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sábado, 26 de diciembre de 2009

Ciudad de México, ciudad progresista y abierta en el continente.

Nuestra contraparte no aparece por ninguna parte y no hemos dejado de alimentar aspectos y opiniones que circulan en México.

De una nota tomada de El Imparcial de España se destaca un asunto que fue tocado en días recientes por los medios de comunicación en Guanajuato. Destacan ambas visiones, veamos:

Esta semana México, Distrito Federal, aprobó una legislación que permite a las parejas homosexuales no sólo casarse sino también adoptar hijos. Aún cuando la medida resulta pionera en América Latina, por ser la primera de este tipo en la región, lo cierto es que no está exenta de polémica, debido, entre otras cosas, a que tiene lugar en uno de los países más tradicionales y devotos del continente. Si bien esta ley ha puesto a la orden del día el debate religioso y moral, rompiendo con la concepción y el cliché cultural que se tiene de México, lo cierto es que hay que ir más allá del significado de la misma. Además de garantizar un derecho a la comunidad homosexual mexicana, la legislación aprobada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, insta a otros países latinoamericanos a copiar la iniciativa y podría sentar un precedente para el reconocimiento de otros colectivos en condición de minoría, buscando una paridad social en un país marcado por profundas desigualdades. Sin embargo, no es menos cierto que de la igualdad de derechos —y, por ende, la unión de personas del mismo sexo en paridad legal con el matrimonio- no se sigue necesariamente el definir a dos situaciones diversas con el mismo nombre. De hecho, no ha sido así en la mayoría de los países que aceptan la unión civil de parejas homosexuales con todas las consecuencias legales, a salvedad —así mismo un tema muy controvertido- de la adopción. El Imparcial de España

La iniciativa parte del gobierno más progresista del país y de una población que lo eligió, la población que tiene mayor escolaridad en todo el país y un nivel cultural abierto y cosmopolita.

Así que no es fortuito, o extraoridnario, sino lógico. La nota tiene razón cuando califica al resto del país como una sociedad devota y tradicionalista. En la estancia en Guanajuato, la medida era presentada por la radio como una decisión "antinatural" y "escandalosa", reproducía la opinión del senador Beltrones quién afirmaba que los homosexuales tendrían un lugar dónde vivir en un tono de burla. Beltrones y algunos gobernadores habrían sido vinculados en el pasado por los medios en escándalos de pedrastía.

Otros personajes vínculados en estos escándalos de abuso infantil, propio de la doble moral de la clase política mexicana, fue el propio cardenal y arzobispo de México Norberto Rivera, quién fuera citado por la justicia norteamericana, junto al arzobispo de Los Ángeles, California, en Estados Unidos por encubrir a un sacerdote pedastra.

Con este liderazgo "moral", los líderes del partido mayoritario y la Iglesia se adelantaron a criticar la medida no como progresista, sino como contraria a lo natural. La Iglesia católica mexicana, institución que la izquierda mexicana califica como "jerarquía desbocada", recibe un trato privilegiado por los medios de comunicación monopólicos en México. Sendos mensajes de "Navidad" dónde uno de los temas es hablar de las "Legislaciones perversas" refiriendose a la despenalización del aborto y la aprobación de matrimonios homosexuales. No sin antes aclarar, que ellos, la Iglesia, aman a "...los diferentes."

Por otra parte, es inevitable que la Ley del matrimonio homosexual contraste con la realidad en la que hoy en día viven -y sufren- miles de mujeres mexicanas, sometidas al maltrato, vejaciones y abusos degradantes. Es también chocante para millones de mexicanos que observan cómo el Estado cada vez se encuentra más minado por la narcopolítica y la narcoviolencia de los cárteles de la droga. Con cifras de muertos que ascienden a más de 7.000 víctimas en 2009, cabe preguntarse hasta qué punto los recursos jurídicos están siendo adecuadamente administrados en un país donde es dudoso que exista el soporte de todos los derechos: el de la vida.En todo caso, parece evidente que, independientemente del juicio que merezca, esta iniciativa de apertura responde a un proceso de movilización cívica y modernización de la sociedad. Sin embargo del mismo modo que México impulsa este tipo de medidas para proteger los derechos de miles de ciudadanos, también es imperativo que el Estado trabaje del mismo modo en leyes que fortalezcan unas instituciones cada vez más corrompidas por la pujante y sangrienta mafia de la droga. El Imparcial de España

Dos realidades diferentes vistas desde el exterior. Se adscrien a dos posiciones políticas, la izquierda mexicana en la Ciudad de México que aprueba leyes avanzadas que son claras concesiones a grupos minoritatios y a la defensa de los derechos humanos, mientras que el gobierno federal, conservador, se aplica a la masacre, pues cada año se pueden sumar miles de víctimas por la guerra abierta del gobierno al narcotráfico. 7 mil en 2009, 9 mil en algún año anterior, la situación social compleja de un México que se desangra.

La adhesión del pueblo de México al conservadurismo cambia estos años, puesto que las gráficas de apoyo a Acción Nacional van en descenso. El centro derecha, el PRI, ha sido quién gana adeptos y es probable que el gobierno cambie en las próximas elecciones. Mientras tanto, quienes percibimos el desastre, los abusos y la corrupción panista no podemos hacernos entender con poblaciones como las de Guanajuato, a las que el gobierno federal canaliza millones de pesos en infraestructura de carreteras, mientras que el resto del país no tiene estos privilegios.