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sábado, 5 de enero de 2013

Primero, segundo y tercer mundo.

La guerra fría como distorsión del curso histórico presente.

Planteamiento metodológico.

Cuando tras la segunda guerra mundial, la situación estratégica de la URSS en el terreno europeo planteó la imposibilidad estratégica de los Estados Unidos para desalojarla por medios convencionales; la guerra núclear e ideológica reordenaron no sólo el orden mundial, sino el plano de las ideologías con sus múltiples mistificaciones.

Lo único real y concreto, como herramienta de análisis fue que la revolución de octubre fue un acontecimiento que vino a alterar la percepción del capitalismo y a provocar un maniqueísmo político que si bien analizaba de manera errónea la confrontación de sistemas, si dio el soporte suficiente para ideologízar el enfrentamiento entre dos polos sostenidos por dos estados nacionales suficientes. Esto no se produjo al finalizar la II Guerra mundial, cuando el Ejercito rojo ocupaba Europa oriental con miles de hombres indesalojables por medios convencionales, sino al finalizar la propia primera guerra mundial, cuando los norteamericanos corrieron del contagio de la revolución de octubre y se encerraron a piedra y lodo para impedir que sus propios obreros, la clase obrera más grande del mundo se les rebelaran.

Revolución de ocrubre

Y el susto no era poca cosa. A partir de 1917 y más tarde entre 1918 y 1919 la oleada revolucionaria había recorrido de los Urales hasta el mar del norte y había amenazado por salir por el mar mediterráneo. De Petrolgrado a Hamburgo, de Hamburgo a Berlin, pasando por Budapest y saliendo hasta el bienio rojo en Italia. La batalla más importante por el socialismo se libraba en la cuenca del Ruhr y en las calles de Berlin. El presagio de Rosa Luxemburg de que la burguesía enlodada y llena de sangre despertaría a las masas obreras del mundo, se les transformó en una realidad vigente. La toma del poder en Rusia, vino a reforzar la idea del comunismo como una amenaza en el plano internacional. Las frases de Lenin retumbaban en los oidos de la burguesía internacional cuando señalaba que la suerte de le revolución mundial se jugaba en Berlin.

Pero a pesar del gobierno bolchevique, de la toma del poder en el eslabón más débil, la marcha obrera no logró más allá de 1923 consolidarse en Berlin y para 1927 la contrarrevolución ya se había organizado en Roma, en Berlin para impedir que los obreros reaccionasen de nuevo. El socialismo no cayó en 1989 sino en 1927 cuando la propia élite del estado nacional creado por Stalin había renunciado a la revolución mundial y había redefinido el rumbo de una revolución antifeudal, estatalizada bajo el nombre del "socialismo" en un solo país. Pocos han tomado en cuenta que el propio Stalin era el ministro de las nacionalidades y que a su cargo estaba la ejecución de lo que se dio a llamar la liberación nacional como política de contención del estado ruso, ahora llamado soviético, como esto que en las viejas discusiones del marxismo crítico, no oficial y no soviético se llamó el capitalismo de Estado en la URSS.

En la actualidad, con el acceso de los historiadores no controlados a los archivos de la antigua URSS, comienza a escribirse una historia que no cuadrará en los mitos y ecuaciones ideológicas de la guerra fría. Me llama la atención en especial la reciente historia de Vladislav Zubok cuando escribe a la URSS como un imperio fallido. En lugar de confirmar coartadas y eslogans pro capitalistas, Zubok se ha dedicado a explicar la organización de la URSS como un imperio y un estado nacional que no variará la política exterior del zarismo anterior.

Hoy es elemental, si queremos entender algo, de alejarnos de los supuestos socialistas de un sistema evidentemente capitalista que operó para efectuar una revolución antifeudal y pro capitalista utilzando al Estado como palanca de desarrollo industrial y nacional. Ellos nos permitiría entender como lo han hecho otros autores, los cambios operados en el capitalismo occidental cuando construyen lo que se ha dado en llamar el Estado de Bienestar y en entender al proceso de descolonización como un campo propicio de enfrentamiento de oriente y occidente no en la transformación del sistema capitalista, sino en la lógica política de las esferas de influencia geográfica en la lógica político-militar de dos potencias nucleares.

 Primeros, segundos y terceros mundos capitalistas.

Si persistimos en suponer en la lógica del mundo de la guerra fría, que existía un primer mundo dominado por las potencias capitalistas occidentales y un mundo socialista dominado por la URSS o China, y luego zonas de influencia o disputa representados por países en vías de desarrollo, débiles, "menos capitalistas" que se llamaron "Tercer mundo". Lo que obtendremos es una taxonomía que impide analizar porqué finalmente el mundo pudo dar una salida hacia el capitalismo sin terminar en la confrontación antagónica que se suponía el exterminio nuclear. 

Hoy pocos pueden creer la diferencia entre el funcionamiento chino como una potencia socialista y el funcionamiento norteamericano como la potencia capitalista. Lo que tenemos es una dinámica de diplomacia de estados que no era muy distinta a los métodos de Otto Bismarck para mantener la seguridad nacional externa de Alemania. Chinos y norteamericanos no enfrentan sistemas antagónicos, sino intereses nacionales y de negocios rivales. China dejó de ser un país tercer mundista para convertirse en una potencia industrial en competencia con Europa y los Estados Unidos. Como en Rusia en 1927, en China en realidad cayó Mao Tse Tung cuando la revolución cultural fue controlada por la nomenkaltura china.

JF Kennedy
Para los rusos, la caída del régimen estatalista de capitalismo ruso, no cayó por los golpes infringidos por el frente capitalista de salvación nacional, sino por la premeditación de quienes ya tenían todo de antemano, la propia nomenklatura soviética. No eran empresarios innovadores y emprendedores como supondría nuestra derecha obtusa, sino miembros del partido comunista que habían sido fortalecidos por una generación que Zubok califica de "decembrista" cuando en la segunda guerra ocuparon la europa oriental. Esta fue la generación que quiso la NORMALIZACIÓN capitalista en el periodo de Jruchev y que perdió ante la lógica de los duros, los militares en las secuelas de la crisis de los misiles. Lo curioso es que el otro gran perdedor fue JF Kennedy muerto por la lógica de los mismos duros pero en los Estados Unidos.

El juego producido por la rivalidad de las potencias esfumó el sueño de las elites locales nacionalistas, derrumbando el sueño de una libertad en el desarrollo industrial propio e independiente. Los débiles ahora serían repartidos en una nueva lógica unipolar y neoliberal. El sueño del tercer mundo sería destruido por el de la realidad neoliberal y el reordenamiento del capitalismo sería para ellos el retorno al salvajismo.

lunes, 18 de junio de 2012

Los jóvenes indignados en México y su memoria histórica.

Yo soy 132 en México Tiene Memoria histórica, es un movimiento consciente de su papel.




Yo soy 132 es un movimiento estudiantíl que despierta ante la necesidad de un nuevo rumbo y un cambio en México. No cabe duda que son una nueva generación.

Una de las experiencias más importantes de mi vida, me sucedieron este pasado mes de mayo cuando invitado por algunos estudiantes acudí a la Mesa de Memoria y Consciencia histórica a intervenir y participar con ellos.

Interceptado en las afueras de un salón, un grupo de estudiantes me preguntaba que sucedía en el contexto nacional, ¿qué pasaba en el cambio? Yo les explique la necesidad de reivindicar la Memoria histórica como un fundamento contra el olvido, el olvido de lo que nuestro país ha sucedido y cómo no era la primera vez que una generación fresca y crítica como esta que estaba ahora frente a mis ojos había recuperado su papel histórico y protagonista en la sociedad.

Fue conmovedor. Probablemente yo era, allí el de mayor edad. Rostros juveniles de 18, 20 o 24 años habidos de respuestas y de entender, ¿dónde se insertaba su movimiento? Intuían, reflexionaban. Cerca quizás algunos miembros del CGH que eran ya vistos por los jóvenes como adultos mayores que ellos. En mi sorpresa se instauró un hermoso diálogo en el que intervinieron tres generaciones. La mía, estudiante de los años 70, la de los miembros del CGH de hace poco más de una década y la de estos jóvenes frescos y críticos que desde luego no se dejarían convencer fácilmente porque nosotros teníamos más edad. Me ceñi a no ser protagonista, a usar el tiempo siendo uno más. Los estudiantes que me habían invitado me acompañaban, me animaban a la intervención.

Al principio, en esa desconfianza juvenil, rechazaban lo que les decía alguien que evidentemente tenía más edad y sonaba como maestro. Pero escuchaban y al recorrido de nuestra historia nacional, nuestra historia de rebeldía frente al Estado y en la lucha por la transformación, la consciencia comenzó a empatrar la importancia y no el olvido. Una chica de Psicología se sumó a mi petición, no hay que olvidar, reivindicar es reconocer, y reinvidnicar es dignificar a aquellos que hicieron esfuerzos y que como nosotros señalaron y lucharon por transformar el país. Fuimos agregando a la historia esos acontecimientos, el magonismo, la lucha por la autonomía, una chica de comunicación de la UAM repuso, la nacionalización petrolera, otro chico puso a los ferrocarrileros. Yo les dije que poco antes la lucha contra el cierre de los dormitorios del politecnico había sido un importante episodio esyudiantíl. Me dijo que no, que había que quitarlo, pero la estudiante de psicología repuso con toda claridad que no había que cercenar nada. Cuando en el mitín estalló el júbilo de los estudiantes polítecnicos por ese cacho de historia, voltie a verle diciendolo ¿no que no?

Realmente estos muchachos redactaron una hermosa pieza de oratoria, un documento impresionante que fue redactado por esta jóven chica de psicología y leído frente a un movimiento somos 132 que estallaba en júbilo frente a cada episodio de nuestra historia social mexicana. Nada fue suprimido, todo fue reivindicado, porque la historia es una información que no se acomoda sino se da a conocer. Al escucharlo me conmovi inmensamente, vi que esta generación en la que estará en sus manos el país, es una generación que marcará historia. Una generación que lee, una generación que escucha, una generación que propone, una generación que actúa, una generación que se identifica con las luchas históricas de nuestro país. Una generación hermosa y digna en el México de hoy. Nadie influye en el ellos, ellos solos, en su consciencia, escuchando a los demás, incluso a los adultos como yo que somos testigos de décadas de lucha y que hoy nos conmovemos frente a jóvenes de esta calidad.

Y cómo no iba a llorar AMLO y el propio Paco Ignacio Taibo II cuando la reunión de los jóvenes con AMLO en la Plaza de las tres culturas, en Tlatelolco. Son estos mismos jóvenes de esta generación que despierta ante la necesidad de un futuro mejor. Me siento inmensamente contento por vivir y presenciar estos hechos. Sé que vivimos un momento extraordinario en el que confieso yo también me emocioné y resisti el llanto de la emoción.

domingo, 3 de abril de 2011

Un lugar, un objeto y una estructura escriturística.

Han pasado aproximadamente 20 años, desde que el padre Moctezuma invitó a Michel De Certeau a la Universidad Iberoamericana y se tradujo el libro La escritura de la historia. Un texto que impactó especialmente el quehacer historiográfico en nuestro país.

Especialmente el capítulo "La operación historiográfica" en el que De Certeau pantea en una especie de paráfrasis de la segunda tesis sobre Feuerbach, de Karl Marx, que el quehacer historiográfico es una producción en la que existe un lugar de producción, un objeto referenciado y una estructura escriturística.

El lugar de producción es como una especie de tinta indeleble, dónde el autor de una obra historiográfica adquiere las destrezas  y las técnicas necesarias para ser considerado por sus pares como científico, son sus pares los que le otorgan al autor el estatus de ciencia necesario para ser considerado como igual. De Certeau se refiere a la Institución como formadora de historiadores en el oficio.

Esa producción se retoma de vestigios, documentos, elementos cuyo lenguaje pertenecen a una época y que son retomados por el historiador para recosntruir lo que sucedió en base a una nueva narración y la construcción de un nuevo lenguaje. El hecho, el objeto traducido parecen ser una estructura que es referida y tomada por el estudioso, para elaborar un nuevo discurso, una especie de diálogo con los muertos que crea vida a través de la producción de un nuevo discurso.

Así se establece que la palabra historia es un oximorón, por una parte refiere lo real, es lo real en cuanto a devenir de sucesos, pero es reinterpretado para formular un nuevo discurso. Un nuevo λóγος que desde el presente, refiere el pasado. Historia es entonces la historia acontecida, lo real pasado y su discurso, el libro de historia.

La elaboración del libro de historia, de este λóγος esta enmarcado en una estructura escriturística, es decir desde un modo procedimental marcado por el Lugar o la Institución desde dónde se escribe y desde un transfondo teleológico que en el caso de De Certeau es el psicoanálisis estructuralista, es decir lacaneano.

El ser humano proyecta desde estructuras que se encuentran por encima de él, que no controla, crea involuntariamente, para ceñirse a ellas como un marco general que determinan su quehacer histórico, muy por encima de su voluntad. Su volountad quizás se expresa en su producción subjetiva, crea el referente de lo real sobre la base de su propia creación subjetiva.

Este es en sí mismo un valor, que subraya que la producción discursiva no esta desprovista de creaciones culturales del propio presente del autor. El discurso del autor señala más su presente, su condición social que incluso su pasado. Toma el pasado pero lo recrea en el presente. La recuperación del sujeto que escribe la historia, es quizás un elemento positivo que se indujo en el pensamiento posmoderno. Pero dicha recuperación del sujeto se redujo a la creación discursiva, entendiendo el λóγος como una estructura meramente textual, discursiva, subjetiva. Al decir que el historiador sólo escribe un libro de historia De Certeau, abandonó la riqueza de la noción praxis, que desde Hegel pasó por Marx y más tarde siguió sosteniendo Hans Georg Gadamer cuando propone su hermeneútica.

Para Marx, como quiso recuperar De Certeau, la producción histórica es una producción humana, una praxis. En su célebre segunda tesis sobre Feuerbach Marx critica al materialismo vulgar por entender la relación sujeto objeto como la entiende De Certeau, es decir de manera contemplativa o sensible. El historiador en este noción no sólo contempla el objeto, para sacar de él nociones subjetivas, desarrolla una actividad material que le permite aproximarse a él. Marx critica al idealismo reconociéndole al mismo tiempo que recupera la parte activa de la relación, es decir que es el historiador, como sujeto, el que piensa el objeto y trata de desentrañarlo para incidir en él. Desarrolla en torno a él una praxis científica que le posibilita acercarse cada vez más a él. Construye el objeto, pero no de manera meramente subjetiva, sino también como una objetividad que le responde. Cuando el historiador comprende la historia como Objeto II, es decir como Gegestand, construye no sólo un discurso, un conjunto de palabras gramaticalmente determinadas, sino una comprensión del objeto y también una base de conocimientos en torno a él. Por ello, sabemos hoy más de la Edad Media de lo que sabíamos hace 50 años, porque nuestros conocimientos producen una base que colectivamente nos permiten acercarnos más.

λóγος no sólo son enunciados gramaticales, son también conocimientos en torno al pasado que atraviesan ciertamente por la interpretación, pero que deben avanzar hacia la comprensión de los comportamientos de humanos en el pasado. Ciertamente, De Certeau tiene razón cuando indica que esos comportamientos son una alteridad, pero esa alteridad no es tampoco incomprensible y hermética al 100 %, avanzar hacia la comprensión es la labor básica de los historiadores. Los comportamientos pasados no sólo son enunciados gramticales, contienen un funcionamiento social, una pragmática de la acción en los términos enunciados por Wittigstein y retomados más adelante por Habermas cuando al enunciar su teoría de la acción comunicativa hizo referencia al mundo de la vida, como un elemento necesario en dicha acción.

Reconstruir un hecho pasado, único e irrepetible como es una ley histórica básica, no atraviesa por la mera construcción de una narración, sino por la correcta interpretación y el avance hacia la comprensión. En este terreno, ha sido Hans Georg Gadamer un autor cuya obra es fundamental en las ciencias humanas, incluyendo entre ellas a la historia.

sábado, 26 de marzo de 2011

Las funciones del actante y el sujeto de la narración en la Historia.

Bastian leía que Atreyú buscaba afanosamente detener la causa de la destrucción de fantasía. La princesa en su encuentro le dijo, sólo falta que aquél que te ha acompañado durante todo tu viaje, que ha seguido tus peripecias le de un nuevo nombre a la princesa. ¿Dónde está? le dice Atreyu en el momento en que el último bastión del palacio seguía destruyéndose. Aquí mismo, es el niño que esta en este momento dandose cuenta como nos destruimos y con él todos aquellos que a su vez lo han seguido a él.

Este es más o menos el relato que podemos ver en la película de La Historia sin fín, basado en la novela de Michael Ende, La historia sin final. Aquí tenemos de manera muy gráfica lo que son los planos de la propia lectura en una narración, llevada de una manera muy talentosa y muy bien construida. La narración de la historia, envuelve a su vez al lector de la propia historia y se extiende a los espectadores del cine. Todos se encuentran considerados dentro, en una construcción de carácter narrativo.

El análisis de la narración en los cuentos, en un estudio muy acucioso fue llevado a cabo por el soviético Vladimir Propp llamado Las raíces históricas del cuento. Tomó los cuentos que tenía a su mano en su época y halló la repetición de poco más de 31 funciones que los cuentos contenían para construirse como textos literarios. Variando uno de otro, colocando en cierto orden, la estructura del cuento tiene funciones y se proyectan del caos al orden, pasando por una cantidad variable de "estaciones" que Propp fue clasificando en funciones.

Los recursos literarios para presentar la moralidad del cuento, sus enseñanzas pasan por estas funciones, pero se adoptan recursos como son las figuras literarias contenidas en los tropos. A los cuátro básicos Metáfora, metonimia, sinécdoque e Ironía se exitenden a la hipérbole, el oximorón, la antitésis, el litote, el paradogismo, y las figuras que los tropos tienen.

Un ejemplo de esto puede ser la atracción que Cuasimodo le presenta a Esmeralda en la obra de Víctor Hugo. Aquí se construye una paradoja. Cuasimodo el contra hecho es feo en su exterior, lo que atrae a la belleza, no es su aspecto exterior, sino la belleza interior. La belleza de ambos se proyecta destruyendo lo que es aparencial.

A partir de los análisis de Propp, Julian Greimas construyó su propuesta acerca de los actantes. Los actantes son modelos de comportamiento que pueden ser análizados por la semiótica en los textos como sujeto, objeto, destinador, oponente, destinatario o ayudante. Con ellos se puede hacer un análisis de textos, dónde se va segmentando fronteras externas e internas del mismo, para encontrar no sólo a los actantes, sino también el significado profundo del texto en las isotopías o concordancia semántica de los textos por medio de su agrupación, en sus niveles léxico y sintáctico. Figuras retóricas que permiten la persuación que es un componente básico, pero también la exposición de contenidos dónde la forma es fundamental.

La literatura también posee fines genéricos, en la escritura literaria no deja haber intenciones, que son por ejemplo conmover o emocionar a quién lee las novelas, ve las obras de teatro, las películas de cine. Esto va distinguiendo los fines genéricos de la literatura como la comedia, la tragedia, la sátira, etc. Hacer reir, provocar tristeza, indignación, pesadumbre, son objetivos que la literatura logra en sus construcciones. La calidad literaria se ve proyectada en la forma y en el logro de los fines genéricos que tiene cada uno de estos géneros.

Todos estos conocimientos que han aportado los lingüístas, los críticos de arte y los propios literatos planteó a disciplinas como la historia, la antropología la pregunta de si no sus propias construcciones eran meros recursos literarios en los que quizás no se construyera en realidad un referente real, sino símple y exclusivamente una forma poética o retórica, en la que la presentación de la historia, por ejemplo se basaba más en formas literarias que en su referente real. La tradicional división entre la historia como referente real res gestae, no podría traducirse en una historia construída, una obra historiográfica rerum gestarum.

En la siguiente entrega, seguiremos reflexionando este punto, basados en la obra de quién desde la escuela de los Annales francesa, se cuestionó sobre la construcción histórica como una mera producción de un artefacto, el libro de historia. Michel Decerteau, jesuita francés autor de obras como La fábula mística, La invención de lo cotidiano, La toma de la palabra, aborda en el texto La escritura de la historia reflexiones en torno a la funcionalidad del texto histórico y su existencia como una producción de Lugar, con un objeto referenciado y cuya profundidad debería analizarse en la estructura escriturística del texto. En los albores de lo que se conocería como la posmodernidad, la discusión en el ambiente historiográfico debatió si la historia es sólo un discurso construido con fines genéricos y cuyo referente básico, la historia real, es sólo un elemento referenciado dentro del texto.

martes, 28 de julio de 2009

Satanización y herejización dos procedimientos discursivos del conservadurismo.

Análisis de contenido.

Guillermo Zermeño Padilla historiador del sinarquismo.

En la escuela, aprendí a fijarme en el contenido del discurso y a realizar múltiples lecturas de estos contenidos a partir de disciplinas como la hermeneútica, la semiótica greimasiana, la semiótica de la cultura y el análisis del discurso. En ello se basaron mis trabajos de maestría sobre el siglo XIX mexicano y en particular en la Reforma de 1856-57.

Julieta Haidar linguïsta del análisis del discurso.

Estaba de moda en ese tiempo no sólo la hermeneútica gadameriana, también los textos de Paul Ricoeur. En particular de este periodo es mi artículo sobre la metahistoria en Hayden White y la polémica entablada con él a propósito de sus propuestas en torno al conservadurismo, el radicalismo, el liberalismo y el discurso socialista. Me era útil y aprendí muchísimo de las estructuras lingüísticas con profesores de primera línea en la materia.

Hans Georg Gadamer filósofo y creador de la hermeneutica contemporánea

La escuela me dejó la inercia de leer siempre con atención y hacerlo rápidamente, no sólo en fijar el significado de las lecturas literales, explícitas, con su entramado gramatical, el uso de verbos, adjetivos y sustantivos, la utilización de adverbios, formas en el tiempo de los verbos y estructura sintáctica del lenguaje; también aprendi a leer de manera implícita en un lenguaje no literal, implícito, figurativo, analisando los tropos utilizados y meditando la lectura de transfondo. Con Gadamer y Paul Ricoeur aprendí la importancia de no traicionar los textos, de no decir lo que el lector no decía, de realizar los círculos hermeneúticos, de la importancia de la pregunta. Con Umberto Eco, aprendí a prevenirme sobre la sobre interpretación.

Abilio Vergara a la derecha.

Así, aprendí cosas muy valiosas, a leer el significado profundo de discursos como el de sendero luminoso en Perú y la mecánica de su propuesta, aprendí como en la escritura, la forma es fondo y el fondo forma. Y también aprendí a segmentar los textos para arrancarles su significado profundo. No me considero linguísta, soy un lector historiográfico simplemente. No puedo agradecer sino a maestros como Julieta Haidar, Abilio Vergara su sensibilidad y su talento, a Guillermo Zermeño su enseñanza de la filosofía y la historia, a Antonio Ibarra el conocimiento del siglo XIX mexicano, para permitirme entender la importancia de estas disciplinas para realizar análisis de contenido

El discurso conservador en México y sus fuentes.

No me pasa desapercibido el procedimiento como se ataca a la izquierda mexicana y a sus personajes. Los contenidos que se utilizan y que no pueden proceder sino de una simbología cristiana y religiosa. Así como el mundo de Sendero Luminoso era separado por el bien y el mal, entre el Imperialismo y el Perú, entre los mestizos y los indigenas, en el uso de metáforas que entienden los campesinos, que es el sector discursivo hacia dónde iba dicho discurso. La estigmatización de López Obrador, de Chávez, de Evo Morales comprende también operaciones linguísticas y de contenido interesantes.

Julien Greimas semiotica y segmentación

El discurso opera, como descubrió la semiótica por contrarios. Greimás habla del cuadrado de la veridicción. Un cuadrado de contrarios con el que juega el discurso y sus significados. Parte de la lectura implícita del discurso, esta precisamente en encontrar los contrarios de los significados que se expresan. Tomamos prestado para nuestro ejemplo de un artículo sobre arquitectura.

Cuadrado greimasiano. Lógica de contrarios en el análisis de contenido.

Cuando Enrique Krauze ataca a Andrés Manuel López Obrador, y con él todos los epígonos y repetidores de su discurso, de mesias tropical, en realidad denuncian una blasfemia, pues no puede haber otro mesías que el verdadero mesías para el mundo cristiano, el verdadero mesías es Jesucristo. Así Jesucristo es el deber ser, mientras que Lopez Obrador es el deber no ser, la imposibilidad de ser el mesias real y por lo tanto la actitud blasfema del falso mesías. López Obrador, un personaje finito, mortal cuya blasfemia, según Krauze y acompañantes, consiste en "querer ser Jesucristo" y por lo tanto "querer ser Dios" Este es un discurso sacado de los sótanos del conservadurismo mexicano cuya veta cristera es más que evidente y que se traduce en el juego de la visión del evangelio en la tierra. La dirección del discurso es muy clara López Obrador se encuentra en la contingencia es decir, el fondo del discurso, es que no debe ser.

Este no deber ser se denuncia como la impostura contra Jesucristo que es el verdadero mesías, por lo tanto se realiza un anatema al condenar al "impostor", se le herejiza por pretender ser Dios o el hijo de Dios en la tierra. Este es un discurso cuya estructura trae la marca indeleble del fundamentalismo católico, se denuncia a sí mismo pues es el catolicismo extremo el que pretende que la esfera del mundo religioso y del mundo civil y laico no estan separados, y que los otros, los no creyentes, deben operar como los creyentes, los creyentes son aquí superiores, intolerantes, deben hacerlo.

Pero López Obrador y en general, Chávez, Eve Morales o cualquiera que desde el mundo civil quiera una transformación social de fondo, esta operación estigmatizadora, de anatema y herejización busca satanizar cualquier discurso que desde Giambattista Vico persiga el hecho de que los hombres hacen su propia historia, de que la consciencia de hacer la historia se produzca en los actos humanos y no en los actos divinos. Utilizando el propio cuadrado greimasiano el deber ser, la necesidad es que sea Dios y no los hombres, los que produzca la historia por lo tanto el que los hombres conduzcan las transformaciones de la sociedad es una imposibilidad y una contingencia. Lo opuesto al deber ser y al no deber ser, a lo que es posible, tachando lo contrario de utópico e imposible.

¿Quién habla en nombre de Dios? ¿Que es lo que se defiende? ¿Es el mundo terrenal o el mundo divino desde dónde se defiende la supuesta permanencia de un orden de cosas?

La falsedad de este discurso es que son ellos mismos los que dicen que AMLO es un mesías, colocan en su boca cosas que no dice, lo definen ellos, sus enemigos, en actos de descalificación intolerante y fundamentalista. Todo opositor de esta manera será presa de sus excesos.