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sábado, 16 de febrero de 2013

El adevnimiento del neoliberalismo (IV)

La industrialización en México y América Latina.

Nuestra industrialización en Latinoamérica y México fue tardía. Los países latinoamericanos que desde el siglo XVI fueron la periferia del capitalismo, llegaron a sus independencias políticas en el siglo XIX y a la industrialización en el siglo XX. España y América Latina, separadas recorrieron caminos paralelos. Inestabilidad política en la construcción lenta de un Estado nacional lleno de rebeliones, cuartelazos, carisma de caudillos militares y políticos que llevaron a la ruina a los ex virreinatos y metrópoli, antes florecientes territorios llenos de riqueza y recursos. Asedio de potencias extranjeras y problemas intestinos.
Para México el camino dramático fue enunciado por Lucas Alamán en una idea sencilla, o nos industrializamos, o nos modernizamos o darán cuenta de nosotros bárbaros o naciones extranjeras. Esta era la alerta de 1848 cuando los norteamericanos invadieron el país e izaron su bandera en la plaza mayor de la naciente "República" un 16 de septiembre.
El recorrido sería muy largo, una guerra intestina, civil y luego otra invasión, la invasión de Francia en los años 60 del siglo XIX. Si alguien denostó a Juárez con el espíritu legítimo de ir contra la historia de bronce, antes de volver a Juárez de hojalata debe pararse ante el hecho incontrovertible de que sin la tenaz resistencia popular y el terco sostenimiento republicano de Juárez, sostener nuestra República hubiese sido imposible. Nos independizaríamos después con múltiples penurias o seríamos un departamento más de la República francesa, o un reino barroco más en el horizonte mundial.
Esa larga lucha culminó no con el fortalecimiento del gobierno civil, sino con el triunfo del sector militar y el establecimiento de la dictadura de Porfirio Díaz. Y sin embargo se construyó un Estado nacional y bases para una modernización posterior, postergando trágicamente para nuestra historia, la construcción de un régimen democrático.

No obstante la introducción de industrias, de ferrocarriles, del ascenso de una actividad económica de carácter capitalista, la introducción de capital foráneo tuvo en México los mismos resultados que en América Latina. Un desarrollo parcial, insuficiente cuyas ganancias enriquecían a los extranjeros mientras que la mayoría de la población padecía desplazamientos y descomposición social. La modernidad inalcanzable, débil terminó pereciendo frente a lo que Xavier Guerra denominó la rebelión del antiguo régimen, es decir la Revolución mexicana. La destrucción de 10 años de guerras, destrucción del Estado nacional y saqueo interrumpió el transito de un México agroexportador a un México industrial.

De 1920 a 1940, el país debió reconstruir el Estado nacional de acuerdo al Plan diseñado por los revolucionarios en 1917. En este periodo el capitalismo consolidó el industrialismo mundial y la reorganización fordista del capitalismo. En México el modelo de industrialización retomó las fórmulas keynesianas y el Estado apuntó hacia la seguridad social y la corporativización de la clase obrera. Cárdenas no fue el "populista" que ha pintado sus enemigos, sino un estadíista que respondía a las mismas condiciones de Franklin D. Roosvelt, en la estrategia de  equilibro regulacionista del Estado y la estrategia de crecimiento mediante la demanda agregada. El Plan Cardenista incluía el intento de ruptura con la dependencia económica del capital extranjero, no fuera de lo común si contemplamos los mismo planes de los países latinoamericanos.La aspiración al fin de una dependencia económica del imperio norteamericano En ese marco la coyuntura de la II Guerra Mundial consolidó el industrialismo mexicano.

En otros comentarios ya realizados en el hilo de lo que ha sido el PRI, he comentado los aciertos y las insuficiencias de ese modelo, con la aparición del neoliberalismo mexicano en 1982 y las tres décadas perdidas que ha vivido el país.