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lunes, 4 de febrero de 2013

El advenimiento del neoliberalismo(III)

Clusters Internacionales y saturación global del mercado.

El esquema de acumulación construido después de la crisis de 1929 y que podríamos denominar a grandes rasgos como sistema fordista en un marco político de Estado de seguridad, tocó a su fin en la década de los 80 del siglo XX.

Si bien la línea de producción norteamericana había derrotado a Alemania y Japón, al proporcionar la suficiente cascada de producción, organizada desde la planificación económica y a la vez pudo reorganizar el mundo de la segunda posguerra entre 1942 y 1978 en el marco regulatorio del Estado, al iniciar la década de los 80 el mercado mundial se encontraba ya extendido a todos los puntos más alejados del planeta. La humanidad en su totalidad fue incorporada al capitalismo mundial como consumidores y las economías precapitalistas dejaron de exisitir en el planeta.

El capitalismo como sistema de producción de mercancías comenzó a enfrentarse a su deformación y adaptación de la diversidad cultural humana, que demandaba más allá de productos en serie, productos que se adaptaran a sus necesidades. Tras las crisis de los 70, el mercado mundial comenzó a fortalecer nuevos polos de desarrollo como los tigres asiáticos, la mancomunidad europea y el crecimiento de China como una economía industrial de corte capitalista. Parecía que el ciclo económico depresivo había perdido de nueva cuenta la partida frente a un capitalismo en expansión. La destrucción de las economías precapitalistas habían demostrado que la teoría de Rosa Luxemburg sobre la destrucción de las economías naturales y el derrumbe del sistema capitalista era inviable y que lejos de derrumbarse el capitalismo se fortalecía.

Lo que presenciamos al nivel de la propia estrctura del modo de producción, fue el cambio de una producción en serie organizada para producir masivamente productos idénticos, a la demanda de productos diversos, modificados en menores cantidades. Quién fuese capaz de crear un sistema que sin la línea de producción satisfaciera la demanda de productos diversos, ganaría el mercado.



Fue de esta forma que el sistema de producción en serie, llamada fordismo, comenzó a ceder paso a los sistemas productivos llamados flexibles. Una producción masiva, pero capaz de producir pequeños lotes para mercados diversos. La línea de producción se rompe y en su lugar se crea un sistema de producción en lote, capaz de ser modificada en el corto plazo para mantener una ventaja frente a sus competidores en el mercado. Más que innovación tecnológica, el sistema industrial flexible se basó en una reorganización de la producción en la que la línea podría ser suspendida para organizar modificaciones y el sistema de proveedores rompería la verticalidad de la producción, para tener proveedores externos que traerían los insumos en el momento en que estos se necesitaran, al momento. La diversificación de los proveedores se amplió a escala planetaria facilitada por los equipos de producción numérica y también por la revolución en las comunicaciones que facilitaron las transacciones y el envío y el manejo de datos.

De esta forma, los sistemas de producción en línea fueron desplazados por los sistemas de producción flexible. Los proveedores organizaron empresas que han sido definidos como empresas en red y concentradas en zonas de incorporación de proveedores y fabricantes en lo que los expertos denominan "clustrs internacionales".

País por país, regíon por región, esta forma de organización logró vencer la resistencia de los mercados protegidos por Estados nacionales regulados y organizar los mercados a nivel mundial mediante la lógica de estas empresas en red. Este es el proceso que esta atrás del neoliberalismo, la mutación de sistemas fordistas a sistemas de flexibilidad, organizados por clusters internacionales que hegemonizaron el mercado.

Expansión norteamericana y mundial de la última década del siglo XX y primera en el siglo XXI

 En el siguiente punto, trataremos la petición de Nómada de explicar como impactó el modelo en América Latina y particularmente en México. El triunfo de las empresas de flexibilidad sobre el fordismo explica entre otras cosas el proceso de quiebra del Estado en la URSS y la decadencia de las industrializaciones latinoamericanas, particularmente la mexicana. Esta tensión entre "primero mundo" presuntamente con economías industriales consolidadas y un "tercer mundo" que aspiraba a convertirse en lo que ellos mismos definieron como economías en vías de desarrollo. En materia económica el monetarismo momentáneamente se impuso sobre los esquemas keynesianos y sus réplicas "anti dependentistas" que se basaban en las teorías cepalinas de Raúl Prebrich que se organizaban en torno a modelos de regulación del Estado en la vida económica.

Los ideologos capitalistas aprovecharon de inmediato la confusión del "derrumbe socialista" para declarar el "Fin de las ideologías" produciendo un conjunto de dogmas económicos como la "autoregulación" del mercado y la necesidad de desregulación; los principios utilitaristas sobre las valoraciones humanas y la teoría del shock y los agentes; el fin de las teorías críticas marxistas a los límites históricos del capitalismo, postulando la infinitud de la acumulación de capital; así como la noción de que el Estado habría de desaparecer.

En la realidad el reacomodamiento terminó con la subordinación, una vez más de los más débiles por los más fuertes y la subordinación de Estados gendarme que operan a favor de los imperios en contra de las poblaciones locales y sus propios ciudadanos.

Señalaba de manera inteligente un economista mexicano, que ni el derechismo de Adolfo Hitler había sido tan nefasto. Hitler al menos cometió sus atrocidades pensando que con ello fortalecería a su país. En cambio estas élites locales aliadas con los empleados nativos de las transnacionales ni siquiera piensan en su país, sino en su propio beneficio. Esto ha impactado particularmente a la democracia latinoamericana y ha traído funestas consecuencias sociales en estos países.

Estado de Bienestar no esta en la lógica de la flexibilización.

 Uno de los efectos más visibles de esto que el periodismo llama "neoliberalismo" son las funestas consecuencias contra la población nacional. Si el Estado de seguridad buscaba regular el descontento de los consumidores y trabajadores mediante prestaciones económicas y de los altos niveles de consumo. El postfordismo necesitaba abaratar a como diese lugar los costos de producción, aún a costa de los consumidores. Por ello bajar los impuestos a las empresas y no a los trabajadores; disminuir la calidad y cantidad de prestaciones económicas y sociales, los servicios de salud y la seguridad social. El trabajador que es el origen de la riqueza social, es atacado por esta nueva derecha norteamericana como quién no tiene derecho a nada y como el que tiene prestaciones sociales "honerosas". Se trataba de romper el esquema familiar de la clase trabajadora, para obligar a la mujer a salir a trabajar, y de manera temprana a los hijos mayores aunque no estuviesen en edad de hacerlo. Luego se desmontó todo aquello que dio soporte al crecimiento de la posguerra. Privatizar los servicios, la educación, todo aquello que pudiese costar al Estado.

La Estrategia fue tomar la administación de las empresas estatales para mal administrarlas, llevarlas a la quiebra y luego mal baratarlas a los empresarios. La infraestructura industrial norteamericana fue desmantelada para establecer negocios de ganancias a corto plazo. El denominador común a estasestrategias fue el crecimiento de la pobreza, el aumento de la productividad, el desempleo masivo trasladado a la economía informal y el desempleo juvenil.

En tres décadas el Estado fue desmontado, sus instituciones debilitadas y saqueadas por empresarios corruptos equistados e influyendo en empleados gubernamentales para impedir que la función del Estado se realizara para la población y sí en cambio para las elites económicas que resultaron beneficiadas. 
    
 

sábado, 19 de enero de 2013

El advenimiento del Neoliberalismo (I).

Neoliberalismo, mundo postfordista  en el mundo contemporáneo.

Introducción.

Nómada y un servidor debatimos hace años las visiones del mundo. Somos dos cabezas en torno a una misma cosa. Con el tiempo hemos ido coincidiendo sobre todo en la cuestión mexicana y es que nuestro México es un desastre.

Hace años cuando iniciaba la reflexión sobre que es lo que había encumbrado al mundo reaganiano, en México el país salinista; intentaba resolver esta encurcijada histórica haciendo preguntas básicas sobre el mundo de la producción capitalista. Emprendí mi propio proyecto de investigación en el estudio de la guerra fría, al iniciar el procesos de investigación y más tarde lo trasladé al proyecto sobre el estudio de la sociedad industrial mexicana.

El periodismo mexicano, tan corrupto y tan laxo, con sus excepciones notables, es un merolico repetidor del poder. Su repetición vanal puebla todas las estaciones de radio y desde luego todos los programas de la televisión abierta de nuestro país y muchas emisoras por cable. Poco a poco, a partir del gobierno de Calderón, estos merolicos que hablan de todo y emiten opiniones ideologizadas, son amenizados por patiños que en sus opiniones parecen más bien correligionarios. Se acabó el tiempo en el que los medios querían hacer una imagen de pluralidad y han caído en la más absoluta estandarización de las opiniones. Así como existen hombres masa media, en México los acompañan "locutores" mass media que atienden a un auditorio que los repiten sin la más absoluta reflexión. 

José Martín Mendoza, típico locutor de sentido común.
Hace días escuchaba un programa de radio en el que el locutor habló del tema de la educación desde el yo creo, el yo pienso, haciendo víctimas de su diarrea mental a los maestros de nuestro país. Un tal José Martín Mendoza que se dedica a regañar al público y a moralizar sobre las opiniones que deben ser buenas o malas, acaparando el micrófono sin dar oportunidad al derecho de réplica, una posición no sólo abusiva, prepotente sino además ofensiva contra quién no tiene el micrófono. Lo malo es que genera una opinión pública mediocre basada en creencias y en falacias que cualquiera con un mínimo de lógica y conocimiento puede desbaratar. En el debate sobre el derecho a la educación, este tipo golpeaba con un discurso del esfuerzo y el deber personal, un auténtico pastor del neoliberalismo. Si tuviera la misma oportunidad en una mesa redonda, donde no acaparara el micrófono, los profesores le daría un repasón y lo dejarían en ridiculo.

Y es en esta situación que me gustaría comenzar el diálgo prometido con Nómada sobre el neoliberalismo. Los medios nos han creado creencias comunes que se repiten sin que cuestionemos en lo más mínimo su contenido y su intención. Hay muchos ejemplos de ello: 

El neoliberalismo, la globalización, la caída del socialismo, el mesianismo en López Obrador. Conceptos que fueron creados por los medios y repetidos incesantemente por un negocio donde el ciudadano común queda asimétricamente en el silencio. Nos dicen cuál es la definición, cuando en realidad se trata de campañas mediáticas ideológicas donde se trata de sembrar percepciones de la ideología dominante. En el mundo de la investigación o la academia, que es donde se examina de manera seria estos temas Neoliberalismo no pasa de ser un concepto que se usa para los medios o los carteles, pero que indica la complejidad de los cambios que el capitalismo experimentó desde los años 80.

Autores serios hablan de la recurrencia del imperiliasmo o con precisión de los cambios operados por el mundo postfordista.   No estamos frente al fenómeno de la "globalización" o del "neoliberalismo" concebido como una política económica o el comportamiento natural de la sociedad industrial, sino frente a un conjunto de cambios que operaron desde la base de la organización fordista del sistema capitalista y su tránsito hacia formas de felxibilización de este capitalismo salvaje que estamos viviendo.

Al recorrer este fenómeno, ha sido estudiado por autores de la importancia de Manuel Castell en su mundo de la información; de Joachim Hirsch quién define estos cambios como el Estado nacional de competencia y en mayor o menor medida por otros autores como Held, Bauman que precisan la relación de estos cambios con el mundo político y social. No estamos frente a un mundo natural, moralmente capitalista, sino a cambios que se produjeron por la expansión y la saturación del mundo del capitalismo en todo el mundo. Fenómenos complejos que un periodista de la mini talla de Jesús Martín Mendoza es incapaz de percibir, por lo que le es muy útil al sistema para atacar blancos que él mismo no alcanza a comprender.

Así pues inicio esta serie de reflexiones en torno a estos cambios del mundo actual, tratando de encontrar las claves del mundo que estamos viviendo y como los distintos apelativos que le han puesto son incomprensibles si no atacamos el contenido medular de dichos cambios. Tampoco es comprensible la crisis estructural del sistema capitalista si somos incapaces de entender el curso de los problemas que iniciaron en 2008 con la crisis inmobiliaria norteamericana y como esta representa un viraje al neoregulacionismo en los Estados Unidos.

Es preciso para dejar de pensar con la pobreza que lo hacen muchos medios mexicanos y sus epigonos. Problemas complejos requieren pensamientos más complejos, un análisis serio y una reflexión profunda con conocimientos. Los problemas no se resolverán si seguimos en la pobreza y la corrupción con la que los medios se silencian frente a estos problemas. Iniciamos pues esta serie, me gustan sus comentarios, las presentes reflexiones serán difundidas en las redes sociales.