Nos visitan del mundo

jueves, 28 de mayo de 2009

Un Sartre personal, un Sartre para compartir, el Sartre de la otredad....

Una de las habilidades en los tiempos contemporáneos de la era de la información y las comunicaciones es la de buscar y encontrar la información. Esta habilidad, marvillosa se presta para que tomemos ideas de aquí y allá, no necesariamente con la referencias debidas. A la idea de que no existe un Sartre, sino muchos Sartre porque hay un Sartre del Ser y la nada, un Sartre del Existencialismo es un humanismo, otro en la Crítica de la razón dialéctica y quizás otro en el idiota de la familia (Nótese que trato de afincarme en el idea de Nómada con todas sus consecuencias), se suma el problema de la "recepción", pues uno puede ser un Sartre para mi, otro para Nómada, otro para Francois Dosse y así podemos irnos de lector en lector y lectura en lectura.

Los universos paralelos.

Conste que es lo que yo pienso de lo que dice Nómada y cómo recibo sus contribuciones. Pero a ello podemos agregar dé dónde viene la redacción de Nómada, si cita, parafrasea, presenta ideas del Sartre de Sartre o del Sartre de otros. Me pregunto, ¿qué sentido puede tener ya una hermeneútica y una teoría de la interpretación? Dado que autores muertos, como ella nos refiere, no son importantes ¿por qué tanto afán? ¿Cuál es el propósito, cuál la teleología? Mi cabeza ¿debe moverse en sus referentes? ¿O reflexionar por cabeza propia como diría Kant? Lo digo con el corazón en la mano.