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lunes, 18 de junio de 2012

Los jóvenes indignados en México y su memoria histórica.

Yo soy 132 en México Tiene Memoria histórica, es un movimiento consciente de su papel.




Yo soy 132 es un movimiento estudiantíl que despierta ante la necesidad de un nuevo rumbo y un cambio en México. No cabe duda que son una nueva generación.

Una de las experiencias más importantes de mi vida, me sucedieron este pasado mes de mayo cuando invitado por algunos estudiantes acudí a la Mesa de Memoria y Consciencia histórica a intervenir y participar con ellos.

Interceptado en las afueras de un salón, un grupo de estudiantes me preguntaba que sucedía en el contexto nacional, ¿qué pasaba en el cambio? Yo les explique la necesidad de reivindicar la Memoria histórica como un fundamento contra el olvido, el olvido de lo que nuestro país ha sucedido y cómo no era la primera vez que una generación fresca y crítica como esta que estaba ahora frente a mis ojos había recuperado su papel histórico y protagonista en la sociedad.

Fue conmovedor. Probablemente yo era, allí el de mayor edad. Rostros juveniles de 18, 20 o 24 años habidos de respuestas y de entender, ¿dónde se insertaba su movimiento? Intuían, reflexionaban. Cerca quizás algunos miembros del CGH que eran ya vistos por los jóvenes como adultos mayores que ellos. En mi sorpresa se instauró un hermoso diálogo en el que intervinieron tres generaciones. La mía, estudiante de los años 70, la de los miembros del CGH de hace poco más de una década y la de estos jóvenes frescos y críticos que desde luego no se dejarían convencer fácilmente porque nosotros teníamos más edad. Me ceñi a no ser protagonista, a usar el tiempo siendo uno más. Los estudiantes que me habían invitado me acompañaban, me animaban a la intervención.

Al principio, en esa desconfianza juvenil, rechazaban lo que les decía alguien que evidentemente tenía más edad y sonaba como maestro. Pero escuchaban y al recorrido de nuestra historia nacional, nuestra historia de rebeldía frente al Estado y en la lucha por la transformación, la consciencia comenzó a empatrar la importancia y no el olvido. Una chica de Psicología se sumó a mi petición, no hay que olvidar, reivindicar es reconocer, y reinvidnicar es dignificar a aquellos que hicieron esfuerzos y que como nosotros señalaron y lucharon por transformar el país. Fuimos agregando a la historia esos acontecimientos, el magonismo, la lucha por la autonomía, una chica de comunicación de la UAM repuso, la nacionalización petrolera, otro chico puso a los ferrocarrileros. Yo les dije que poco antes la lucha contra el cierre de los dormitorios del politecnico había sido un importante episodio esyudiantíl. Me dijo que no, que había que quitarlo, pero la estudiante de psicología repuso con toda claridad que no había que cercenar nada. Cuando en el mitín estalló el júbilo de los estudiantes polítecnicos por ese cacho de historia, voltie a verle diciendolo ¿no que no?

Realmente estos muchachos redactaron una hermosa pieza de oratoria, un documento impresionante que fue redactado por esta jóven chica de psicología y leído frente a un movimiento somos 132 que estallaba en júbilo frente a cada episodio de nuestra historia social mexicana. Nada fue suprimido, todo fue reivindicado, porque la historia es una información que no se acomoda sino se da a conocer. Al escucharlo me conmovi inmensamente, vi que esta generación en la que estará en sus manos el país, es una generación que marcará historia. Una generación que lee, una generación que escucha, una generación que propone, una generación que actúa, una generación que se identifica con las luchas históricas de nuestro país. Una generación hermosa y digna en el México de hoy. Nadie influye en el ellos, ellos solos, en su consciencia, escuchando a los demás, incluso a los adultos como yo que somos testigos de décadas de lucha y que hoy nos conmovemos frente a jóvenes de esta calidad.

Y cómo no iba a llorar AMLO y el propio Paco Ignacio Taibo II cuando la reunión de los jóvenes con AMLO en la Plaza de las tres culturas, en Tlatelolco. Son estos mismos jóvenes de esta generación que despierta ante la necesidad de un futuro mejor. Me siento inmensamente contento por vivir y presenciar estos hechos. Sé que vivimos un momento extraordinario en el que confieso yo también me emocioné y resisti el llanto de la emoción.