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lunes, 16 de noviembre de 2009

Manuel Gómez Morin se revuelca en su tumba.

¿Quién pensara que este hombre fundaría el Partido que se dedica a saquear de noche los hogares mexicanos? Su intención desde luego no era esa, sino basar en valores de reforzar las familias y la dignidad humana.

Hoy el Segundo Presidente mexicano salido de su partido se dedica a empobrecer los hogares de los electricistas mexicanos con tal de defender sus privilegios. Gómez Morin prácticamente se revuelca en su tumba. Declararía, no yo no soy panista. Quizás llamaría a la fundación de un nuevo partido con bases totalmente diferentes. Ni paternalista, pero tampoco saqueador e inhumano como hoy es el PAN. Un partido que tenga como principio real la defensa de los derechos de los trabajadores y no la política antiobrera, peor a la de Victoriano Huerta.

Huyendo de la familia revolucionaria, la que traicionó la revolución; ahora se alejaría de la familia contrarrevolucionaria, la que no sólo traicionó a su partido sino a la concepción que le dio origen.

Hoy la derecha mexicana, totalmente anacrónica, obtusa, antidemocrática, venal, es extraña a este hombre al gran Manuel Gómez Morin.