Nos visitan del mundo

martes, 22 de septiembre de 2009

Vocación en la vida...

La vida puede llevarnos por caminos no conocidos y no necesariamente elegidos, pero en algunos momentos elegimos lo que queremos hacer en ella.

¿La preparación es un lucimiento o es una herramienta? Cuando se elige el camino de la futilidad es el camino del lucimiento, lo cuál es en verdad una pérdida de tiempo. La vida para el tipo de personas como yo, se escapa en el vida misma y concluyendo no habrás más, por eso la vida es muy importante.

El conocimiento me gusta, me atrae, me sorprende, me conmueve, me emociona, me permite reflexionar, me permite cuestionarme, autocriticarme y me permite establecer comunicación con muchas personas.

Las creencias de la gente jamás han sido problema para mi, lo que es para mi aburrido, decepcionante es la intolerancia. Me gusta visitar Iglesias a pesar de no ser creyente, no me molestan en lo más mínimo, me gusta admirar las construcciones.

Me gustan también las festividades populares, las costumbres, el color de las fiestas. Observar sin necesariamente tener que anotar, pero memorizar en mi cabeza. Me gustan las imágenes y los recuerdos, los olores y los sabores, disfruto la música en vivo y los ambientes que son amables, una buena charla, un relato interesante y entrretenido, un buen amanecer y un prolongado atardecer.

Me gusta divertirme, pero me gusta también las frases profundas llenas de contenido. Por eso me gustó siempre la filosofía, por allí entré a otras cosas como la economía, la ciencia política y la historia.

Advertir el significado de las cosas y encontrar algo poético en ellas.

Admiro a las personas inteligentes y a los razonamientos útiles, precisos y exáctos.

No me niego a visitar la tumba de Santiago, en Santiago de Compostela, pero tampoco me niego a escuchar los sentimientos de un anarquista y un comunista.

Intento tener paciencia con la intolerancia de la derecha, aunque señalo con precisión mis diferencias, no me disgusta lo que creen, pero soy reactivo al pensamiento intolerante. Quizás porque no me gusta que restrinjan la libertad que tanto anhelo.

No me siento mal con la vida, no guardo rencores, se superar los odios de mis enemigos y acomodar la vida para permanecer en una frencuencia dónde estoy satisfecho con lo que he recibido aunque me gustaría hacer mucho más.