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sábado, 8 de junio de 2013

Generación de Harry Potter, germina la consciencia histórica.

Generaciones del siglo XX-XXI.

Introducción.

Lo más relevante de la semana que esta concluyendo, me ocurrió el jueves pasado cuando un poco shockeado me introduje a mi salón de clases, con una sensación de disgusto y escalofrió por un hecho desagradable que me ocurrió previamente y tuve que tranquilizarme en la discusión a la que había convocado a mis alumnos de Antropología Social.
 
Dos mesas me repusieron, sociedad y educación; y sociedad y democracia. Me conmovió la manera como se trataron dos temas con tal profundidad, que la jornada del jueves 6 de junio me demostró que mucho de lo que se dice contra los estudiantes de Antropología puede quedar desmentido cuando los estudiantes tienen interés.
 
En mi estado conmocionado, mis estudiantes fueron paulatinamente tranquilizándome, al abrir de golpe un tratamiento muy serio de temas que son de vital relevancia para nuestro país. El papel de la educación en la sociedad no fue abordado por ponencias con sentido común, sino por estudiantes que le entraron duro para informarse previamente de los temas y exponer ideas sobre temas vitales sobre la educación en nuestro país.
 
Educación zapatista, el rol de la educación como sistema de reproducción social del sistema capitalista, la educación intercultural y el tratamiento de la diversidad cultural, la lucha contra la educación estándar y el rol de las concepciones neoliberales en las transformaciones educativas. Marcos históricos y horizontes conceptuales. Una discusión que como intelectual y docente con más de 20 años de experiencia valió la pena presenciar, a pesar de lo que me presionaba internamente. Me hizo entender que esto que realizaba era lo más importantes frente a las encrucijadas que tiene el país enfrente.
 
Serán chicos que tienen vicios en el lenguaje y mala pronunciación de sus palabras, pero el contenido de lo que decían era indudablemente mucho más importante que la formalidad. Eso me hace volver a reflexionar sobre la ruptura social existente entre una oligarquía que pretende imponer, una autocracia, es decir un gobierno que se gobierna solo apartando a la sociedad y nuestros jóvenes en el papel activo y su rol en el cambio social. Todas mis dudas se disiparon y me dieron valor para acallar el dolor interno que sentía y que sin embargo fue amablemente suavizado y adormecido por aquellos a los que dedico mi vida y mi existencia, a los estudiantes de escuela pública, que forman no sólo sus conocimientos, también su consciencia. Tuve un recorrido repentino, como si de pronto muriera y las imágenes de mi vida recorrieran por última vez como en una revisión comatosa que se produce antes de morir.

Generación de los 60.

Cuando yo era un niño vi a esos jóvenes inquietos, profundos, filosofales que se llamaban hippies. Esperanza, deseo en la era de acuario, la necesidad de no continuar una sociedad anterior. El cabello largo, el regreso del primitivismo, el rescate de la multi historia y la diversidad cultural. Hablaban así, despacito, despacito, queriendo como con las palabras abarcar lo más importante del universo. Eran filosofales, abiertos y a la vez comprometidos en la era de Acuario. Todo era buena acción, buena fe, el intento de convencer mediante el razonamiento y la palabra, aquella Prise de la Parole de la que habla Michel De Certeau, en su texto. Pero esos adolescentes que me eran cercanos y un tanto lejanos en edad serían suprimidos por la represión y el avasallante orden político que lo que buscaba era normalizar a como diese lugar, a jóvenes que se integrarían en la vida laboral para ser adultos y olvidar sus principios y sus inquietudes.

Generación de los 70

Una generación que contagiada en el cambio, le tocó confrontar la violencia política del Estado. Por eso se invistió en una militancia política que de la guerrilla y la clandestinidad a los grupos extraparlamentarios tenía la convicción de que el cambio político requería una voluntad y un compromiso monumental. No todos, muchos buscaban también integrarse, hacer vidas, reproducir la de sus padres. Pero pocos lo lograrían frente a un mundo mutante que disminuiría en general los niveles de vida y que colocaría a todos en tener que trabajar más o sobrevivir con salarios precarios.
 
La generación de los años 70 fue la última generación de movilizaciones con resultados y los que terminaría preparando las condiciones para el cambio en una sociedad civil mucho más activa.

Generación de los 80

Una generación que siendo parte de la generación X, aspiraba a los cambios políticos  por medio de la participación democrática. No se buscaba subvertir el sistema, sino de transformarlo por la vía de la reforma progresiva del mismo. Esta es la primera generación que se integrará de manera masiva a los partidos políticos tratando de transformar "desde adentro" el sistema.
 
Los 80 son también años en los que la edad productiva de estos jóvenes se retrasaría porque muchos no pudieron acceder a empleos. Los más preparados, universitarios, tuvieron que aguantar el desempleo juvenil masivo en la primera parte de la década de los años 90, cuando las condiciones de disminución económica del país y la posterior recesión, acortó su vida laboral y los mantuvo en el desempleo.
 
Impactados por la caída del muro de Berlín y por la filosofía de la Posmodernidad, esta generación se alejó de los conceptos de organización anterior a los que veía "ideologizados" y apostó por salidas basadas en un voluntarismo político y en una "militancia" individual.
 
Al final los que sobresalieron, terminaron integrándose en las organizaciones partidistas o en su vida cotidiana alternando empleos precarios con épocas de bonanza.

Generación de los 90.

Una generación que totalmente alejada de los "Grandes Metarrelatos" transpiró la posmodernidad como un mundo en el que la acción individual es la más importante, el aprovechamiento de las oportunidades, el desempeño y la trayectoria individual. Enemigos de todo lo que suene a ideología o en el fondo transformación y cambio, pocos lograron integrarse en el aparato productivo con buenos empleos, mientras que la gran mayoría sobrevive en trabajos precarizados.
 
Estos no los enemigos de la generación Harry Potter, así como enemigos de las generaciones de los 60 y 70 a los que ven como románticos y utópicos. Conservadores en su mayoría, su estabilidad laboral para los que tienen empleo en trabajos de esfuerzo de muchas horas, los atomiza en una falta de visión social que impide una acción colectiva. Muchos de esta generación son enemigos de la acción colectiva y aspiran al cambio del mundo desde una perspectiva individual, volitiva. El resultado es una inmovilidad concurrente y una apatía estructural.
 
La generación de los 90 es la generación más productiva en este momento, o por lo menos tienen la edad. Ninguno de los cambios de los que gozan son obra de ellos. Sólo una minoría radical, testaruda se involucró en las luchas a finales de década.
 
La siguiente entrega abordaremos la generación siguiente, una generación en dos vías cuya perspectiva odia y divide a la propia generación X de los 80 y 90