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sábado, 12 de marzo de 2011

Prostitución y trata de personas con la tolerancia de gobiernos demócrata cristianos

Hace algunos días, en el marco del día internacional de la mujer, el gobernador priísta del estado de Tlaxcala, Mariano González Zaur instaló en su estado el Consejo Estatal Contra la Trata de Personas que afecta profundamente a muchas mujeres del sur del estado de Tlaxcala y de los municipios aledaños en Puebla. Es una noticia que llama mucho la atención porque recientemente fue relevado el gobierno panista de esa entidad. El Partido Acción Nacional, que es el partido gobernante en México, pertenece a la democracia cristiana y se ha declarado un partido de políticos católicos. Este fue el partido que promovio cambios constitucionales en los estados del país para promover leyes que reconociesen el dogma de que la vida inicia desde la concepción. Un postulado totalmente contrario a lo que la investigación científica reconoce y que va dirigido especialmente a criminalizar la decisión de las mujeres en torno al destino de sus embarazos y su propio cuerpo.
Incongruentes con los postulados que dicen reconocer, el gobierno panista no hizo nada para combatir frontalmente un fenómeno que afecta la vida de las mujeres en Tlaxcala y contribuye a fortalecer la ruta de trata de mujeres que va de Tapachula-Tenancingo- Tijuana. La alarma se disparó por estudios recientes que se realizaron por la Universidad Autónoma del Estado de Tlaxcala, que detectaron que en Tenancingo al menos 30 % de los menores de edad entre primaria y secundaria, aceptaban la trata de mujeres y la violencia contra ellas, como una cosa normal y moralmente aceptable. El gobierno priísta se comprometió a darle prioridad al combate del tráfico de mujeres porque se afirma que Tlaxcala se ha convertido en un lugar de entrenamiento de postitución y de sus victimarios.
Recientemente el PAN perdió la gobernatura frente al PRI, en el marco del panorama nacional de descrédito que la derecha tiene entre los pobladores del país. Es además un botón de muestra de que las alianzas entre la izquierda y la derecha no resultan y redundan en cambios positivos para los habitantes del país. El PAN se monta en los gobiernos, sólo para favorecer a sus amigos y familiares, no importa que esto implique la tolerancia o la omisión de actividades ilícitas como la trata de personas.