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sábado, 1 de septiembre de 2012

La fractura Régimen sociedad en México.

Ni los oigo, ni los veo.

La fractura entre la sociedad y los gobiernos panistas y priístas.

Perdieron la interlocución social, el poder soberbio en México cree que llega con su discurso a la ciudadanía mexicana. Creen que basta con afirmar, afirmar, afirmar. Existe la sensación de dos Méxicos, el México del poder y el México de la gente. Esto, presentimos todos, es un muy mal augurio. Peña Nieto quién llegó con la compra masiva del voto, 6 mil millones de dólares, se dice, llega a través de la prevaricación del Instituto Federl Electoral y del Tribunal Federal de la Federación. Todo un escándalo, una gran vergüenza nacional y ellos simulan que no pasa nada, que los otros no existen.
 
Peña Nieto afirmó al recibir la constancia de mayoría por el tribunal corrompido afirmó que es hora de ver hacia adelante, de cerrar el episodio. ¡Sí, como no! "Ni los oigo, ni los veo" decía el líder moral de Peña Nieto cuando fue Presidente, ni los oigo ni los veo, parece decir Peña Nieto al fingir que no pasa nada, que es un problema de perdedores y ganadaores y no de un atraco consumado ante la prepotencia de un poder que no respeta sus propias leyes.
 
Movilización del Yo Soy 132 mexicano.
Junto a Peña los medios de comunicación silenciaron todo discurso diferente, compraron a analistas, periodistas que se sumaron a los merolicos de la televisión existentes. Pocos, muy pocos levantan la voz en contra de un régimen que se va convirtiendo en una dictadura.
 
La televisión no refiere el mundo real, lo que sucede en las calles de México, lo que siente la gente, en México la oligarquía nacional va convirtiendo su régimen y su llamada democracia en un dictadura real, dónde con soberbia, ellos reinan. El gobierno de la sociedad se va perdiendo y el diálogo, la interlocución entre el Estado y la sociedad comienza a marcar un profundo divorcio. La Televisión elude todo esto y prefiere hablar de tormentas y huracanes, de lluvias, de la subida del precio del huevo, uno de los alimentos básicos familiares en México, mientras que presenta programas parciales de analistas "jurídicos" argumentando que todo ha sido legal. Parece que ellos quieren convencerse a si mismos, mientras que socialmente no convencen a nadie.
 
El tribunal electoral no reconoció nada, cuando los millones invertidos en la compra del voto fueron evidentes, no para el juez, no para el gobernante, sino para toda la población. Usted, víctima del delito, tiene que demostrar que se lo cometieron, el gobierno no existe más que para proteger a los delincuentes.
 
Existe incredulidad, enojo, frustración ante la prepotencia del poder. La llamada de Peña Nieto a dar la vuelta a la página es una respuesta intolerante para que "olvidemos" lo que ellos hicieron en este proceso, para limpiar sus crímenes, sus delitos, sus irregularidades. La sensación en la gente es otro, no olvidaremos, no perdonaremos, no los reconoceremos jamás. Tendrán ellos el poder, las decisiones y el gobierno, pero no gobernarán sobre nosotros, no con nuestra voluntad, porque nuestra voluntad nos pertenece. Su gobierno, sus instituciones, sus políticos, sus comunicadores, sus analistas políticos son la bazofia que sólo genera un discurso, su discurso, un discurso que no es nuestro. Podrás imponer, pero jamás nos podrán convencer, decía Unamundo.
 
Al reconocer el panismo y "respetar" esas instituciones, se deslindan de la población. Al correr los oportunistas al besamanos político, se va configurando dos proyectos de nación, uno abajo y otro arriba. De lo único que han podido convencernos es que el camino hacia la democracia esta bloqueado. Que no es por la vía electoral como los gobernantes y la oligarquía podrán establecer un consenso social. Vienen grandes luchas por el reconocimiento de la sociedad. Hoy lo que existe es divorcio, un divorcio social.

Un México sin corrupción y desarrollo contra un México corrupto y de saqueo.

Los dos México, evidencias.

Una cosa es lo que un político como Peña Nieto dice de sí mismo y otra cosa es lo que ha hecho. Peña Nieto parece convencernos de que respeta la plurarlidad. Lo que le hemos visto son afantes hegemónicos, asimetría en la compra de voluntades, autoritarismo a la hora de la toma de decisiones y una profunda falta de sensibilidad política para escuchar a los otros.
 
Malos tiempos vienen. Los priístas son unos mentirosos empedernidos, unos saqueadores consumados y unos corruptos culturalmente atrofiados. Los panistas apuestan a que si colaboran podrán en el pasado concertacesionar con el poder. A diferencia del PRI, el PAN no tiene mucho que negociar, más que su voto en el parlamento logrado en un medio de ilusos. Estos que votaron por el PAN presenciarán la bancarrota del PAN como "Oposición". Ambos pretenden ignorar al pueblo y a la resistencia que se esta levantando. Creen que comprando voluntades, reprimiendo, aislando y golpeando a la oposción podrán salirse con la suya. Una diferencia notable entre el PRI antiguo y a los partidos post-revolucionarios, es que los priístas perdieron poder de convocatoria y manejo de masas. Hoy los priístas no tienen masas, se parecen más al PAN que al anterior PRI. Las masas están en la izquierda, las masas están con la oposición progresista. Pero tener masas, para la oligarquía no es suficiente, se trata de manipular a través de los medios, pero este juego esta llegando a su final.
 
La diferencia entre el gobierno de Díaz Ordaz y el de Peña Nieto, es que Díaz Ordaz mantenía un control sobre las masas y sobre la ciudadanía de décadas. La mayoría de la generación de nuestros padres, no estaba dispuesta a enfrentarse al régimen. Las generaciones actuales no piensan lo mismo. Comienza a construirse en el mediano plazo una oposición nacional que postula un nuevo proyecto de nación. Por eso ellos no podrán gobernar nuestras voluntades, ni convencernos y menos hacer que nos treguemos sus mentiras.Un México que deje de saquearnos y que robe el dinero del erario. Hoy se decanta ese proyecto, van quedando fuera los priístas, los panistas, las huestes de Elba Esther, el séquito del niño verde y los venales de los chuchos dentro del PRD.
 
Hoy es importante iniciar un proceso quirúrgico de ruptura con los chuchos, dentro del PRD, puede durar este proceso años, quizás en 2015 si no sucede algo antes. Fundar un nuevo partido de izquierda, al margen del PRD que conjunte otras voluntades. La resistencia mexicana es el presagio del viejo pricipio liberal de que los pueblos hacen gobiernos para garantizar su bienestar, sus derechos y su felicidad. En estos principio, el gobierno de Peña Nieto no es nuestro gobierno, es un gobierno de la oligarquía, una imposición, una dictadura.