaurante se comenzó a poner romántico y luego como que comenzó a tirarme la onda. No me esperaba algo así, para mi fue sorprendente. Pero me serené, pensé las cosa en lo que él seguía su discurso y le dije con franqueza que yo no tenía esas preferencias, que él me caía bien, pero que yo prefería las relaciones sentimentales con las mujeres.
Lo seguí viendo, saludando en el trabajo, conversando con él. Ya después jamás lo volví a ver. Recuerdo que cuando le respondí mi posición en el restaurante, el se sacó de onda, pero después hizo como si nada hubiera pasado. Guardé su secreto para no incomodarlo.
Alguna vez acompañé a mi novia a filmar la segunda marcha del orgullo homosexual en la Ciudad de México, puse mi cámara su equipo puso la película y salimos a filmar la marcha. Esta película aún la poseo. Hicimos entrevistas y ellas entregaron un trabajo con encuestas sobre la aceptación de los homosexuales entre los universitarios en 1979.


Más tarde he convivido con compañeros de trabajo de esta orientación y también con compañeras de trabajo que son lesbianas. He logrado con algunos de ellos amistad en el marco de un respeto mutuo de nuestras respectivas orientaciones.
Las organizaciones que surgieron a finales de los años 70 a la par de las organizaciones feministas tomaron nombres diversos como OIKABET, LAMBDA, y el Frente de Liberación Homosexual. Ha sido muy largo el camino desde que iniciaron. Hasta las bodas gay aprobadas este año en la Ciudad de México.
No quiere decir que no haya tenido diferencias con personas gays, una de ellas es que ellos piensan que todos tenemos la homosexualidad en el subconsciente y que por lo tanto todos somos homosexuales en potencia. No es así, puedo entender que ellos tengan orientación a una preferencia sexual diferente a la mía, pero yo me siento muy bien con la mía.
He tenido también diferencias y de plano he sido receptor de malas ondas por parte de algunos de ellos. Pero esto no obedece a su naturaleza homosexual, sino a que entre los seres humanos hay una diversidad y esta se expresa precisamente en que hay gays que son malas personas. Recuerdo en particular alguna vez que fui a pedir trabajo necesitado. Me había conectado una chamba, lleve mi curriculum y el que sería mi jefe era un gay que precisamente andaba con un chavito que había sido mi alumno. Cuando lo saludé, el tipo que estaba en una posición de ventaja comenzó a portarse grosero, por no decir que había algo raro. Luego me enteré que su pareja, mi ex alumno había trabajado para que él no me diese el trabajo, así que pues tuve que trabajar en otro sitio.
En realidad jamás le hice nada, por el contrario, pero esta persona dijo entre sus amistades que yo era una persona nefasta, hasta gente que era gay y que me conocía se enojó. Pero él tenía el poder y me chispó como candidato.
No obstante sigo teniendo contacto profesional con algunos de ellos con los que he debatido y compartido puntos de vista en Congresos. Me parece que ellos pueden tener, adoptar y educar hijos. Los que están inhabilitados para hacerlo tienen las mismas razones que los heterosexuales lo hacen muy mal. Convivir con gente de otras preferencias es una prueba de la madurez que tenemos como personas.