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sábado, 13 de julio de 2013

Mutaciones personales el regreso a la "normalidad" (IV y último)

Mutaciones personales el regreso a la "normalidad" (IV)

La Familia y la comunidad humana.

El problema del cristianismo católico es que percibe a la familia como un modelo irreal, que se da para pocas personas ante los avatares sociales. Siempre han existido las separaciones, los divorcios, las relaciones destructivas dentro de la estructura familiar y el modelo de familia nuclear cristiana rara vez termina siendo el modelo "perfecto" de estructura familiar. Por eso es absurdo discriminar a los modelos que no funcionan como ese ideal. Las familias uniparentales, los matrimonios de más de una familia por separaciones, las familias sin hijos, las mujeres u hombres solteros que viven solos, los segundos matrimonios, los que han sido "segundos frentes", las uniones homosexuales todos son parte de estos núcleos humanos que son familiares.
 
Las familias más integradas, aunque me decían un grupo de señoras de más de 70 con gran preparación, ninguna es funcional, son aquellas que tienen un pasado de integración que ha elaborado una cultura no sólo de solidaridad, identidad, también una cultura de solución de conflictos humanos que siempre existen. Nadie tiene la receta, pero las familias más integradas te dotan de un arsenal que permite la evasión de los conflictos, o la "tecnología" de encararlos y una "ingeniería" de darles salida. Aquí como parte de esta terapia reflexiva intento retomar el problema de la familia y de mi familia.
 
Matrimonio de mis padres
La familia de dónde provengo, es una sucesión de organizaciones humanas donde las cabezas de familia no se han separado. Fue hasta la última generación que vino el voladero de matrimonios.

Una tradición de uniones permanentes. 

Tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y padres. Todos ellos permanecieron como parejas unidos toda la vida. No sin problemas o conflictos, permanecieron toda la vida. Así que la cultura familiar es una cultura que tiene en su funcionamiento una identidad, solidaridad y afán por permanencia de toda la vida. A pesar de mis matrimonios y varias parejas en mi haber, la tendencia general de mis relaciones fue la estabilidad en el tiempo y la búsqueda de tener una pareja definitiva siempre. A muchos puede parecerles algo raro o anacrónico, me sucede porque mis padres, mis abuelos y todas las parejas hacia arriba siempre permanecieron sólidas y juntas hasta el último de sus vidas. No eran familias nucleares, la debacle vino después de la familia nuclear. Las anteriores eran familias amplias de muchos integrantes.
 
Mi abuela paterna no sobrevivió a mi abuelo más de 4 años, lo extrañaba mucho, la vida no era lo mismo sin que ambos estuvieran juntos. Por eso aprendí a no pelearme de manera definitiva, a reconciliarme cuando había que hacerlo. No es fortuito que en las dos tradiciones de pensamiento familiar, el libre pensamiento y el catolicismo, ambas ideologías mantuvieran fija la idea de la monogamia como principio de vida familiar. Principio que pudiese o no cumplirse, pero que siempre representó un ideal a alcanzar. La Pareja no era un hecho fortuito, sino una especie de destino que siempre era ideal alcanzar, era una especie de utopía personal. Eso no quiere decir que no acontecieran separaciones o que los núcleos familiares no tuvieran sus momentos de relaciones destructivas. Pero las familias se reponían de estos difíciles momentos y terminaban siempre juntos. No todo son momentos amargos, enconos, peleas; uno recuerda también momentos muy gratos de placer, buenos momentos, de felicidad en una palabra. El futuro siempre era una construcción de un presente laborioso, la familia siempre ha sido muy trabajadora.

Aunque soy escéptico y crítico de la forma familiar nuclear cristiana, no dejo de reconocer cuando las estructuras familiares son mucho más sólidas y creo que esa solidez la da sobre todo la cultura familiar que permite aminorar diferencias, concertar y evitar los enconos, la familia es un núcleo o una red que nos soporta y donde podemos refugiarnos. En mis experiencias, me he casado sólo dos veces  las relaciones han sido de muchos años.
 
Esta situación me ha hecho revalorar mucho mi vida. No puedo culpar al otro de lo que a mi me sucede y lo que se me presenta no es para odiarlo, sino para crecer sobre mi mismo. Las cosas no duran mucho tiempo si no tienen una naturaleza tal que permite prolongar en tiempo relaciones auténticas basadas en la reciprocidad, el respeto y una convivencia constructiva. Por eso mis parejas jamás se han alejado huyendo porque naturalmente me han querido, por encima de las diferencias somos seres humanos.

Recuerdos familiares responsabilidad por el núcleo.

Mi recuerdo de familia balancea más los buenos recuerdos que los malos. Mi infancia, mi adolescencia no estuvo exenta de malos momentos, pero cuando recuerdo mis festejos de cumpleaños, las navidades, los 16 de septiembre, los días de muertos, los años nuevos, mis juegos infantiles, mis correrías de la adolescencia; no puedo sino valorar que mis familiares me amaron sin importar nada. Una solidaridad que en México se construye a partir de las relaciones humanas y de familia. A pesar de todo eso sigue sucediendo en mi núcleo familiar, donde he empezado a reconstruir lo que se había destruido. Como si un hubiera pasado nada; ceno con mis hijos en la navidad y en cada momento en que se presenta, viajamos juntos, dependemos los unos de los otros, nos queremos, no deseamos que nadie la pase mal, nos consolamos, conversamos y reflexionamos juntos. Ahora que se forman nuevas parejas, voy entendiendo el proceso de la vida y el tiempo. Vale la pena reconstruir, vale la pena hacer solidas las relaciones y cuidar el cariño de los hijos, su crecimiento y el valor que todo esto tiene. Es probable que algunos no entiendan esto, pero los que hemos tenido hijos pienso que podemos comprenderlo mejor.
 
Recuerdo que discutí con un amigo de preparatoria el Arte de amar de Erich Fromm. La importancia de romper ese concepto que se llama "separatidad" en la obra, de separness en inglés. Es decir que nacemos separados de los demás y que aprendemos cultural y socialmente a construir vínculos, a sembrar amistades a consolidar relaciones. Como decimos los historiadores, las relaciones se constituyen, es decir se van formando, integrando construyendo como en una construcción donde vas agregando la puerta y las ventanas, o como en un rompecabezas donde vas agregando las piezas.

Para Fromm no sólo existe el amor heterosexual, el amor filial, entre hermanos; de padres a hijos y de hijos a padres. La amistad es también el amor entre amigos, cultivar las relaciones con los demás. Incluye el amor a Dios. Yo no soy creyente, en algún momento de la vida lo fui, pero entiendo que si mantienes una relación con una entidad en la que crees, es imposible que vivas mintiéndole a los demás cuando existe una relación omnipresente. ¿Qué sucede cuando los católicos mienten y no confiesan sus pecados? Cuando fui creyente mi relación con Dios fue sincera. Hoy que pienso que todo esto es producto de la mente de los hombres, de sus necesidades humanas, trato de tener relaciones de honestidad con aquellos a los que quiero.
 
No es posible construir relaciones sin responsabilidad. El concepto responsabilidad no es el de hacer en una acción obligatoria y acartonada, o simular que quieres al otro; es la realidad, sinceridad y honestidad de sentir responsabilidad por la vida del otro, sentir auténticamente que el otro te preocupa, que su vida te importa, que te duele que al otro le duela. Todo lo que es alejado a un interés utilitario basado en el engaño, en la simulación y la apariencia de tener los sentimientos que decimos tener, y en realidad calcular, obtener, ser utilitarios; eso es actuación.
 
No se pueden construir vínculos de solidaridad, de lealtad si no existe una reciprocidad real, es decir dos voluntades que aprueban sus relaciones y que desean mantenerlas y mantener el núcleo humano como tal. Eso significa el deseo de mantener una colectividad humana real una comunidad humana a la que aspiramos todos los seres humanos por naturaleza. Marx denominaba esta aspiración humana siempre en búsqueda como la Gemainwesen. Ser radical para el ser humano es ir a la raíz y para el hombre su raíz es la Gemainwesen es decir la comunidad humana.
 
Los seres humanos intentamos formar nuestras propias comunidades humanas, insertos en una colectividad humana ficticia, dada por relaciones humanas ciegas, cósicas de mercado la Burgerlichen Gesselchaft o Sociedad civil, una sociedad cósica en la que crece la alienación humana, el auto extrañamiento humano para seguir los célebres manuscritos de 1844.

Cuando leo a los anticomunistas y leo a los ateos jacobinos, son materialistas vulgares 1, no puedo observar sino un pensamiento precario, mecánico que no da cuenta de la complejidad humana. Una complejidad humana que de Hegel a Marx y de Marx a Nietzsche, pasando por Heidegger, Sartre y Georg Hans Gadamer no puede tener como referencia otra cosa que el pensamiento dialéctico. La necesidad de una hermenéutica de la vida basada no sólo en la interpretación, en la ética humana, sino en el acto de la comprensión y la elaboración de nuestra consciencia. A la humanidad le falta mucho para poderse construir como seres para sí. He padecido la relación de seres en sí, navegando como cáscaras de nuez en el arroyo de la vida. Lamento su suerte, mi responsabilidad es para con los que quiero y que recíprocamente me responden. La humanidad construirá cuando su consciencia le permita alcanzar la real y consciente libertad humana, a la que yo aspiro también como parte del género humano.

La capacidad de perdonar, olvidar y reconciliarse.

Agradezco a mi familia haberme dotado de la capacidad de perdonar, olvidar, rehacer mis relaciones y no guardar resentimiento contra nadie. Parte de este proceso pasa por el hecho de aceptar la verdad, acatarla. Y eso se aplica a mi mismo, a mis situaciones que pudieran ser irregulares. He entendido lo que sufren personas a las que he querido y lo lamento. No estoy de acuerdo en que se le vaya mintiendo al mundo, aparentando a sus parejas. No sólo traiciona a las parejas que se tuvieron, se traiciona a las que vendrán; en mi caso lo justo es arreglar mis relaciones familiares. Entiendo la problemática, es el problema de quién miente a cada instante.
 
Yo debo revisar lo propio. Creo que si yo he criticado a quiénes alimentan resentimientos, es momento que yo mismo me haga una autocrítica y deje mi arrogancia. Tengo que responder a los sentimientos de una familia que siempre me ha aguardado. Es una tarea que debo emprender ahora que me he estabilizado por completo y puedo en esa estabilidad de manera madura reconciliarme; esto es lo que me ha enseñado la vida, la familia, la educación de mis padres, las convicciones con mis amigos, mis convicciones humanas y mis principios.
 
Es con la verdad la manera como debo fortalecerme, señalando todos los puntos y todos los aconteceres de estos años, sin ocultar las verdades y las realidades, aceptando todo lo que tiene que venir. Al publicar el presente artículo, ya sabrá mi familia todos los pormenores y las cosas que sucedieron, todas. Pienso que mi salida es digna, no le deseo mal a nadie, le deseo a quienes me agraviaron, de corazón éxito en su vida. Ojalá quiénes me hicieron daño en el pasado tengan la capacidad de recomponer su situación, en todo caso es su problema y mi deseo no puede ser otro de que sean felices en su vida.

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Notas: 1 Considero tanto al ateísmo cientificista como el materialismo mecánico del pensamiento estalinista. El pensamiento crítico y científico real, no tiene que ver con el pragmatismo que se enseña en la escuela norteamericana. He leído recientemente a personajes que estudiaron en los Estados Unidos. Su anticomunismo ramplón proviene de el mecanicismo materialismo que dotan las universidades de Estados Unidos, confunden el estalinismo con el pensamiento de Marx, al cuál por enésima vez jamás han leído y cuyas obras no entienden. Menos aún otros dialécticos de la categoría de Gadamer y mucho menos a Sartre. Por eso son fácil presa de concepciones mecánicas que fácilmente son propagandísticas de los libelos norteamericanos.