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miércoles, 16 de septiembre de 2020

Las lecciones de la huelga de septiembre de 2018

2018 un movimiento que prometía

En 2018 los estudiantes del CCH azcapotzalco se manifestaban a las afueras de rectoría, cuando un grupo paramilitar, porril disolvió violentamente el mitín de unos cuantos de miles de estudiantes para dejar cerca de una decena de heridos entre lesionados por armas punzocortantes y explosivos. La indignación entre los estudiantes de la UNAM no se hizo esperar y el paro general de dos días siguió a un movimiento asambleario que alcanzó a la Escuela Nacional de Antropología e Historia que no pertenece a la Universidad Nacional. El paro a inicios de septiembre en la ENAH constituyó un movimiento más largo, de cerca de un mes que prometía una lucha por la transformación y fortalecimiento de la escuela de antropología más antigua de América Latina. Todos los sectores de la ENAH, dependiente del INAH, respondieron al paro y se sumaron a las asambleas generales.
De las demandas exteriores a las demandas propias
A inicios del movimiento, la ENAH no contaba con demandas propias, se había sumado a la lucha de la UNAM en repudio al porrismo, la falta de pericia de los estudiantes para llevar incluso asamblea comprometió a militantes del Partido Comunista Mexicano, nueva agrupación que cuenta con muchos estudiantes en la ENAH. Ellos fueron los que dotaron los primeros ejercicios del uso de mesa de debates, de reglas, de articulación de demandas. La urgencia era encaminar un movimiento de solidaridad a articular demandas propias en una ENAH que en estas circunstancias tenía muchas carencias. Al inicio todo era jalemos juntos, solidaridad.
El porrismo en la UNAM y la solidaridad
Como hemos apuntado en otro escrito de este foro, el porrismo actualmente es poco parecido al de los años 70. Más bien se articula como el de los años 90 e inicios de siglo. Son grupos con poca presencia en las escuelas que en la mayoría de las ocasiones no cuentan con el aval de la direcciones. Grupos de choque externos, con base mínima interna que se deja ir en piquetes de entre 10 y 50 cuando es necesario. No los controla necesariamente la dirección de las escuelas, como antaño; más bien son manejados por segmentos de las autoridades universitarias o por los grupos de poder como partidos políticos, policía o políticos estatales y locales. Su estructura es más parecida al 3 de marzo de CCH Vallejo, en donde se trataba de grupos cooptados para la violencia en el fútbol americano y usado por grupos de choque por partidos políticos. Como sabemos jamás se esclareció el móvil de la agresión en rectoría.





Porros durante la agresión en rectoría en 2018
La acción de repudio a las agresiones de la ENAH es uno de sus rasgos, todos los grupos y sectores en la escuela se solidarizaron, no se puede decir que hubo quién se desmarcó, las diferencias no surgieron por haber hecho el paro de solidaridad de tres días, la división provino en quienes utilizaron el paro para prolongarlo en un afán de protagonismo, a pesar de que había un gran sector que sin estar en contra de la solidaridad de tres días no querían un paro prolongado y pedían el cambio a la modalidad de paro a paro activo.
Reivindiquemos a nuestra Escuela

Es muy curioso que la demanda de crear demandas en favor de la escuela no partió ni de los zapatistas, ni del resto de los grupos. Fue una propuesta pública que hicieron algunos militantes del PCM y de Perfil Académico.en la experiencia política y desde la visión que éste último grupo sostiene desde hace poco más de 20 años, en la búsqueda de la autonomía de la ENAH. No era una visión improvisada, pues partía del momento coyuntural de revisión del Reglamento de la Ley orgánica del INAH, de la cuál la discusión estaba viva en ese momento en la comisión que el Director Diego Prieto había impulsado atrayendo a representantes de todos los sectores.


Después del 8 de septiembre en que se hizo esta propuesta en la Asamblea, los grupos que querían tomar el control de la asamblea comenzaron a "hacer suyas" las ideas de conformar un pliego petitorio, sólo que a pesar de ufanarse de que saben, ni siquiera pliego tenían, así que como veremos trataron de inventarlo, y para ellos no lo dieron en pocos días porque ni siquiera lo tenían claro, no lo tenían y no dejaron que ese pliego fluyera de propuestas de la comunidad que si lo tenemos claro. Toda visión adversa a su competencia la atacaron con calumnias.
Los peligros del activismo y el asambleísmo
Los grupos latentes en la escuela se volvieron a aparecer, cada uno de ellos con historias particulares e incapacidades que trataremos en este documento. Grupos activistas de tiempo completo cuyos programas son enteramente esquemas ideológicos sin fundamentos y sin sustentos teóricos filosóficos. Slogans, consignas, moldes teóricos rígidos. Una profunda incapacidad por jerarquizar la diferencia entre grupos afines, adversarios y el enemigo principal. Si todos somos enemigos principales, lo que privará es un sectarismo dispersante, sectario, incapaz de sumar y cohesionar la lucha.

No se trataba de crear un gran movimiento legítimo cohesionado, con un programa claro de transformación, sino se trataba de montarse en un movimiento, crearlo dirigirlo de manera vanguardista. La acción política cotidiana sin perspectiva, sin programa, viendo a todo cuestionamiento como enemigos. Utilizando un lenguaje que ni siquiera era suyo. Calificaron a todo planteamiento un poco diferente al suyo de porros, esquiroles, agentes de derecha. Las descripciones de estos estudiantes y profesores mediocres, protagonistas que tienen un culto a la ignorancia, al pésimo nivel político y que por desgracia en su activismo cortoplacista lograron colocarse al frente de la asamblea y controlaron durante un mes a la Asamblea echando a pique la posibilidad de sumar a todas las fuerzas que apoyaron el paro en un inicio.
La incapacidad de diálogo y visión

Los grupos que tomaban el control basaron su fuerza en una intervención de tiempo completo, lo que definió la orientación social de los sectores que "tomaron" la dirección. Estudiantes de tiempo completo, no estudiantes-trabajadores, sino hijos de familia sostenidos por sus padres o expulsados de sus hogares y lumpenizados. Una pequeña burguesía asociada a los lúmpenes adictos a las drogas y al alcohol en la escuela. No bien el movimiento de solidaridad causó unanimidad, los que eran permanentes y de tiempo completo en su activismo, no supieron entender a los sectores que no querían un paro prolongado.
La miopía del utilitarismo
Estas fuerzas que se habían sumado configuraron un bloque de cerca de 200 estudiantes, un bloque considerable si atendemos que las asambleas más grandes de la ENAH han sido históricamente de poco más de 400 personas. Se hizo un bloque cerrado que comenzaron a controlar las fuerzas de un alacranismo político. Lo definimos así, porque en lugar de direccionar el movimiento por medio de la legitimidad del mismo, las demandas por la ENAH, trataron de coaligar intereses grupales que expondremos en el capítulo especial que dedicamos a este, que comenzó a dispersar su veneno contra todos aquellos que proponían otras visiones como el paro activo, el levantamiento del paro acusando a todo aquél que no estuviese de acuerdo en el parismo en sí mismo, de esquirolaje, porrismo o de ser el punto de vista de las autoridades. En asambleas de 400 personas de la comunidad, el voto compacto de 200 paristas comenzó a arrasar en las votaciones, descartando las peticiones de una comunidad que les pedía la reapertura y la reanudación de actividades. Pronto intereses particulares se comenzaron a coaligar en este frente: Los grupos de la Ajena, los colmenos del PC de M a través de la Coalición de profesores de asignatura, la Amena conformada por la variedad de grupos de Fem Riot existentes ligados a sus similares en la UNAM, el grupo de Canuta que ha permanecido desde el periodo del Museo y que se conforma con algunos profesores de social y el posgrado; y el sntampismo que era desde antes de la conformación del sindicato de Galván, el grupo golpista al sindicalismo democrático. Unos aspiraban a encabezar el movimiento en la escuela; otros iban por demandas particulares externas a la escuela como son los protocolos contra la violencia; dos sindicatos metidos unos para utilizar el movimiento para enfilar sus demandas frente a la autoridad, no logradas por su escaso número y su nula base legal.
Del consenso a la maniobra
Sin duda la coalición de fuerzas descritas en el anterior apartado tenían un peso considerable que terminó apoderándose de la Asamblea. Una asamblea de 400 personas en una escuela de más de 2,000 no es un movimiento que lograra convencer a la totalidad de la comunidad. Una fuerza de 150 miembros que podían acudir a las asambleas no convergen con el paro indefinido, no lo entienden como un principio de organización y no como lo que es medio, un medio de fuerza para demandar por las necesidades de la escuela.


La imposición del paro por la fuerza, sin considerar a la comunidad, que demandaba que se hiciera activo y no con el cierre de actividades e instalaciones se sostenía en poco más de 200 estudiantes, profesores y trabajadores acuerpados en bloque. La demanda de poco más de 150 miembros de la Asamblea fue suprimida mediante votaciones aplastantes y no por la búsqueda del consenso. Poco a poco impusieron las mesas de debate por miembros de la Ajena o los colmenos rechazando la posibilidad de que otras fuerzas pudiesen ser escuchados por un movimiento que se preciaba de ser plural e incluyente; y que terminó transformándose en un grupo encabezado por grupos de estudiantes, algunos bien intencionados, pero muchos otros con propósitos grupales bien definidos. Su éxito inicial los emborrachó y sus maniobras terminaron dividiendo y sembrando encono. La concentración en especialidades como Antropología Social y Etnología se enfrentó con las comunidades de Historia, Etnohistoria, Antropología Física y algunos sectores del posgrado que estaban siendo perjudicados por el paro.


Como la Asamblea ya no era un instrumento que escuchara a esta mayoría de 1,700 miembros de la comunidad que exigían moderación y reanudar actividades; y como las votaciones de más de 200 personas contra poco más de 100 se entramparon, la Asamblea dejó de ser el vehículo de cohesión del movimiento y comenzó a fracturar a la comunidad que hasta la fecha resiente los efectos de esta destrucción.

Sin poder observar al movimiento en su conjunto, la asamblea empezó a perder en número a participantes y comenzó a representar sólo la fuerza de los paristas y ya no a la comunidad en su conjunto que se refugió en asambleas por especialidad, que tenían la posibilidad de incorporar a quiénes no habían sido considerados por una asamblea intransigente que votaba en bloque de más de 200. De esta forma las asambleas de especialidad y por sectores comenzó a representar la otra parte excluida por las maniobras de la Asamblea y estas reuniones cobraron independencia frente al movimiento inicial. El movimiento se fracturó y dura esta fractura hasta la fecha.

A Historia, Etnohistoria, Antropología física y algunos sectores del posgrado se sumaron la reunión general de profesores de tiempo completo y los trabajadores afiliados al Sindicato Nacional Democrático que es el mayoritario en el INAH. Para finales de septiembre eran ya una fuerza contundente que en asamblea repusieron cerca de 300 personas que desbalanceó al frente de la Asamblea General, forzando el levantamiento del paro, sin dejar de apoyar las demandas de la comunidad. Este último elemento no fue considerado por el frente de la Asamblea que seguía insistiendo en que la diferencia con el resto de la comunidad era que los "contrarios" se oponen a las demandas, mientras que ellos como vanguardia, las sostenían. Cuando el punto principal de sus diferencias con el resto de la escuela era sin duda su necedad de prolongar un paro cuando la Dirección del INAH había concedido la posibilidad de mesas de negociación para atender las demandas.

La actitud arribista, protagónica, sectaria de los miembros de este frente de asamblea considera que ellos son los que "triunfaron" sin ver que el resto de la escuela apoyó que se atendieran las demandas y que su diferencia con el resto era su dogmatismo y terquedad de mantener un paro que nadie quería ya. La llamada Asamblea terminó levantando el paro porque era evidente que perderían la votación contra una reunión que pasó de los 400 a más de 550 personas. Su bloque de 200 ya no les serviría, a pesar de su evidente acarreo. Pero esta arrogancia, dividió sin duda a una comunidad que históricamente había jalado junta.
La incapacidad intelectual
Uno de los problemas de la asamblea es que al no ser ellos los de la iniciativa de pelear por demandas propias sino sólo apoyar a los estudiantes de la UNAM, no tenían pensado un programa real de demandas y lucha. Esto nos explica que cuando el Director del INAH se presentó en la ENAH a tratar de resolver el conflicto, la "asamblea" ni siquiera tenía sistematizadas las demandas en un documento, es más no sabían sinceramente cuáles serían. Es escandaloso, pero podemos decir que cuando les preguntaron ¿Cuáles eran las demandas del movimiento? Estos simplemente pidieron un plazo de una semana para inventárselas. Las demandas iniciales del 8 de septiembre se dispersaron a ser un abigarrado documento que era algo así como la carta a Santa Claus. Fue entonces cuando los diversos intereses particulares salieron a flote en una actitud de hay pastel que les den a todos.


Las mesas de configuración de las demandas fueron en muchos casos controladas por los grupos de la "AGENAH", una asamblea que ya no era la asamblea, sino de los grupos y sus correligionarios: "Demandas" producidas desde las posiciones de los grupos. Los colmenos inmediatamente crearon su mesa laboral para regresar a rumiar sus viejas demandas maximalistas de denos a todos bases por antigüedad sin concurso; los grupos feministas comenzaron a procesar los "protocolos" contra la violencia a las mujeres, los estudiantes apoderados del espacio del comedor pedían comedor, se formó en esta confusión una mesa para solicitar el estatuto de la ENAH frente al INAH sin tener claridad jurídica, pues la demanda inicial fue deformada por el protagonismo de los canutos; hubo una mesa para fiscalizar el ridículo presupuesto que recibe la ENAH; e incluso hubo quién trajo a los vecinos para resolver la temáticas de los vecinos que basados en rumores hablaban de construcciones inmobiliarias contra la colonia.


Las mesas no fueron del todo malas, fueron ciertamente una oportunidad para debatir algunos temas importantes, e incorporaron a profesores que no habían participado. A algunas de ellas asistieron profesores de TC, estudiantes y trabajadores. Pero el ambiente de construcción de acuerdos fue muy difícil en parte por la actitud alacranista e intolerante de grupos de la Asamblea que veían toda intervención que no fuera de ellos como una usurpación o una intervención reaccionaria a menos que fueran ellos los que con sus confusiones quisieran imponer las orientaciones de un movimiento que ya a estas alturas sentían como patrimonio y por lo tanto excluyente de todo miembro de la comunidad que no fueran ellos.
Estudiantilismo e ignorancia.

Las mesas en las que intervino la autoridad del INAH en una segunda parte, cuando se aceptó oficialmente su instalación estuvieron plagadas de confusiones, desaciertos, producto de la falta de conocimientos necesarios para los temas. Veamos las situaciones más relevantes.

Las primeras incursiones sobre los cuestionamientos al presupuesto hablaban de la inoperancia de la Ley 3000, refiriendo sin conocimiento a un capítulo presupuestal, el capítulo 3000 que refiere la adquisición de servicios. Habían escuchado que eran malas las contrataciones por capítulo 3000 (Honorarios) y creyeron que se trataba de una ley. Es decir desconocían el propio funcionamiento de la administración pública federal. Pero querían negociar.

Una demanda muy sonada fue el desconocimiento del Consejo Técnico de la escuela como órgano colegiado de la misma y querían otorgar a la Asamblea General, es decir su ámbito de dominio el gobierno de la escuela por encima de la Dirección y excluyendo a los órganos colegiados. Tenían un problema de incomprensión notable. Para poder legalizar que la Asamblea General fuese el máximo órgano de gobierno de la Escuela se tenía que modificar el Reglamento General Académico de 1993. Para que esa modificación fuese legal se tenía que hacer basado en las normas vigentes. Y para que fuese a través de las normas vigentes tendría que ser el propio Consejo Técnico de la escuela el que tendría que cambiar la norma para que fuese legal. ¿Cómo puedes cambiar una norma si has desconocido al órgano encargado de cambiarla?

En otras mesas hubo cosas positivas, pero también existieron problemas de incapacidad. La mesa de "dignificación del trabajo docente" se convirtió en el monopolio de la colmena y de la Coalición de Profesores de "asignatura" para reiterar el programa que han defendido desde hace 8 años. Bases a sus profesores, ni siquiera a todos, sin concurso, por antigüedad diciendo que en ellos se basa la investigación y la docencia del INAH. Ataques a los "privilegios" de los profesores de TC de los cuáles ellos quieren sus plazas y la condena por las "mafias" académicas de una organización que agrupa menos de 15 profesores entre los más de 300 que integran las planta de HSM en la escuela. Era evidente que se trataba de un sindicato que puso a su Secretario General al frente de la mesa utilizando al movimiento estudiantil como punta de lanza para negociar con la fuerza que ellos no tienen por su escaso número. La negociación sindical tiene principios de Ley, y en este caso la ley impide la basificación del personal docente a no ser por medio de los reglamentos bilaterales que en este punto marcan el examen por concurso para el ingreso. Y también la norma que existe en este tema es que los únicos capacitados para firmar los convenios o representar a los trabajadores es el sindicato titular, que es el mayoritario. El INAH está incapacitado para alterar el RAEPCEO sin la intervención del sindicato titular. Con este marco, los colmenos no pudieron obtener nada y su mesa fue un fracaso.

Mesas que pudieron avanzar fueron las de seguridad en la escuela y de elaboración de protocolos de género. Por lo menos fue aceptada la propuesta para su revisión por el INAH sin que por el momento haya sido aprobada. La poca resistencia a las propuestas feministas se debe a que desde la universidad existe un sentimiento de apoyo a este sector. Cuestión que veremos más adelante cambiará por las acciones de algunos de estos grupos que han recurrido a la agresión de la comunidad y por lo tanto al rechazo de muchas de sus acciones.
El pluralismo, intolerancia y ausencia de programa
Uno de los efectos del movimiento de 2018 fue la aparición de nuevos agrupamientos en la comunidad. Si bien el neo zapatismo simpatizante con el Congreso Nacional Indígena, algunos activistas dispersos de grupos como el GAR, o bien los PC de M, el llamado sntampismo que hoy está fuera del SNDTSC al que pertenecieron; eran los que en su momento empujaron y se apoderaron del movimiento, más adelante aparecerán movimientos emergentes que acuerpan puntos de vista distintos y que han terminado en conformar grupos diferentes.

La pluralidad prevalece y la intolerancia de los grupos de la Asamblea ha terminado por reducir su fuerza militante que ya carece de poder de convocatoria. Esta pérdida de poder posibilitó que la alianza con los grupos feministas terminará por volverse en su contra. Bajo el llamado principio separatista las mujeres desbancaron las "dirigencias masculinas" se apoderaron del movimiento y conformaron la Asamblea de Mujeres, o Amena. Estos grupos terminarán dominando la escena en 2019 y en su momento nos referiremos a esta diversidad.

Al final veremos factores que llevaron al fracaso a estos grupos que si bien continúan latentes en la escuela, perdieron el consenso y son ahora vistos con desconfianza. Terminaron en una pelea entre ellos. Sus antiguos aliados de la ajena han sido acusados por la amena de ser acosadores, violadores para dejarlos fuera de combate en la escena política y grupos de mujeres apoderarse del movimiento, como sucedió en 2019.
La emergencia de una comunidad
Aunque la Ajena y la Amena presumen de enormes logros y de que las obras, los presupuestos del INAH fueron "arrancados" por su lucha, como si las demás fuerzas no existiesen. Para nadie es desconocido que terminaron claudicando en sus demandas. A la exigencia de que la Asamblea General fuese el máximo órgano de gobierno, ahora se les ve tratando de poblar las plazas de consejeros técnicos para influir y cambiar muchas veces más allá de las propias atribuciones que el consejo tiene.


Este recurso los hace prolongar sus puestos en el Consejo a pesar de que antaño lo habían desconocido como órgano de gobierno. En época del COVID se les ve queriendo normar toda la vida de la escuela proponiendo normas que una comunidad a la que no consultan quisieran controlar. La estrategia es la misma, votaciones en bloque, acuerdos planchados, invocación de una comunidad a la que ni siquiera consultan y sustituyen. Muchos de ellos no siquiera tendrían derecho a ser consejeros pues o bien no dan clases y representan a maestros o dejaron de ser alumnos pero representan a los alumnos. Una cofradía para votar en bloque frente a una comunidad que desconfía cada vez más de ellos a excepción de las licenciaturas donde aún tienen sus cotos de poder.
La democracia directa respuesta al asambleísmo de segmentos
Un hecho sin precedentes fue la demostración práctica de que el sistema asambleario no es ya una forma de representación de una escuela si no reúne al menos al 60% de una comunidad. 350 asambleístas no pueden ir contra más de 1400 alumnos 450 profesores y 70 trabajadores (1,920 aprox.) sin un mecanismo de consulta amplio no son ninguna democracia directa. Además de que en sus mejores momentos tenían una oposición de más de 100 estudiantes en la misma asamblea lo que representa que el 11.5% es la décima parte de una comunidad. Por ello, cuando una mayoría pedía la reapertura y el reinicio de clases, que el 10% decidiera continuar con un paro no votado por la mayoría comenzó a desbancar a la asamblea en septiembre de 2018. Los 200 paristas, que si bien son muchos, no podían decidir por todos.

Como la asamblea dejó de ser el mecanismo de decisión, la asamblea se descentralizó en las asambleas de especialidad y sector, que comenzaron a representar más que la propia asamblea la voluntad general. En la Asamblea se concentraron la ajena, la amena, la colmena y los canutos. Y en el exterior de la asamblea una mayoría activa, desorganizada en un principio comenzó a empujar por la voluntad general: Paro activo, reapertura, pliego petitorio y solución a las demandas. La huelga de 2018 terminó polarizando a estas fuerzas y fracturando a la comunidad. A la larga resultó que el Consejo Técnico tan detestado por la Asamblea "General" terminó siendo más representativa que la asamblea misma.

domingo, 2 de diciembre de 2018

La visión simbólica no material en la ENAH

Posmodernidad y pos lamentablemente

El teórico del reciente movimiento huelguista de la ENAH, muestra paso a paso su pobreza y su falta de preparación. Se mueve en los deseos, no en el análisis, veamos:
Con la desaparición de la URSS y el Bloque de países del Este de Europa, se implementaron también diversos ataques ideológicos al proyecto marxista a través de proclamas como “el fin de la historia”, “el fin de las ideologías” o “el fin de las metaexplicaciones” y se expandieron en las Ciencias Sociales los estudios que promovían abandonar las explicaciones generales y centraban su interés en el análisis empírico:
El posmodernismo ha decretado que no puede haber progreso en las ciencias sociales, y los estudios culturales, habiendo homologado la posmodernidad como contexto y como modo de vida, se involucran cuando pueden en la afanosa demostración de esa idea. Después de la posmodernidad, el apocalipsis (Reynoso 2000:9).
 El ataque en efecto, contra la teoría marxiana, no necesariamente contra el colaboracionismo "marxista" que defiende este profesor. Contraponerse, no es superar pensamientos, para que exista una refutación del planteamiento pos moderno, no basta decir que no nos gusta o señalarlo como el demonio. Hay que desmontarlo teóricamente y posteriormente señalar porque no es verdad en este mundo.

Fukuyama ciertamente declaró el "fin de la historia", es decir la prevalencia del capitalismo como sistema. Algo que sin duda, es verdad. El capitalismo existe actualmente. La discusión no es esa, sino si existirá siempre. Es curioso, pero quién más ayuda le ha prestado a Fukuyama, es la insistencia en una falsedad, que Ovalle sigue sosteniendo. El hecho de que esto que existió en la URSS fue el "socialismo", un sistema de capital colectivo estatal, calificado de "socialismo". La lógica es simple, si el "socialismo soviético" fue "transformado" en capitalismo, entonces el socialismo se derrumbó.

Por lo visto, el estalinismo de Ovalle sigue desorientando. Por eso, sin entender la historia y la dialéctica de las revoluciones de principios del siglo XX. Sigue sosteniendo la quimera estalinista del "socialismo real". Luego entonces, Ovalle ve a la posmodernidad, una elaboración intelectual basada en el análisis de los discursos y los lenguajes como el enemigo a vencer. Su empirismo le impide ver las fallas de la posmodernidad, porque sencillamente le contrapone el materialismo vulgar, es decir su empirismo.
El interés en los cambios sociales cedió el paso al agnosticismo posmoderno y las teorías –como cualquier mercancía- se volvieron desechables.
De esta manera, el Posmodernismo se consolidaba en Occidente como la principal expresión y avanzada ideológica del Capitalismo, teniendo sus principales bases de operación en las Academias de las Universidades.
Al desconocimiento de los problemas se aúna a la teoría de la conspiración. El pos-modernismo no sería entonces la forma en que la burguesía entiende y reproduce su momento histórico, sino una teoría maquiavelista. Toda ideología es apologética del sistema. Lo es el estalinismo de Ovalle que defiende la forma estatal del capital y lo es el posmodernismo, que defiende que el lenguaje es en sí mismo una forma relativista de percibir la realidad, es decir de no transformar nada. La declaración de Lyotard sobre el fin de los grandes metarrelatos, no se responde con el capitalismo estatalista, sino en una denuncia que no le gustará a Ovalle. La democracia ha sido el paradigma impuesto por esa posmodernidad. El relativismo posmoderno se responde también desde la lingüística y la filosofía. ¿Por qué es posible entender el guiño del ojo que plantea Cloford Geertz?
En la ENAH, el desgaste político y el ambiente de apatía y desanimo social favoreció que la Administración de Gloria Artís, negociara con el INAH la desaparición de la Asamblea General como órgano máximo de gobierno y la elección directa del director a cambio –se dijo en ese entonces- de mejorar las relaciones con el INAH y recibir mayor presupuesto.
Ovalle es un simplista que no analiza los procesos materiales. Ello significaría reconocer que el desgaste de eso que llama Asamblea General, llegó a su crisis al final de los años 80. Por eso en lugar de analizar los factores del desgaste, los factores materiales, se pone a moralizar. Para él la apatía y el desanimo social, no que la forma era disfuncional porque ya no intervenían todos en una comunidad de más de 2 mil personas, que sólo se llenaba en las coyunturas importantes y se vaciaba en la cotidianidad. Que en las asambleas se sienten cómodos la mayoría de personajes como él, que se la pasa todo el día en la escuela, y no los compañeros que tienen que trabajar para ganarse el sustento.

Las posiciones de 1993 no eran mayoritariamente en apoyo de la forma asamblea. Las representaciones de posgrado, representaciones de licenciaturas fueron partidarios de los cuerpos colegiados permanentes. Es decir de formas de representación que en la cotidianidad funcionarían mejor. Así como hoy la realidad nos hace cuestionar la disfuncionalidad de los órganos colegiados, poco dinámicos, asimétricamente representados. En 1993 las asambleas tampoco eran tan romanticamente representativas como nos indica Ovalle. Ovalle se inventa una historia. Nos impusieron el reglamento, fue culpa de que Gloria Artís nos entregó por 5 monedas, mientras los apáticos y desanimados miembros de esas generaciones, su generación por cierto, permitieron que se impusiera el reglamento. En realidad la escuela se dividía en tres. Los que eran partidarios de mejorar la relación con el INAH y acabar con el desgaste de las administraciones anteriores a las que les cerraban el grifo del presupuesto, para ello el compromiso era que la comunidad de la ENAH hiciera los cambios. Estaban quienes defendían, como Ovalle a la Asamblea General y que no querían ningún tipo de trato con el INAH, cuyo riesgo en 1993, pleno periodo salinista era que nos terminaran imponiendo el reglamento como en ese momento había pasado en el Conservatorio Nacional de Música y en la Escuela Nacional de Danza. Y había un sector centrista que veía el peligro y trataba de que el reglamento que quedara no fuese a modo del INAH.

Una cosa en la historia que Víctor Ovalle omite, como si las resoluciones se tomaran en la Asamblea General, es que ya existía un Consejo en la ENAH y que desde allí se tomaban resoluciones. Fue este Consejo quién en muchos meses de trabajo elaboró la reglamentación que hoy existe, Consejo que tenía representación de todas las licenciaturas y de profesores y estudiantes. En 1993 yo fui consejero estudiantil por el posgrado de Historia-Etnohistoria. La Directora del INAH, en aquél entonces se presentó al Consejo y fijó su posición. Se tenía que cambiar el reglamento y había dos perspectivas, que se cambiara bajo la propuesta de la escuela o que el INAH lo elaborara y se lo impusiera a la Escuela. El Consejo optó por la segunda opción y presentó lo que había elaborado. Antes de ello, la propuesta en el Consejo era someter la decisión a un Referéndum general de la ENAH. En una votación muy cerrada el consejo votó poner la decisión en un referéndum a la comunidad. La condición es que sería vinculante si votaba el 50 % más uno de la comunidad. La gente como Ovalle, que hoy se vanagloria de que la mayoría votó en contra, cuando yo voté en contra, llamaron porque se sentían  muy revolucionarios al boicot contra el referéndum, que porque era del INAH. El resultado fue en efecto que votamos en contra la mayoría, pero no se alcanzó el 50%+1 de la votación.

Así que regresamos a la sesión de Consejo con este resultado y quedaban dos sopas. Nos lo imponían o metíamos nuestra propuesta. La mayoría del Consejo optó por el segundo escenario. Pero veamos las fantasías de Víctor:
Con la imposición del Reglamento de 1993 –en vacaciones, después de una lucha prolongada en que la principal oposición estuvo a cargo de los estudiantes-, la dirección del INAH eligiría[Sic.] a los sucesivos directores de una terna que la Escuela le presentaría. Es evidente, que desde entonces, la vinculación orgánica con el Instituto se volvió muy estrecha, pero en forma vertical. De tal forma, que la ENAH entró en un proceso de burocratización que inyectó mayor lentitud a su quehacer cotidiano.
¿Lucha prolongada? Mientras nosotros, los consejeros de la ENAH, teníamos el problema encima. Al parecer Víctor se fue de vacaciones, porque no se enteró de lo que sucedió después. Se nombró una comisión en la que aún recuerdo los nombres de consejeros de la ENAH que llevaron al proceso de revisión el reglamento. Una pregunta al anacronismo de Ovalle, ¿Por qué si dice que había vacaciones, la aprobación del reglamento de 1993 por el INAH fue el 6 de septiembre de 1993. ¿Vacaciones Sr. Ovalle? 


Muy ufano Víctor me decía en la comisión de reglamento de la AGENAH que no basta vivir los procesos. Por lo visto. Pues en historia hay testigos claves y personajes como Ovalle. Nuestro compañero de la escuela agrega:
A partir de entonces, la Asamblea General logró únicamente activarse en momentos de coyuntura política, pero sin generar una organización permanente de los estudiantes.
Como jamás ha sido. En primer lugar porque los estudiantes son una población flotante que está a lo sumo 6 años en la escuela. Por lo que vemos una banda sin fin de nuevas generaciones en cada ocasión. Algunos de los viejos estudiantes, terminaron hoy siendo profesores. Pero veamos el apocalipsis now de este amigo.
En este ambiente de derrota y fragmentación, varios profesores de Tiempo-completo afianzan el control político de las Academias de las Licenciaturas, eternizando los cacicazgos académicos: espacios de poder dominados por estos profesores que a partir de las prerrogativas que les otorga el contar con una Plaza de Tiempo-completo, manejan discrecionalmente los cursos, principalmente los obligatorios, los Proyectos de Investigación Formativa (PIF’s) y los recursos económicos correspondientes, asignándose unos para sí y otros para sus profesores allegados e incondicionales.
Vivimos hoy, más que nunca, en un régimen que busca transformar toda fuerza vital en rutina, toda capacidad de imaginación en palabrería al servicio de la mezquindad de los burócratas… No se trata siquiera de una racionalidad orientada a la salvaguarda autónoma de la funcionalidad del propio régimen, sino de un modo de creación, preservación y gestión de los privilegios destinados a engendrar castas sin arraigo ni identidad (Mier 1999:39).
Raymundo Mier, el entrañable maestro es de la UAM y por cierto es Tiempo Completo allá. Ovalle nos pinta un ambiente de derrota y fragmentación, donde los malos, para él los profesores de TC son los que dominan la escuela y él, un pobre y obligado profesor de HSM trabaja sin descanso frente a nuestra maldad. La protesta en el fondo de Víctor es que él quisiera manejar la planta, como lo hizo su propuesta al Consejo Técnico. La Coalición entró en bancarrota por esta posición. En primer lugar ha cometido el error de polarizarse contra los trabajadores de base del INAH, sembrando la división y el sectarismo, tratando de enfrentar a los Tiempos Completos contra los profesores de asignatura, como si los TC fuésemos los patrones. Una fantasía cuyo objetivo es enfrentar para obtener. La Coalición que mucho prometía pasó de ser un sindicato de profesores de asignatura, siempre aplaudido, a una bolsa de trabajo donde sus miembros quieren imponer profesores a los estudiantes y a las academias. A la falta de alumnos, le llaman rescisión de contrato, a sus deseos lo llaman realidades. Ellos quisieran convertirse en investigadores del INAH y ser de base, lo que está bien. El problema es que eluden el mecanismo de entrada. Su kriptonita es el Examen de Oposición. Las convocatorias a ingreso para investigador están abiertas, son públicas y pueden concursar si reúnen los requisitos. Una posición intermedia entre investigadores y HSM son los profesores de asignatura cuyas plazas no se han creado. En lugar de luchar por su creación ellos quieren ser investigadores sin concursar por las plazas, inventando la historia de que son investigadores. Veamos su versión:
Estos microespacios de poder afectan directamente a otro sector de académicos: los profesores de Asignatura, que son tratados como profesores de segunda categoría y desechables, al ser excluidos de la Planta de Maestros continuamente, sin importar si tienen uno, diez o treinta años de servicio docente. Con ello, se desperdicia su experiencia académica y laboral, y se desestiman las temáticas alternativas que provienen de estos mismos profesores.
Mítin Conjunto de la Coalición de Profesores de Asignatura y Asistentes de Investigación del INAH con organizaciones afines, exigiendo respeto a los derechos laborales de los trabajadores del Instituto, el 16 de febrero de 2016.
 La solución de profesores como Ovalle, en el INAH son los profesores de asignatura, la creación de plazas de profes de asignatura en la que se asignen por concurso. O bien esperar a la creación de las 100 universidades que producirá el gobierno de AMLO. La invención de "micro-espacios de poder" no es la que determina el desempleo y la precarización actual, sino la falta de plazas. Para ser Tiempo Completo, Ovalle ha tenido el tiempo suficiente para producir, prepararse más y concursar. Echar la culpa a otros de su desgracia no le dará una plaza.
De esta forma, se diluye la colaboración que debería existir entre estos dos grupos de profesores, quienes tendrían que considerarse compañeros de trabajo. La discrecionalidad en el manejo de los cursos trunca el desarrollo profesional de los profesores de Asignatura y el relevo natural que debería acontecer.
 Una falsedad más. En Historia al menos existen cursos que imparten profesores de la Coalición. Están trabajando desde hace muchos años. Unos tienen otros empleos o plazas en otras universidades y otros se han dedicado sólo a la ENAH. Pero además, la coalición no tiene organizados a todos los profesores. Existen profesores de la Coalición, profesores de TC de otras universidades o institutos de investigación, profesores TC del INAH y profesores que son de HSM y que no pertenecen a la Coalición. La Coalición ni siquiera ve por estos últimos que por cierto son en número más que ellos. Profesores de la Coalición se están saliendo de ese sindicato.

domingo, 18 de noviembre de 2018

¿La escuela que queremos o la escuela que se nos acomoda?

¿La escuela que queremos o la escuela que se nos acomoda?

Un profesor de la Escuela Nacional de Antropología llamado Víctor Manuel Ovalle Hernández afirmó en su blog personal:

En este ensayo, se parte de la premisa que la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) sufre una degradación académica e institucional profunda de cuando menos los últimos 20 años.

Varios hechos así lo indican: incremento en el consumo de alcohol y drogas dentro de las instalaciones; inseguridad interna; denuncias de acoso sexual a compañeras estudiantes; existencia de cacicazgos académicos dentro de las Academias de las Licenciaturas por parte de profesores de Tiempo-completo, que funcionan como espacios de poder, lo que les permite acaparar cursos y privilegios económicos dentro de nuestra Escuela; deterioro laboral de los profesores de Asignatura y del personal contratado por honorarios, bajo el régimen de proyectos específicos, por salarios compactados y apoyo a confianza;inexistencia de un programa para formar e incorporar a los profesores adjuntos; represión interna, intolerancia, menosprecio e indiferencia al pensamiento crítico por parte de quienes sustentan algún cargo académico y administrativo; relajamiento e indisciplina interna en muchos de los cursos, tanto por parte de profesores como de alumnos; fallas recurrentes en el sistema de cómputo de servicios escolares que retrasan los trámites continuamente; desconocimiento de equivalencias en las materias de Licenciaturas diferentes, desalentando con ello el acercamiento multidisciplinario; cancelación de viáticos para salidas de campo; acervo insuficiente en la biblioteca; deterioro del mobiliario, aun cuando la administración del Dr. José Luis Vera anunció adquisiciones que resultaron insuficientes para cubrir todas las áreas o no se destinaron adecuadamente y la de la Maestra Julieta Valle promovió remodelaciones como la de los baños del edificio anexo; inexistencia de un diagnóstico sobre las carencias que presentan los alumnos de nuevo ingreso, ausencia de vínculos académicos con otras universidades y centros de investigación, pero también, desvinculación laboral de nuestra Escuela con el INAH; retraso en las entregas presupuestales para cubrir los proyectos de investigación, programas administrativos, mejoras en infraestructura y salarios de profesores de Asignatura en tiempo y forma por parte del INAH, la SEP y la Secretaría de Hacienda y quizá lo más relevante: ausencia de fundamentos éticos explícitos y de un Programa Educativo Integral que incluya opciones académicas, culturales, recreativas y deportivas para los estudiantes, que ha desembocado en la desaparición de espacios de intercambio como torneos deportivos, cursos de baile, danza, teatro, defensa personal, topadas, que no obtuvieron el respaldo de la institución.[http://victorovallehernandez.blogspot.com/2018/11/la-enah-que-tenemos-la-enah-que-queremos.html]
 Ciertamente la ENAH vive deterioro, que es necesario atender aún cuando la exageración de este profesor distorsiona en  mucho la realidad. No hablamos el mismo lenguaje y sin embargo tenemos preocupaciones similares, aunque la exageración no deja de tener un sesgo particular hacia el lugar de donde habla este profesor.

  1. Es cierto que en los últimos años el consumo de drogas y alcohol en la ENAH ha llegado a niveles alarmantes. No por criminalizar a los consumidores, sino por el hecho contundente de que una escuela no se puede permitir la perversión de tener un currículo oculto en el que se enseñe no sólo antropología o historia sino adicciones al alcohol y a las drogas. Es muy importante señalar que este punto ha arrojado una actitud de falta de respeto por la institución y desde luego un innegable espacio de violencia, acoso sexual, robos y otros delitos que se producen en ese ambiente. Es urgente que en la escuela se pare ya las fiestas de jóvenes que todos los días se realizan en dos sitios de la ENAH. El comedor, conocido como McENAH y la parte trasera del edificio principal conocido como El Pino. La afirmación de este maestro es tibia, porque se debería exigir la aplicación de las normas de prohibición del consumo de bebidas embriagantes y drogas en las instalaciones escolares. Señalar esto como deterioro del ambiente, pero sin decir que la solución es impedir de una vez por todas esta situación, es no querer encarar el problema e invocar la responsabilidad sólo a las autoridades escolares, sin ver que la comunidad también ha sido incapaz de frenar esta dinámica de descomposición, en mi perspectiva es evadir el problema. Sería altamente impopular que nos armemos de valor y se declarara que debe prohibirse de una vez por todas que los alumnos se droguen y tomen en las instalaciones, tomando medidas de hacer respetar los reglamentos, con las sanciones incluidas, tal como acontece en otras universidades del país.
  2. El señor Ovalle se ha inventado el asunto de los "cacicazgos" académicos. Pretende, junto a su pequeña organización sindical, la llamada "Coalición de Profesores" hoy perteneciente al SINITSEC1 que les asignen a ellos las plazas de profesores sin examen de oposición y sólo por la presión política que vienen ejerciendo desde dos frentes; montándose en la reciente huelga estudiantil de la ENAH y mediante un minoritario frente llamado "26 de julio", en el que se auto proclaman investigadores no reconocidos del INAH. Este profesor es una muestra del botón de la Coalición de profesores HSM. Nos dice que él era estudiante de 7° semestre en 1993. Hagamos cuentas. Entre 1994 y 1995 debió haberse titulado y después de ello, han transcurrido 23 años en los que él no tiene más que una licenciatura y no ha podido ingresar al INAH, o a ninguna universidad por concurso de oposición. Y es claro, en 23 años este profesor no ha obtenido ningún posgrado, no ha escrito un libro relevante, y sus artículos se cuentan con los dedos de las manos. Unos son los compendios algún profesor de TC, su amigo y protector, algún boletín y el resto, escritura en su Blog. Se opone en los hechos a las atribuciones del artículo 26 del Reglamento General Académico, particularmente a su fracción VI. Califica de caciques a quienes concursaron su plaza por concurso de oposición en el INAH y que han logrado maestrías y doctorados, libros, decenas de artículos, sólo por el hecho de que tienen como función y facultad "Hacer la selección y registro de los maestros que impartirán los cursos en cada periodo lectivo". En 23 años de antropología, este profesor se ha tardado en comparación de alumnos que egresaron a la carrera, que son mucho más jóvenes que él o de su edad y estos últimos lograron ya ganar su plaza de tiempo completo. Su resentimiento lo hace elaborar tenebras e inventarse que las academias acaparan el poder, los cursos que él quisiera dar y los pinta como los malos de la película. Dice por ejemplo que no existe un programa para formar profesores adjuntos. Cuando el reglamento lo permite bajo la óptica de formación docente por lo  que incorporar ex alumnos como lo especifica el artículo 107 del Reglamento para las Licenciaturas de la ENAH. Si la escuela no incorporara a sus egresados, ¿Por qué el ex alumno Ovalle está dando clases, aún después de 23 años de haber egresado sin concurso? Curioso porque el este ex alumno lleva muchos años sin hacer nada, más que impartir los cursos donde le dan oportunidad, sin que él tenga más preparación que la de licenciatura. Imparte, en Historia, en Arqueología, en social, donde puede. Cuando decenas de estudiantes egresados han entrado a posgrados. Y algunos han ganado plazas no sólo en el INAH sino que otros más son profesores en otras universidades. Este profesor nos pinta un desastre, todo se cae, todo al parecer esta mal. Y esto se debe a la maldad del neoliberalismo, a las autoridades y a los "caciques" que le "estorban" para que él pueda dar muchas materias y sobre todo, tener una plaza por derecho de piso. Ovalle quiere vivir de ser profesor de la ENAH, lo que no está mal, pero lo quiere sin cubrir los requisitos que marca el ingreso al INAH.
  3. Como no puede asumir una autocrítica, pues eso significaría que debería reconocer que en las evaluaciones espontáneas del propio Internet no sale bien parado con los que han sido sus alumnos (Ver evaluación), como tampoco los comentarios en torno a sus clases, por lo menos en historia han sido positivos; entonces el que no se le programen cursos suele ser resultado, según él, de la maldad de los caciques de las Academias. Su organización sindical pretende documentar muchas de las funciones que legalmente no tienen. Se dicen investigadores, cuando muchos son profesores sin concurso de oposición, entraron con los requisitos mínimos por la oportunidad que las Academias que tanto critica, le dieron. El que no le programen cursos, porque los alumnos no se inscriben en sus propuestas y por lo tanto no reúne el numero necesario que es de 5 alumnos para que se abra un grupo, lo denominan "rescisión de contrato", queriendo falsamente equipararlo con el despido, lo que no es de ninguna forma real.
  4. Ciertamente, algunos de los problemas que señala son ciertos. Todos los conocemos y no sólo él los ha señalado. También las Academias, de las que él tanto reniega y sin embargo de las que él aspira a formar parte. Preguntando, indagando aquí y allá, sobre el desempeño del profesor, sus ex alumnos pintan un cuadro poco halagador. Un profesor que en materias que no tienen que ver, quiere enfocar todo desde lo que él denomina "materialismo histórico", hasta la difusión de la historia, dando las tres leyes de la dialéctica para curar una exposición museo gráfica; es decir mucha teoría y a la hora de hacerlo no se puede hacer. Ello no descalifica la verdad de que hace falta el equipo de cómputo, que hacen falta más libros en la escuela, que se debe sustituir el sistema de calificación en servicios escolares, que hay problemas con el mobiliario que la ENAH adquirió recientemente, etc. Pero estas verdades, no son producto de su animo combativo o de su señalamiento, declara lo que es Vox Populi en la ENAH, lo que cualquier miembro de la ENAH te puede decir, directamente y sin voceros. Algo que además cualquier escuela en nuestro país demandaría, como se puede ver en las demandas de la propia UNAM que dicho sea de paso, tiene una incomparable mejor infraestructura que Antropología.
  5. La solución que su grupo sindical pretende a la necesidad de permanencia laboral, tutelando la reciente huelga estudiantil ha fracasado no sólo en el plano legal de la negociación con las autoridades, también en la imposibilidad que tiene para que la ley laboral falle a su favor. No tiene sustento jurídico y ha metido a los profesores de HSM en un callejón sin salida. Los mecanismos de ingreso al INAH, del personal docente no se pueden cambiar sin la intervención bilateral del sindicato titular. La ley protege la libertad sindical de afiliación, pero protege los principios de negociación colectiva y de titularidad en la relación laboral. La pasada huelga agotó el modelo de la coalición, por eso la salida de los profesores de asignatura, es una estrategia más legal, más laboral y apoyada en el sindicato mayoritario.
Continuará...
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Notas:
1 El Sindicato Independiente de Trabajadores de la Secretaría de Cultura, es uno de los 11 Sindicatos minoritarios que se formaron alentados por autoridades de esa Secretaría. No cuenta más allá de 350 trabajadores, por lo que no posee la titularidad laboral. La Coalición de Profesores se coaligó después con un pequeño grupo de ayudantes de investigación que al no obtener la toma de nota por el tribunal, se afiliaron SINITSEC para tratar de que se reconozca a su sindicato.