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sábado, 9 de octubre de 2010

Entre sindicalistas te veas

Sindicatos y patrones en México HOY.

Para Paty con quién discuto mucho el papel de los sindicatos.

Fue hasta que llegó un gobierno del Partido Acción Nacional PAN que comencé a escuchar de manera reiterada que los sindicatos, es decir este organismo que agrupa trabajadores para la defensa de los derechos de los trabajadores, son organismos que defienden a los flojos.

Me parece absurdo, en mi experiencia existe de todo, quienes trabajan mucho y quienes trabajan menos y buscan eludir por alguna razón sus obligaciones. Pero, no son todos, no es la flojera una situación ni mucho menos general, sino más bien acotada.

En los centros de trabajo por los que me ha tocado atravesar como trabajador asalariado observo que esto del trabajador flojo que elude el trabajo por pertenecer a un sindicato es un estereotipo, una falacia que se produce sobre todo entre los que no trabajan en muchos casos, los funcionarios medios y mayores.

Un trabajador tiene en México un horario, tiene que llegar a una hora determinada y no puede irse hasta después de una hora establecida. Son ellos los empresarios y funcionarios los que delegan a los capataces o supervisores, los que llegan mucho después y se van mucho antes que todo trabajador promedio. No saben aprovechar en muchos casos las horas de trabajo y quieren extender la jornada cuando su falta de planeación los llevó a tener que sacar el trabajo urgentemente. Los empresarios en México quieren más horas y las quieren gratis, las obtienen sobre todo cuando los trabajadores están desamparados y no les respetan sus derechos, algo muy común en nuestro país.

¿Por qué mientras en los Estados Unidos la fuerza laboral mexicana es reconocida como de mucho trabajo, en México los empresarios tildan de flojos a sus trabajadores?

Es un contrasentidoTrabajadores mexicanos, los trabajadores mexicanos son muchas veces los mismos aquí y en temporadas en los Estados Unidos. Los estudios recientes nos demuestran que los trabajadores ya no emigran por falta de empleo, sino que emigran a pesar de tener empleo. La razón son los trabajos precarios y la actitud de destrucción del trabajo que tienen los empresarios de este país, al cobijo de la ideología de la democracia cristiana (católica).

Los empresarios católicos mexicanos son los peores empresarios del mundo. Neófitos, poco trabajadores, abusivos, malos como ellos solos para acumular capital. Reprochan el dizque "populismo" del gobierno porque quieren ellos todo el pastel, no reconocen el valor del capital trabajo, ni aprecian la potencialidad del trabajo y mucho menos reconocen a los trabajadores. Los menosprecian, son racistas y prepotentes en su trato. No existe diferencia entre el trato que se da en el extranjero al trabajador mexicano y el trato que le dan los empresarios mexicanos al mismo trabajador, la diferencia es que en Estados Unidos pagan más.

Hoy los empresarios saquean al Estado, quieren subsidios, no quieren pagar impuestos, de hecho los más grandes no los pagan, quieren que el Estado les de todas las ventajas y todas las prerrogativas y quiere además que el Estado sea la palanca de eliminación del único medio de defensa que tienen los trabajadores en una lógica de empresas, el sindicato.

¿Son los sindicalistas unos flojos?

La respuesta correcta es algunos, la mayoría no e  incluso algunos son sumamente comprometidos y trabajadores. El sindicato no es sinónimo de corrupción, depende de cuál, depende de dónde y depende de su funcionamiento.

En mi vida he atravesado por trabajos que tienen sindicatos y trabajos dónde no existen. Sinceramente, sin ideología, les puedo decir que en materia de trabajo fue igual, se trabajaba lo mismo se tenían las mismas presiones, la diferencia es que dónde existe sindicato, al menos dónde  yo trabajé, no era fácil que se pasaran de listos con uno.

Por lo regular, dónde no había sindicato, la fuerza era mucho más volátil, cuando comenzaban los problemas, lo que tenías que hacer es cambiarte de trabajo.

En dónde no hay sindicato sobrevives mientras haya oferta de trabajo, cuando esa oferta no existe los trabajadores terminan en la informalidad.

Parte de los recursos de los trabajadores son la emigración. De mis vecinos, la mayoría ha chambeado (trabajado en el argot mexicano) en los Estados Unidos. Un vecino que maneja un Taxi, me llevó al aeropuerto pues tenía que viajar yo a Norteamérica a un evento. Me dio muchos tips, conocía Chicago, conocía el Canadá. Había trabajado al tu por tú, en las empresas norteamericanas y canadienses. Muchos de mis vecinos tienen estas características.

Un sindicalista no le gusta a un empresario católico panista porque no cubre el perfil de sumisión. Conoce sus derechos, no le da la razón, lo contradice, cuando el panista cree saberlo todo, cree tener la autoridad, es como el ex-presidente Vicente Fox felcitando a Vargas Llosa dicéndole que "ya son tres" los premios Nobel para las letras hispanoamericanas, el de Octavio Paz, el de Borges y el de Vargas Llosa. Son unos verdaderos incultos, unos arrogantes y sobre todo prepotentes.

Quienes tienen sindicatos tienen colectivos de compañeros que se hacen fuertes a la hora de defender sus derechos. No es que no se quiera trabajar es que un patrón debe pagar lo justo y no sólo eso debe respetar el derecho del trabajador si no lo quiere hacer.

Para un patrón o un funcionario es muy fácil manejar la vida de las personas, suprimirles sus libertades y derechos. No puedo cubrir esas horas extras porque se casa mi hijo -les dice el trabajador- pidiendo que lo dispense en esta ocasión. El empresario parloteará la falta de compromiso del empleado y el funcionario su "falta de compromiso con la patria". Porque a ambos les vale un soberano cacahuate la libertad de decisión, la existencia y la vida de las personas.

Los sindicatos no son ni organizaciones que rompan con la productividad, ni organizaciones que busquen acabar con el orden capitalista, son organismos de equilibrio y regulación del trabajo. Cuando estos organismos están ausentes se produce lo que en México es una realidad. La volatilidad y el trabajo precario.

La corrupción en los sindicatos no es que los trabajadores no trabajen, los trabajadores no se salvan de trabajar conforme a la organización y ritmos de la empresa, la corrupción sindical es más bien contra los trabajadores, pues los sindicatos corruptos omiten la defensa del trabajador cuando le dan dinero.

En México la gran molestia del capital es que ellos no quieren pagan ni siquiera sus posibilidades corrompedoras, quieren hacer de lado al sindicato, para ejercer directamente el despotismo de la empresa. En nuestra sociedad a los empresarios les gusta traer a cuenta muchos ejemplos de países lejanos. "En Japón nos dicen no hacen huelga, los trabajadores se ponen un cartel y dicen estoy en huelga" No paran la producción porque la huelga es contra la empresa, no contra el país, nos dicen orgullosos. Aaah o sea que en Japón hay sindicatos y los respetan.

 

Quiere decir que en Japón, el Japón de la flexiblidad, la base del trabajo siguen siendo los sindicatos ¿no es así?

Lo curioso es que los japoneses desde luego realizan huelgas y siguen siendo una parte indispensable en la regulación del proceso de trabajo. La Quimera del empresario mexicano no deja de ser fantástico, desea desaparecer todas las organizaciones o controlarlas él, desea suprimir todos los derechos, desea joderse a los trabajadores porque en el fondo desea enriquecerse sin trabajar el mismo.

La siguiente imagen nos muestra una huelga de pescadores japones. En nuestra próxima entrega les hablaré de mis dos experiencias en sindicatos. Me ha tocado la suerte de pertenecer a dos organizaciones que no fueron controladas totalmente por el Estado o los empresarios, pertenecí y pertenezco a dos organizaciones de trabajadores que lucharon y luchan por el principio de la libertad sindical.