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domingo, 1 de agosto de 2010

Entre comunistas te veas (I)

Es una deuda que tengo con Nómada escribir acerca de la muerte de Saramago y de Carlos Monsivais. A Saramago, siento desilusionarla no lo he leído y no porque no tenga ganas, sino porque algo que he tenido que sacrificar en mi vida, por la preocupación política ha sido precisamente la Literatura. A Monsivais si lo he leído y no sólo esto, coíncidimos alguna vez en la vida, nos conocimos en persona aunque no fui ni su amigo, ni su camarada, teníamos ideas distintas de la política aunque quizás teníamos coincidencias en el asunto de la tolerancia.
Así que al confiar en que usted rescató con exactitud las frases de José Saramago, la parafraseo a usted sobre Saramago:
Giordano...se preguntará a que se debe mi inesperada visita. Le responderé con una pregunta: ¿Escribirá usted algo acerca de JOSE SARAMAGO? Comunista, hijo de campesinos analfabetos, Hombre que se construyó a sí mismo y un gran ateo que, para variar, nos enseñó mucho acerca de Dios y la Responsabilidad del Hombre para consigo mismo. Nos dijo en pocas palabras: la ética es suficiente para ser buena persona, no usen el nombre de Dios como excusa. "Dios es el silencio del Universo, y el hombre, el grito que da sentido a dicho silencio"
Observo en la frase a un escritor que refiere algo que es común en la metafísica de nosotros, los ateos. Me sorprende siempre cuando los creyentes tratan de interpretarnos sobre la base de sus propios parámetros. Cuando lo que un creyente para entendernos, lo que debe hacer es pararse sobre nuestros parámetros. Lo mismo va para nosotros, no puedo entenderla si no recurro a entender sus creencias. Pero en este asunto siempre tenemos una ventaja, muchos de los ateos fueron antes creyentes, así que en alguna etapa de la vida entendimos esto de lo que es creer. Si se tiene la madurez entonces uno no es anticlerical, yo no lo soy aunque sea crítico de determinadas cosas de la jerarquía, con la doctrina, la verdad suelo no meterme, son problemas que desde mi perspectiva sólo tienen un interés antropológico y cultural.
Pues bien este asunto de si la "pérdida" de Dios nos hace naufragar en un mar en el que estaríamos perdidos por falta de referentes, es el mismo problema que plantea Nietzche en Dios ha muerto, en Así hablo Zaratustra y en otras de sus obras. ¿Desaparece la ética, porque desaparece Dios? No para nosotros los ateos, el descubrimiento de la existencia sólo conceptual de Dios es un trauma que se supera por la consciencia del universo en el que vivimos. Nuestro referente ya no es Dios, sino el soporte mismo en el que vivimos, la comunidad humana.
Así perder a Dios no es perder valores, sino concientizar el soporte mismo de esos valores en nuestra comunidad humana, en lo que es el hombre mismo. Desde hace tiempo, la propia filosofía distingue la diferencia entre Ética y moral. Entiendo la religión de mis padres, como una religión que prescribe una moral y un sistema de reglas, unas universales y otras particulares. La religión dotó de ese sistema de referentes en base o en nombre de Dios, así que no se distinguía entre que prescribía el hombre mismo y cómo era el mecanismo de "dictados" de Dios.
Nosotros los Ateos, aparecimos no en los primeros momentos de la evolución humana, sino en los periodos más recientes. Somos una aparición que requirió mucha ciencia y mucho conocimiento para que algunos decidieran dejar de tener referentes divinos. Fue una consecuencia inminente de las transformaciones del pensamiento ilustrado.
Lo que cambió con nosotros es que algunos seres humanos dejamos de ordenar el mundo en base a reglas que nos dotase la religión y preferimos asumir críticamente todo este asunto de las reglas. Unos llegaron a través del pensamiento liberal, otros por la reflexión científica y muchos más por el pensamiento socialista.
Al principio adheridos a nuestros movimientos de raíz, principalmente políticos y después poco a poco en un movimiento civil que ha tomado fuerza en los últimos tiempos. La consciencia de nuestro ateísmo es también la movilización por la tolerancia y el respeto a nuestro modo de pensar. Los ateos tenemos que ser tolerantes, porque vivimos rodeados de creyentes, somos una minoría. Pero como minoría hacemos una campaña porque los creyentes nos respeten también.
La frase del Papa Benedicto XVI de que el mundo era amoral y nada ético por el avance del ateísmo, nunca recibió tanta crítica como en el periodo de sus antecesores. Digamos los Ateos le dijimos al Papa, los Ateos somos gente decente y no tiene porqué andar por allí diciendo mentiras. El problema de la amoralidad y la falta de ética no es un problema del ateísmo. Muchos católicos son amorales y poco éticos a pesar de profesar la religión católica. Así que el ateísmo no es el referente.
Los ateos entonces han lanzado campañas muy curiosas para voltearle a los creyentes esa visión intolerante acerca de nosotros. Conquistamos nuestro derecho a expresarnos socialmente, como lo tiene todo creyente. Si ellos dicen Dios te ama, no nos molesta porque tiene buena intención, pero el creyente tiene que recibir con la misma mesura nuestras frases.
Creo que a esto se refiere Saramago, nos sostenemos en la ética, es decir los principios generales del Ethos o comportamiento humano, porque los humanos tenemos reglas inherentes para convivir, que están en nuestro funcionamiento comunitario. Cuando Aristóteles ideó la Ética Eudemediana, buscaba en el comportamiento, reglas universales que nos permitiesen a los seres humanos tenernos a nosotros mismos como referentes.
Les envío un referente curioso, experimental de un grupos de ateos tocando en casas de mormones para predicarles ateísmo. Voltear el chirrión por el palito como decimos en México.
Espero que les guste:
La parte de los comunistas se lo relato en la siguiente entrega.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Gobernantes católicos y el retroceso al Estado laico en México.

El debate sobre el aborto en la Ciudad de México, dónde al mismo tiempo existe la mayor escolaridad del país y la mayoría de votantes por la izquierda mexicana, derivó en la aprobación de la despenalización del aborto si se realiza antes de la 12a. semana de embarazo.

En las encuestas de la agencia de María de las Heras, el 70 % de las mujeres citadinas se declaró en contra de la penalización del aborto y en favor de la decisión de la mujer sobre su propio cuerpo.

Mujer mexicana, un valor en su decisión

No obstante el enorme despliegue del arzobispado de México contra la Asamblea Legislativa del DF, las amenazas, los amagos y la exhibición de la ultraderecha mexicana, emparentada ideológicamente al falangismo español; la ley que despenaliza el aborto en la Ciudad de México fue aprobada por amplia mayoría.

Los efectos de la medida se reflejaron en las cifras el primer año. Disminuyó 95 % el abandono de infantes recien nacidos en las calles de la Ciudad de México, disminuyó notablemente la mortalidad femenina por embarazos mal practicados, se experimenta una migración de mujeres del interior del país para practicarse interrupciones del embarazo legales en los Hospitales del Distrito Federal.

La mujer hoy, en la Ciudad de México decide si continúa o no con los embarazos no deseados, la política de prevención a través de anticonceptivos refuerza la prevención de embarazos no deseados para anticiparse a los abortos.

La ultraderecha mexicana perdió el debate en la Ciudad de México porqué no pudo demostrar científicamente sus definiciones y dogmas, y la despenalización resaltó el valor de la vida existencial femenina como un valor que no puede desecharse ni hacerse de lado.

El gobierno panista en asociación al priísmo de provincia actuó en alianza con la Iglesia católica. Se trataba de revertir la medida de la "izquierdista" Ciudad de México, haciendo que los congreso locales aprobaran una definición dogmática y religiosa, "el inicio de la vida desde la concepción".

Si en un ambiente dónde la cultura universitaria es un hecho, la noción "...inicio de la vida desde la concepción" no pasó, en estados provincianos como Jalisco, Quintana Roo, Querétaro, Guanajuato o Oaxaca la presión de la Iglesia y sus organizaciones "civiles", así como la ayuda del clericalismo de Acción Nacional lograron que los Congresos locales aprobaran el dogma. Lo más contradictorio es que el PRI apoyara la "Reforma" con tal de ganar votos y posicionarse para el 2012. Si a la feligresía local y a los habitantes conservadores de los pueblos chicos se les puede meter la definición de "...la vida desde la concepción", esto no engaña ni a las sociedades de países avanzados, ni a la ONU, ni a la intelectualidad universitaria mexicana acostumbrada a la ciencia.

Recientemente un científico en materia de salud, ex-rector de la UNAM y reconocido intelectual mexicano, señaló en contra de este intento de Acción Nacional y la Iglesia católica mexicana por vulnerar los derechos de las mujeres, lo dice en su nota del Universal del 27 de noviembre:

El ex rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente afirmó ayer que la aprobación de leyes antiaborto en 17 estados representa un “serio embate” al Estado laico.

"Advirtió que cuando el laicismo es vulnerado, los estados se acercan más al autoritarismo y al fundamentalismo, en detrimento de la diversidad, de la pluralidad y del respeto.

Al recibir la medalla “Benito Juárez García” 2009, que otorga el partido Convergencia, dijo que un Estado de derecho no puede imponer a todos las creencias de unos.

En su discurso, mencionó que un Estado democrático debe garantizar los derechos de todos, incluyendo las minorías, porque imponer políticas públicas a partir de creencias personales genera polaridades, revive confrontaciones superadas y “caldea los ánimos”.

“En una sociedad plural como la mexicana es conveniente que la Iglesia se mantenga separada del Estado”, planteó.

De la Fuente consideró que las leyes antiaborto aprobadas en 17 entidades del país son “reformas apresuradas”. Comentó que el Estado laico no puede asumir una interpretación única del mundo, “como lo ha dicho [el politólogo] Jesús Silva-Herzog Márquez: parto o cárcel para las mujeres”.

Llamó a la sociedad a tener un papel más activo en la política y en la toma de decisiones. “Hay que dejar atrás el ‘yo no me meto en la política’, porque eso es ceder la capacidad de decidir sobre lo que va a afectarnos”.

Ramón De la Fuente

domingo, 22 de noviembre de 2009

Si la envidia fuera tiña...

Hemos hablado en este blog de ética y de emociones. He insistido en que la moral no es lo mismo que la ética a pesar de que provienen de la misma raíz y del mismo tratamiento filosófico.

El comportamiento humano se valora a partir de la reflexión de los actos el ethos humano.. Quizás uno de los libros más antiguos de la ética es la Ética eudemia de Aristóteles, que por cierto contiene en una de sus partes, sobre todo el referente a la amistad, la famosa ética de Nicomaco, dirigida al hijo del filósofo.

El primer capítulo de la Ética eudemia abre con un apartado cuyo nombre es por demás contundente: La felicidad.

El comportamiento humano ético tiene por objetivo alcanzar la felicidad humana y por ello explora no sólo las causas de la felicidad, sino los modos de alcanzarla.

Los vicios y las virtudes del comportamiento son respectivamente los obstáculos y los vehículos para alcanzarlas. Es curiosa el listado de vicios a los que les contrapone virtudes:

iracivilidad <-> dulzura

temeridad <-> valor

imprudencia <-> modestia

embriaguez <-> templanza

aborrecimiento <-> indignación virtuosa

ganancia <-> justicia

prodigalidad <-> liberalidad

fanfarronería <->veracidad

adulación <-> amistad

complacencia <-> dignidad

molicie <-> paciencia

vanidad <-> magnanimidad

fastuosidad <-> magnificiencia

picardía <-> prudencia

A diferencia de la moral, la ética no es un conjunto de sentencias prescrptivas para el comportamiento, sino el tratado de valoración de los actos humanos como medio de alcanzar la felicidad.

Los valores humanos no son sentencias morales, son bienes que todos los seres humanos queremos poseer y las virtudes son actitudes que a todos los seres humanos nos gusta encontrar en los otros y a los otros en nosotros mismos. Por eso las virtudes de acuerdo a Aristóteles son el vehiculo de alcanzar la felicidad a través de los comportamientos de los seres humanos.


miércoles, 3 de junio de 2009

Inherencia o producción, el mal apriori o aposteriori

Las últimas preguntas precisán más la reflexión. El bien o el mal, ¿qué son? ¿Elementos inherentes, pre-existentes? ¿O valoraciones que realizamos los seres humanos, cuando los actos han ocurrido y entonces los juzgamos?

Fernando Savater

Esto nos remite no sólo a porqué se producen, por maldad (naturaleza humana) o necesidad (condición humana). En ello tiene que ver el problema de la valoración, la reflexión ética que se enlaza a la reflexión misma de los valores o la axiología, la Libertad es uno de los valores humanos. Por ello he insistido en que la discusión avanza al terreno de la ética.

Maldad

En el pasado nos enredamos en la discusión traída por diletantes que confunden la ética con la moral. Recuerdo aún el cómico escenario de una intervención que quería resolver de una manera muy torpe esta diferencia con etimologías, lo más cómico era que esas etimologías eran tan erróneas como los juicios de quién las emitía que no alcanzaba a entender el alcance de esta discusión.

Bondad

Si juzgamos el comportamiento humano a la luz de los valores, nuestra discusión es ética, más allá de la moral personal que cada uno deba tener.

¿Comenzamos?

jueves, 28 de mayo de 2009

Sartre habla acerca de la Angustia

Angustia
Sentimiento que acompaña invariablemente al hombre pues es expresión de la conciencia de su inevitable libertad.
Para Sartre la libertad es la categoría antropológica fundamental: el hombre no es consecuencia de determinismo alguno, ni biológico, ni histórico, ni social, ni teológico; es una consecuencia de lo que él mismo ha decidido ser. Y este ser autor o responsable radical de uno mismo tiene varias efectos en el ámbito de los sentimientos; en “El existencialismo es un humanismo” describe tres afectos que acompañan a la libertad: la angustia, el desamparo y la desesperación.
La angustia: es el sentimiento más importante, hasta el punto de que Sartre llega a declarar que el hombre es angustia. Distingue la angustia del mero miedo: el miedo aparece ante un peligro concreto y se relaciona con el daño o supuesto daño que la realidad nos puede infligir; la angustia no es por ningún motivo concreto, ni de ningún objeto externo, es miedo de uno mismo, de nuestras decisiones, de las consecuencias de nuestras decisiones. Es la emoción o sentimiento que sobreviene con la conciencia de la libertad: al darnos cuenta de nuestra libertad nos damos cuenta de que lo que somos y lo que vamos a ser depende de nosotros mismos, de que somos responsables de nosotros mismos y no tenemos excusas; la angustia aparece al sentir­nos responsables radicales de nuestra propia existencia. Es muy importante también recordar que para Sartre esta conciencia de la responsabilidad se incrementa al darnos cuenta de que nuestra elección no se refiere solo a la esfera puramente individual: todo lo que hacemos tiene una dimensión social; cuando elegimos un proyecto vital estamos eligiendo un modelo de humanidad, no se puede elegir una forma de vida y creer que ésta vale sólo y exclusivamente para nosotros, no se puede desatender a la pregunta ¿y si todo el mundo hiciera lo mismo? Al elegir, afirma Sartre, nos convertimos en legisladores, por ello siempre nos deberíamos decir: “dado que con mi acción supongo que todo hombre debe actuar así, ¿tengo derecho a que todo hombre actúe así?”. Sartre nos recuerda que el sentimiento de angustia lo conocen todas las personas que tienen responsabilidades, y cita el caso del jefe militar que decide enviar a sus hombres al combate, sabiendo que tal vez los envía a la muerte; él es responsable del ataque, elige esta acción y la decide en soledad.
Podría parecer que la angustia, como miedo ante la elección de una posibilidad, lleva al quietismo o la inacción, pero, señala Sartre, esto no es así, al contrario: la angustia es expresión o condición de la acción misma pues si no tuviésemos que elegir no nos sentiríamos responsables ni tendríamos angustia. La angustia acompaña siempre al hombre, no sólo en los casos de decisiones extremas; sin embargo, cuando examinamos nuestra conciencia observamos que muy pocas veces sentimos angustia. Sartre explica esta circunstancia indicando que en estos casos lo que hacemos es huir de ella adoptando conductas de mala fe, no creyéndonos responsables de nuestras acciones.
El desamparo: este sentimiento es una consecuencia de la conciencia de la radical soledad en la que nos encontramos cuando decidimos: el elegir es inevitable, personal e intransferible. No podemos dejar de elegir (incluso cuando optamos por no elegir, elegimos no elegir, elegimos dejarnos llevar por la circunstancia, la pasión o la legalidad); somos nosotros los que elegimos: no vale excusarse indicando que estamos cumpliendo una orden de un superior o un mandato del Estado, siempre podríamos no hacerlo; sólo si no aceptamos nuestra libertad, sólo si nos consideramos como un eslabón más en la cadena causal de las cosas podemos creer que la elección viene de fuera, pero esto es una trampa, es una conducta de mala fe. No cabe refugiarse en la excusa de la fuerza de una pasión, o de la presión de una circunstancia o de la autoridad: somos libres, estamos condenados a ser libres, a elegir, y lo que hacemos depende de nosotros y sólo de nosotros. Nuestra decisión es intransferible y se hace en soledad también en otro sentido: los valores que dirigen nuestra elección los elegimos nosotros, o mejor, los inventamos: no existe una tabla de valores absoluta en la que podamos consultar lo correcto o incorrecto de nuestra decisión, en la que podamos apoyar nuestro juicio moral. Dios no existe, y por no existir Dios no existen valores morales absolutos, independientes de nuestra subjetividad, a priori: “en ningún sitio está escrito lo que debemos hacer; estamos en el plano de lo humano”; Sartre recuerda la frase de Dostoievsky “si Dios no existiera, todo estaría permitido” y declara que éste es el punto de partida del existencialismo. Todo está permitido si Dios no existe, y no hay excusas de ningún tipo para nuestras acciones. Ninguna moral puede presentar con detalle la conducta que debemos realizar, solo nos cabe inventarnos nuestra moral “el hombre, sin ningún apoyo ni socorro, está condenado a cada instante a inventar al hombre”.
La desesperación: debemos comprometernos con un proyecto, debemos elegir nuestro ser, y esta elección no debe descansar en la esperanza de su realización inevitable pues sólo podemos contar con lo que depende de nuestra voluntad: el mundo no se acomoda necesariamente a nuestra voluntad, siempre hay factores imprevistos, siempre es posible que se trueque nuestra intención en algo totalmente distinto a lo previsto.
Ver “libertad”.