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domingo, 15 de julio de 2012

La generación Harry Potter, los jóvenes que leen.

En los años 90 del siglo XX en México había alarma en la educación, los jóvenes no leían en general y las respuestas académicas en la escuela eran débiles. Años sin historia causaban su dificultad para entender el tiempo. Los jóvenes nacidos a mediados de los años 70 llegaban a la escuela con muchos problemas psicosociales. Los padres se estaban separando causandoles crisis y desinterés por la escuela. Muchos no la terminaron y el ambiente del aprendizaje se torno muy difícil. Esta generación ya anda en los 30 años y su adaptación al trabajo ha sido muy accidentada y difícil. Una generación de adultos a la que les fueron negadas para muchos una educación universitaria pública y trabajos estables en los que su desarrollo profesional estuviese garantizado. Temporadas de desempleo y búsqueda por sobrevivir.

La reacción en la educación fue en ese momento benéfica para los que eran niños. En las escuelas básicas la preocupación de la falta de interés por la lectura generó nuevas estrategias. Una de ella fue la recomendación a los padres para que leyesen a sus hijos cuentos de nuevo, en voz alta. Se pidió a los abuelos y a cuenta cuentos acudir a las escuelas y de alguna manera la literatura hizo su magia. Los niños comenzaron a leer libros y a interesarse por las historias. La participación de padres y abuelos también los motívó.

La conjunción en México de esta nueva generación de niños lectores con la aparición de las novelas de J K Rowling y la historia de un niño mago llamado Harry Potter atrajo la lectura de cientos de niños que ya habían aprendido todos los nombres de los personajes de Pokemón, caricatura japonesa que les estimuló la memoria. Los extensos libros de Harry Potter y su escuela Hogwarts, verdaderos tabiques que habrían aterrorizado a la generación anterior, fueron devorados por estos niños que lo convirtieron en una moda. No sólo leyeron las peripecias del Señor Potter, sino al Señor de los anillos, la Historia sin final y las viejas historias que leían hace tiempo sus padres que fueron niños tambien como las Aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain. No fue difícil introducirlos a más lecturas, por mi parte yo introduje a Charles Dickens y su David Cooperfield, así como las aventuras de Oliver Twist. Niños nacidos entre 1989 y 1994  crecieron junto al crecimiento literario de Harry Potter que los llevó de niños a adolescentes y de allí a ser jóvenes. Esta generación que se entusiasmó con las historias de Vampiros modernos llegó a su juventud e ingresa a la universidad. Una generación de gente sensible y crítica.

En todo el mundo, esta nueva generación crítica se rebela ante el destino de desempleo y falta de oportunidades de la educación, esta es la base de la generación de indignados en España y del Soy 132 mexicana. No hablo de política, hablo de lo que la educación y la cultura pueden hacer.