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domingo, 15 de agosto de 2010

Entre comunistas te veas (II)

Cuando era niño, mi comunidad, la sociedad en la que vivía era profundamente conservadora. La palabra comunismo o comunista no se presentó sino a finales de los años 60, cuando la vi en una publicación de corte anticomunista que emitía una de las tantas "organizaciones sociales" de la Iglesia católica. Unas caricaturas dónde hablaba que en Rusia o en Cuba estaba como encerrados todos. Mi primera impresión fue tragarme todo ese planteamiento y rechazar una ideología que significaba la idea que se me sugería, la esclavitud de las personas.

 

Yo viví en la prensa 1968, era un niño como de la edad de Kevin ARNOLD el personaje de "Los años maravillosos". Las imágenes de jóvenes atacados, golpeados por la policía, marcó como no tienen idea mi percepción de lo que era el gobierno en México y su autoritarismo "democrático". ¿Por qué los soldados golpeaban a los jóvenes? Jóvenes que eran exáctamente como mis hermanos mayores, como mis vecinos, muchachos de pelo largo que sólo se divertían, que me eran simpáticos. ¿por qué?

 

Mi comunidad barrial tenía fuerte influencia del movimiento familiar cristiano y de los misioneros del Espíritu Santo. A ellos acudían los estudiantes para que se dijeran misas por los muertos y por los presos. ¿Muertos? ¿Presos? Comencé a definir aquello que la canción minera socialista norteamericana decía ¿Y tú con quién estas? Así que si bien rechazaba a los "comunistas", lo cierto es que mis ojos de niño no dejaban de ver lo que pasaba en el mundo.

 

Al pasar a la educación media, - en México esta educación se divide en dos Media básica (que le llaman secundaria) y Media Superior (que le llaman bachillerato) - no sólo cambie de escuela, cambie de barrio y por lo tanto de comunidad. Tuve nuevos amigos, nuevas personas en un mundo diferente aunque básicamente en el mismo sector social de clase.

 

Aquí fue dónde por primera vez conocí a los "temidos" comunistas. Y no eran precisamente la gente mala y perniciosa que habían dibujado en las publicaciones que leí en mi niñez. Eran básicamente hijos de trabajadores que mantenían convicciones particulares sobre la pobreza, sobre lo que significaba el mundo del trabajo y su oposición al gobierno autoritario que teníamos en México. No eran precisamente gente excepcional, sino más bien gente común cuya diferencia era que leía, que se preocupaba por la ciencia y la cultura, por las tradiciones. Lo único que no tenía en común, era que no eran católicos, pero ello no obstara para convivir, para jugar con ellos, pues al fin y al cabo eran chamacos como yo.

 

Al comentar sobre la "prisión" rusa o cubana, con mucha paciencia me respondieron prestándome textos en los que conocí el otro extremo, la Unión Soviética, Cuba, China. Muy complicados para mi edad, estoy hablando de aproximadamente 13 años, no entendía bien lo que decían. Leí a RIUS, Eduardo del Río el que por cierto vivía no hacía tiempo en la misma zona y de la que los vecinos rumoraban había venido en más de una ocasión a molestarle la policía. No alcancé su época de Los Supermachos, más bien me tocó la segunda época con Los agachados. Eran revistas cómicas que en realidad me divertían mucho. Sus personajes como el reuter Nopalzin, Don Ruco, Trastupijes y otros me hacían reír, además de que enseñaron lo que habían sido muchas cosas de las que ignoraba sobre la realidad del país.

 

Si bien, no me sentía comunista, ya no podía tener una aversión por personas que vivían en mi comunidad, que eran realmente como todos nosotros, que estudiaban en la misma escuela, que compartían los mismo juegos y cuya diferencia era sobre todo un discurso en el que señalaban verdades, el autoritarismo del gobierno mexicano priísta, el que en mi niñez había presenciado como golpeaba estudiantes.

 

Que eran contrarios a los gringos, que eran antimperialistas. Por favor, ese no es ningún pecado, para los mexicanos, los norteamericanos han sido siempre una potencia abusiva en contra de todos nosotros. ¿Así que cuáles eran las objeciones a los comunistas? ¿Qué no comulgaban con los gringos?, ¿Qué se oponían al gobierno?, ¿Qué señalaban que a pesar de que nosotros estábamos acomodados, había muchos muchachos como nosotros que no podían seguir estudiando por su pobreza y por estar marginados?

 

No creían en Dios ¿Sí y qué? Eran iguales a nosotros en la comunidad, sólo pensaban diferente, leían la URSS informa, en la que se decía exactamente lo contrario a las prisiones colectivas que nos pintaban los periódicos que llegaban a la casa impulsados por organizaciones como los Caballeros de Colón.

 

Aún después de muchos años he conocido no sólo a los padres de mis amigos, maestra normalista y electricista de la tendencia democrática del SUTERM, he conocido a sus hermanos y hermanas, brillantes y comprometidos profesionistas que terminaron con muy buenas calificaciones sus carreras y que inciden en la realidad de sus profesiones. Médicos, pedagogas, psicólogas, economistas con estudios en el extranjero, becados, porque todos ellos mantuvieron excelentes calificaciones. Todos ellos querios y acogidos por la comunidad, he conocido a sus hijos y quizás algún día conozca a sus nietos.

 

Así que fuera de lo que decían estas revistas que lanzaban a los comunistas como agentes externos a las comunidades, el comunismo, siempre me lo ha parecido, es un conjunto de ideas paradigmáticas en torno a la realidad social. A diferencia de los periodicuchos de la ultra derecha, ellos si están en las comunidades y tienen un elemento que jamás les vi a los otros. Dialogan, discuten, entran en controversia y se comprometen con problemas que son generalmente comunes a la sociedad. En la siguiente entrega le comentaré porqué decliné la decisión de entrar al Partido Comunista Mexicano, a pesar de que muchos de mis conocido e incluso amigos pertenecieron a él