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domingo, 29 de julio de 2012

La cultura y la comunidad mexicana, en tiempos tormentosos.

No todos los mexicanos somos corruptos.

La precariedad y las nociones de un mexicano común.

En el corruptómetro aplicado a muchas de las personas en México se les preguntaba ¿por qué respetaban la ley?

a) Por miedo al castigo.

b) Por la vergüenza de ser sorprendidos.

c) Porque me otorga ventajas.

d) Porque una sociedad se fortalece cumpliendo leyes que son base de la convivencia.

La inmensa mayoría de los encuestados, creo que un 80 % respondío entre la a y la b. Respetan la ley porque temen al castigo y porque no les gustaría ser exhibidos socialmente. Los mexicanos saben que la justicia es muy ineficiente, que la mayoría de los delitos quedan impunes y que por lo regular "tuercen" a los más pobres. Y no sólo eso, ser influyente es sinónimo de impunidad y base fundamental del argumento falaz de si ellos, los poderosos la violan, las leyes no funcionan y no existen.

Pero en realidad eso es lo que le come las entrañas a los mexicanos. Las leyes que se violan, siempre colocan en ventaja a los más poderosos, a los más fuertes, a los más violentos. La corrupción es dramáticamente lo que envenena el tejido social de los mexicanos y dispersa la necesidad de la economía de sus recursos y su aplicación.

No se puede fundar una República democrática donde los poderosos compran votos con dinero, o manipulan las elecciones, dónde imponen a los gobernantes. Dónde las elecciones son un mero trámite.

Hay corrupción no sólo donde se cometen delitos e irregularidades, y quienes las hacen quedan impunes. Tabién hay corrupción donde los indiferentes transforman en normalidad la corrupción y la violación de la ley, y argumentan que es natural.

Lo más triste de la situación mexicana no son los que luchan, sino los lamentables dichos de los conformistas y de aquellos que mienten frente a lo que es evidente. Unos porque piensan beneficarse y otros porque piensan que de esa manera no serán afectados. Los mexicanos en estos casos no reconocen la importancia del funcionamiento de un régimen de derecho y del Imperio de la ley. El escepticismo obedece a que los gobernantes no respetan ese régimen.

¿Los mexicanos sabrán cuándo hay corrupción o participan de ella?

La corrupción de acuerdo a la teoría básica se divide en tres acciones: El nepotismo, el cohecho y el peculado. El nepotismo es como sabemos la acción de asignar los puestos y los nombramientos a familiares y por extensión a nuestros amigos cercanos. En México hay dos estructructuras importantes que afianzan la corrupción. El sistema de lealtades antropológico es familiar y las redes políticas se tejen a partir del clientelismo. Pero el clientelismo mexicano que esta en la política es la base orgánica de la corrupción.

En esta base orgánica se cuecen el cohecho o lo que se conoce comunmente como extorsión, y el peculado o la desviación de recursos. Las personas no ven los puestos públicos como lugares dónde se puede contribuir a mejorar socialmente. Se colocan para sacar recursos para el enriquecimiento personal o familiar. Puede ser mediante el otorgamiento discresional de permisos, licencias, etc. O bien desvían y justifican el presupuesto público para obtener beneficios privados o famliares.

Con esta cultura, es dificíl obtener una visión democrática. El autoritarismo mexicano se funda en mucho, en la pelea por los recursos. El erario no se considera un sistema de recirculación social de los recursos, sino un botín de quién tiene el poder en turno. Así que para evitar que los contrarios señalen las irregularidades que son muy comunes en casi todos los políticos, se hace un uso especial de la justicia criminalizando a los que acusan o señalan irregularidades.

El costo de la corrupción hunde al país. Se hacen menos escuelas, menos hospitales, se asignan menos maestros a la educación, duran menos las obras, no llegan las medicinas a los hospitales, o cobertores a los damnificados, no se impulsa el desarrollo nacional.

Se compran votos con el erario nacional, porque se recobrarán con el erario nacional. Si hoy el presidente de un partido es capaz de mentir diciendo que las evidencias de compra masiva de votos utilizando miles de millones de dólares, siendo más que evidente es porque el perdedor es mal perdedor; esta mentira nos revela que la intención del gobernante que vendrá es manejar el dinero con la misma opacidad, corrupción y con un cinismo basado en la prepotencia que da el poder. Esto es lo que se impondrá en nuestro país. Nos mienten a sabiendas que todos sabemos sus mentiras, nos mienten porque saben que no tenemos el poder para evitar que lo hagan. Sus mentiras son un acto de prepotencia.

¿Todos los mexicanos somos corruptos?

La emergencia ciudadana que vive el país concentra a quiénes estan hartos de la corrupción nacional y se rebela contra quiénes tradicionalmente han sido beneficiados. La Aristocracia mexicana conformada por un sector de la clase política y de empresarios. Sus niveles de corrupción nos permiten especular que no hay renglón económico en el país que no este cubierto por su sombra, incluyendo el narcotráfico.
Si todos los mexicanos fuesen corruptos no existiría esta emergencia ciudadana contra la corrupción, el monopolio del poder y el autoritarismo. La democracia en México esta en este sector de la población. Expresa la necesidad de un cambio social de fondo.

Un síntoma de que la corrupción es un gran obstáculo esta en la propia razón por la cuál la aristocracia mexicana impidió el triunfo electoral de la izquierda a la mala. López Obrador no es un político que se haya enriquecido a costa del erario público o de sus puestos en el gobierno. Eso es lo que le parece inadmisible a la aristocracia mexicana, un poder no corrupto es un obstáculo para la defensa de sus privilegios. Todos sabemos que se impondrán, que el tribunal no hará justicia y no anulará la elección. Esto es México.