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lunes, 4 de junio de 2012

Encaramos un momento histórico extraordinario

El país tiene la oportunidad de un cambio.

Movilización y reacción social.

La efervesencia social de estas última semanas le ha dado un gran viraje al país. Después de la reacción estudiantil de la Ibero y la creación del movimiento Somos 132, la reacción contra el viejo régimen, los intereses comerciales y la oligarquía mexicana no se pueden ocultar más al país.

Pero también sería cándido pensar que con la Primavera de 2012 no existen peligros de regreso al neoliberalismo o de la imposición que todos tememos. El movimiento social puede proclamarse apartidista, pero no puede dejar de tomar partido este 1° de julio de 2012. La juventud no ha renunciado a la política, pero en política la definición y la correlación de fuerzas es necesaria.

Yo soy 132.

Las mesas del miércoles 30 de mayo fueron una intensa jornada de debate. La definición del movimiento se tomó por consenso, pero se ve una amplia mayoria. El que no se pudiera tomar posición en favor del voto útil contra el PRI, no quiere decir que no se vea una tendencia muy clara en ese movimiento a encarar la realidad del 1° de Julio.

La mesa más polémica fue una tumultuaria mesa de expresión dónde los gritos de AMLO Presidente comenzaron a definir sin que hubiera definición hacia dónde marcharán las cosas. Si bien el método de consenso impide que las escuelas no puedan tomar una decisión sin consultar a las bases, también es cierto que los 132 tienen una asimetría muy compleja. Por más que el ITAM o la Anahuac tengan un voto en la coordinación de escuelas, el ITAM no tiene decenas de miles de estudiantes como si los tiene la UNAM o el IPN. Los recientes ejercicios en estas instituciones muestran que el común denominador del movimiento 132 en las universidades públicas es que muchos de ellos, no todos, son al mismo tiempo integrantes de MORENA. Existe aún una fuerte discusión en torno a qué orientación tomar. La definición por dejar votar, dejar hacer, conserva el cariz neutral que quiere dar el movimiento, sin embargo la pregunta central es ¿quién garantizará las demandas que enarbola el movimiento? Es una pregunta básica de política. Con la trasmisión del poder y un proceso de elección, no basta la buena voluntad para que haya demandas frente al poder. Es importante a quién se elige y que programa tiene.

La mayor parte de las demandas que fueron delineándose en Somos 132 no son diferentes y en algunos casos son francamente comunes con el movimiento MORENA. La cobertura total en educación, el respeto a los territorios de las comunidades indígenas, la despartidización de la política, la defensa de la cultura y la identidad nacional. El programa de Somos 132 expresa el programa nacional de la sociedad mexicana, como expresa el movimiento MORENA lo mismo. Tarde o temprano la línea porgramática terminará fusionandose porque salvo quienes quisiera el voto por el PAN, en ese movimiento las mayorías sólo podrán ver traducido su programa si fusionan sus esfuerzos con MORENA, no en el plano orgánico, sino en un frente común.

Los medios de comunicación de masas conocen este peligro, por eso apelan a entrevistar no a los representantes de la UAM, el IPN o la UNAM en el movimiento, sino al ITAM o la Ibero. Pretenden con ello dividir, darle marco a la tendencia dentro del movimiento que quiere la indefinición. Sin embargo los procesos sociales no se detienen y la consecuencia de la consulta en las escuelas será que los movimientos encaren su compromiso con la sociedad.

MORENA no es el PRD.

En las discusiones internas con los sectores sociales a veces no se ha entendido. MORENA no es el PRD, es un movimiento de masas abierto no partidista, pero definido por un programa. En él participan las inteligencias más destacadas del país, antisistémicos y socialdemócratas. Como Somos 132, MORENA es un moviiento amplio que agrupo a una mayoría que no están afiliados al PRD, al PT o a Movimiento Ciudadano. La diferencia es quizás que MORENA apoya, presenta una propuesta programática de Proyecto Alternativo de nación, mientras que Somos 132 lo esta construyendo aún. Dos generaciones distintas pero que tienen objetivos comúnes, dar respuesta a la necesidad de transformación.

Por eso la frontera no puede ser clara, es más bien difusa. El diálogo del 132 ponía al frente la necesidad de reconstruir históricamente al priísmo y reivindicar una historia nacional de lucha y de cambio. Cuando se quería elaborar este "diagnóstico" los jóvenes son tan jóvenes que saltaban del 10 de junio al movimiento zapatista comiendose al menos dos décadas de la historia nacional. Participantes del CGH les hablaban de su década, los entonces jóvenes de los 70 les reconstruimos lo que pasó en la nuestra y ayudamos para que entendieran los 80. No hay que hacer diagnóstico de la nada, la historia nacional contemporánea existe, esta allí, se requiere de un diálogo entre generaciones. A Somos 132, se debe agregar somos los rucos somos también 132. La memoria es un proceso social en la que el diálogo vivo, la tradición oral e historica debe sacarla del olvido. No podemos inventar nada nuevo, si desconocemos lo anterior. De tú a tú horizontalmente; me decía un jóven universitario en sus veintitantos que había que resaltar hechos relevantes. No conocía las luchas de los estudiantes del politécnico entre 57 y 58, ya los estaba excluyendo. "No porque no los conozcas los puedes excluir", no es  un problema de quién es más, sino que todos somos historia y todos tenemos que traer a la memoria, muy sensible accedió a incluirlos. En la presentación de las conclusiones de Memoria e Historia, los politécnicos estallaron de júbilo al escuchar en la lista la lucha de los estudiantes del IPN  en 58. No no podemos excluirnos, y no podemos renunciar a entender que la memoria esta en la sociedad y que recuperarla es un diálogo.

Las comunidades son más sabias, para eso tienen a los ancianos. Nuestra sociedad quiere desdeñar a los viejos. Vean las críticas a la supuesta edad avanzada del gobierno de AMLO por los panistas y priístas. En las comunidades jóvenes y viejos tienen su rol y su función social. Nadie puede excluir a nadie, todos debemos incluirnos, todos debemos escucharnos. Por eso una parte importante es el diálogo no la cooptación entre MORENA y el 132.

No todos tienen INTERNET.

Una decisión importante es volcarnos a las comunidades. Que no nos ganen los celulares eventuales o las estufas de Peña Nieto en las comunidades. Los canallas van a ellas porque la pobreza que ellos mismos han generado es útil para que ellos mismos compren el voto. Hay que decirle a la gente con claridad, te dan una estufa y en seis años te cobrarán 10. Cambiar significa precisamente volver los programas sociales derechos de las personas, no dádivas electorales. Priístas y panistas tienen en común estas prácticas, si los perredistas las tienen no importa la crítica es válida. MORENA busca como consciencia ciudadana cambiar la cultura de la corrupción en el país.

La decisión de Somos 132 de volcarse a las comunidades para vigilar la elección, para invitar a las comunidades a ejercer libremente el voto, para evitar el fraude es algo que se debe aplaudir. Crece un movimiento nacional cuya denominancion no importa, MORENA, Somos 132, Movimiento de masas, como quieran llamarle, que busca el cambio en nuestro país. Ir a las comunidades significa extender el trabajo que han hecho las redes sociales. Si no llegan el correo, el teléfono, la visita familiar. Expongamos porqué el país necesita cambiar. Quisiera cerrar este blog rescatando un precioso vídeo que hicieron alumnos de la ENAH y que pertenecen a MORENAH. Cuando culturalmente los jóvenes emprenden la creación de cosas tan bellas, debemos estar ciertos que vivimos un momento histórico afortunado.