Nos visitan del mundo
domingo, 30 de mayo de 2021
La inconsciencia del fracaso
domingo, 29 de noviembre de 2009
Gobernantes católicos y el retroceso al Estado laico en México.
El debate sobre el aborto en la Ciudad de México, dónde al mismo tiempo existe la mayor escolaridad del país y la mayoría de votantes por la izquierda mexicana, derivó en la aprobación de la despenalización del aborto si se realiza antes de la 12a. semana de embarazo.
En las encuestas de la agencia de María de las Heras, el 70 % de las mujeres citadinas se declaró en contra de la penalización del aborto y en favor de la decisión de la mujer sobre su propio cuerpo.
No obstante el enorme despliegue del arzobispado de México contra la Asamblea Legislativa del DF, las amenazas, los amagos y la exhibición de la ultraderecha mexicana, emparentada ideológicamente al falangismo español; la ley que despenaliza el aborto en la Ciudad de México fue aprobada por amplia mayoría.
Los efectos de la medida se reflejaron en las cifras el primer año. Disminuyó 95 % el abandono de infantes recien nacidos en las calles de la Ciudad de México, disminuyó notablemente la mortalidad femenina por embarazos mal practicados, se experimenta una migración de mujeres del interior del país para practicarse interrupciones del embarazo legales en los Hospitales del Distrito Federal.
La mujer hoy, en la Ciudad de México decide si continúa o no con los embarazos no deseados, la política de prevención a través de anticonceptivos refuerza la prevención de embarazos no deseados para anticiparse a los abortos.

La ultraderecha mexicana perdió el debate en la Ciudad de México porqué no pudo demostrar científicamente sus definiciones y dogmas, y la despenalización resaltó el valor de la vida existencial femenina como un valor que no puede desecharse ni hacerse de lado.
El gobierno panista en asociación al priísmo de provincia actuó en alianza con la Iglesia católica. Se trataba de revertir la medida de la "izquierdista" Ciudad de México, haciendo que los congreso locales aprobaran una definición dogmática y religiosa, "el inicio de la vida desde la concepción".
Si en un ambiente dónde la cultura universitaria es un hecho, la noción "...inicio de la vida desde la concepción" no pasó, en estados provincianos como Jalisco, Quintana Roo, Querétaro, Guanajuato o Oaxaca la presión de la Iglesia y sus organizaciones "civiles", así como la ayuda del clericalismo de Acción Nacional lograron que los Congresos locales aprobaran el dogma. Lo más contradictorio es que el PRI apoyara la "Reforma" con tal de ganar votos y posicionarse para el 2012. Si a la feligresía local y a los habitantes conservadores de los pueblos chicos se les puede meter la definición de "...la vida desde la concepción", esto no engaña ni a las sociedades de países avanzados, ni a la ONU, ni a la intelectualidad universitaria mexicana acostumbrada a la ciencia.
Recientemente un científico en materia de salud, ex-rector de la UNAM y reconocido intelectual mexicano, señaló en contra de este intento de Acción Nacional y la Iglesia católica mexicana por vulnerar los derechos de las mujeres, lo dice en su nota del Universal del 27 de noviembre:
El ex rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente afirmó ayer que la aprobación de leyes antiaborto en 17 estados representa un “serio embate” al Estado laico.
"Advirtió que cuando el laicismo es vulnerado, los estados se acercan más al autoritarismo y al fundamentalismo, en detrimento de la diversidad, de la pluralidad y del respeto.
Al recibir la medalla “Benito Juárez García” 2009, que otorga el partido Convergencia, dijo que un Estado de derecho no puede imponer a todos las creencias de unos.
En su discurso, mencionó que un Estado democrático debe garantizar los derechos de todos, incluyendo las minorías, porque imponer políticas públicas a partir de creencias personales genera polaridades, revive confrontaciones superadas y “caldea los ánimos”.
“En una sociedad plural como la mexicana es conveniente que la Iglesia se mantenga separada del Estado”, planteó.
De la Fuente consideró que las leyes antiaborto aprobadas en 17 entidades del país son “reformas apresuradas”. Comentó que el Estado laico no puede asumir una interpretación única del mundo, “como lo ha dicho [el politólogo] Jesús Silva-Herzog Márquez: parto o cárcel para las mujeres”.
Llamó a la sociedad a tener un papel más activo en la política y en la toma de decisiones. “Hay que dejar atrás el ‘yo no me meto en la política’, porque eso es ceder la capacidad de decidir sobre lo que va a afectarnos”.
Ramón De la Fuente
domingo, 13 de septiembre de 2009
Examen de oposición, certificación, exámenes de calidad (2)
La certificación es una idea que viene de la escuela norteamericana. Hace años, ya bastantes una compañera me relató en una visita a San Antonio, Texas que los llevaron a visitar un High School en el que platicaron con los profesores. Uno de los temas fue el de la certificación de los profesores cada 3 años.
Ello quiere decir que para que los profesores puedan continuar dando clases era necesario que se certificaran ante el gobierno presentando un examen en el que se mide actualización.
High School norteamericana
Sistema privado.
En México lo que existía hasta antes de algunos años era el aval por toda la escuela de la Secretaría de Educación Pública quién registraba a las escuelas o bien la UNAM o alguna estatal de provincia que otorga la Incorporación como sistema de reconocimiento de estudios.
Yo sólo trabajé en el sistema de la UNAM que controlan bajo la DGIRE Dirección General de Incorporación y Revalidación de Estudios. Esto quiere decir que la UNAM norma el seguimiento de los planes y programas de estudio y supervisa a escuelas y profesores de las escuelas incorporadas a su sistema.
Yo tengo el registro de DGIRE desde 1989 y me he contado como profesor de la UNAM desde 2005, aunque ya no imparto por cuestiones de tiempo. Los profesores del sistema DGIRE son muy dinámicos, la mayoría de los compañeros dónde yo trabajé al mismo tiempo que daban clases estaban en maestrías y doctorados. El gran problema del sistema de educación privado es que prácticamente no financía investigación y por lo tanto carecen de gestación de conocimiento innovador.
La última época en que di alguna clase en este sistema, ya se hablaba de la certificación como medio de sacudirse la incorporación y entrar a algún sistema de reconocimiento que la SEP daría definitivamente o alguna universidad en el exterior. Ello implicaba que los profesores tendría que presentar exámenes para poder quedarse en la escuela.
A este tipo de exámenes no les temo en lo más mínimo, estudiantes que yo he formado los pasan fácilmente en la UVM o en otros sistemas.
Sistema público
El sistema público no requiere la certificación, porque son universidades que las otrogan y que además tiene los controles suficientes para estar constantemente verificando.
Es cierto que adolecen de un sistema periodico de exámenes para profesores, pero profesor que no entra a los sistemas de evaluación no avanza en su escalafón o en las posibilidades de mejorar sus ingresos. El sistema público presiona mucho por los bajos salarios y por sistemas de competencia.
Preparatoria # 6 de la UNAM en Coyoacan
El sistema básico esta bajo la SEP y todo el sistema se articula en la otorgación de plazas y el sistema de "Carrera Magisterial" que tiene sus mecanismos. El problema es que el profesor común, el mortal, tiene pocas posibilidades, más que por sus conocimientos, por el hecho de que el sistema favorece a las clientelas del sindicato.
Los profesores democráticos luchan juntos, al margen de aclientelarse, por lo que tenemos que sacarlos del funcionamiento viciado con Elba Esther. Las huestes de Elba tienen sus plazas aseguradas, los profesores nos cuentan como existen una gran cantidad de profesores que no trabajan y que sirven para los movimientos del sindicato. ¿De qué sirven los exámenes, si los incondicionales entran desde adentro, sin examen? Por eso los profesores ven los exámenes como una amenaza, porqué saben que en la SEP no se miden las cosas con la misma cuchara.
Maestros son contrarios a Elba Esther Gordillo
Examen de oposición, certficación y exámenes de calidad.(1)
Hace tiempo que Nómada y un servidur discuten el problema de la educación. Ha sido constante que Nómada traiga cosas que se discutieron atrás sin que nuestros lectores puedan reconstruir adecuadamente el origen, el sentido, la lógica y los argumentos. Por lo que los reclamos aparecen como si un servidor fuese una persona que de manera gratuita califica, señala sin fundamento o por el sólo hecho de querer esterotipar, como ella nos dice.
En la dinámica del debate, nos llenamos de mucho más que argumentos, a veces se cae en descalificación personal, para desviar los argumentos principales.No me lo tomo en realidad personal, conozco bien la dinámica de las charlas que se convierten en peleas.
Por eso no voy hacer lo mismo de "victimizarme" y reproducir todo lo que Nómada ha dicho a propósito de querer descalificar el mundo académico. Sólo comentaré como las cosas no son como parecen.
La docencia es una actividad que tiene categorías. No es lo mismo ser un profesor de asignatura, que un profesor definitivo. Y no es lo mismo ser definitivo a ser un profesor de carrera o de tiempo completo. En la escuela dónde laboro sólo estamos poco más de 80 profesores de tiempo completo, cuando 300 son profesores de asignatura. Los requisitos para ser profesor de asignatura son:
Estar titulado, tener experiencia en la materia que va a impartir y desempeñarse bien como docente para permanecer. En las escuelas privadas dónde trabajé, estos son los requisitos.
Para dar clases en la UNAM, a nivel medio es necesario acreditar un examen que se llama examen filtro. Este examen se realiza cuando se abre la necesidad de que docentes ingresen y para ello pueden pasar años. El examen se hace para la materia que vas a impartir en específico. Se requiere ser profesionista titulado en el perfil y mostrar experiencia. Muchos que presentan el examen no lo pasan y por lo tanto no pueden impartir clases. Los que hemos aprobado esos exámenes tampoco tenemos garantizado entrar, pues los que pasaron primero y tienen más tiempo dando clases van primero. Sólo después de unos años, los profesores pueden ir contratando materias. No es fácil.
Albert Einstein fue un profesor universitario.
Las plazas de defintividad surgen a cuenta gotas, una de vez en cuando. En ellas los profesores que ya imparten cátedra concursan por ellas. Para conseguir una, se tiene que vencer a los demás en un examen. Se puntea el curriculum con la experiencia acreditada mediante documentos, cuentan los cursos de actualización que se tomen que son obligatoriamente dos al año, en periodos intersemestrales o interanuales y se tiene que pasar un examen que consiste en: a) la defensa de una propuesta docente para la materia a concursar dónde se expone por escrito el tema; b) La calificacion de la habilidad para dar clases en activo frente un jurado y c) la defensa del proyecto frente al mismo jurado. De todos los que presentan, sólo un profesor tendrá la definitividad sobre un curso.
Las plazas de carrera o tiempo completo son las más preciadas y las más difíciles de conseguir. Aunque el procedimiento es similar: Evaluación de trayectoria currucular documentada, presentación de una clase y defensa de un proyecto frente a un jurado, ganarla es de lo más complicado en este medio. Muy pocos alcanzan plazas de tiempo completo, pueden pasar años sin que un profesor lo logre y muchos jamás la alcanzarán.
Un docente universitario no es jamás un improvisado, para llegar a ser investigador se tiene que ganar con mucho esfuerzo su puesto. Por eso, sin afán de pelear, cuando Nómada hace sus chistes sobre lo "vividores" que somos los profesores, sólo puedo exhalar un ligero "Si supieras"
sábado, 12 de septiembre de 2009
¿No es algo que desestimula que si 50 mil presentan sólo se quede el 10 %?
Si uno de cada 10 profesores que presentará el examen para ingresar a plaza federal se queda, ¿existe competencia? Desde luego, es inegable, los que no aprobaron el examen no entraron y los que aprobaron, después de los que cubrieron las plazas, tampoco. Esta es otra lectura correcta que le podemos dar a las cifras publicadas por educación.
¿Quién habla por los 5 mil que habiendo aprobado el examen se quedaron fuera? Resaltar las debilidades y omitir hechos como estos también es sesgar la información, conferirle un sentido que desde mi punto de vista no es justo. Debemos leer también en el sentido de que hay insuficientes plazas y existen profesores capacitados para ocuparlas.
Nos decía Nómada en algún lugar que se debe seguir capacitando a los profesores. Lo que ignora es que los profesores se capacitan constantemente. Yo pasé por el sistema SEP allá por 1993, trabajaba para un Colegio al sur de la Ciudad de México y cubrí a una profesora que renunció por cerca de 8 meses. El Colegio era un alimentador de alumnos del Tecnológico de Monterrey y de la Universidad Lasalle. Cubrí la plaza y por lo tanto fui un profesor de enseñanza media básica. (Secundaria)
Los profesores están obligados a cubrir los cursos que impone la SEP, cada año se debe realizar en épocas de vacaciones al menos un curso, por lo que me envió el colegio. Para un estudiante de maestría en ese momento, un curso como el que imparten a profesores de secundaria me podría haber resultado por lo menos aburrido. Pero aprendí cosas básicas como las características que debe contener una evaluación. Ningún conocimiento se mide correctamente en un sólo aspecto, la evaluación en la pedagogía moderna debe evaluar un conjunto de diversos de aspectos y no sólo en un examen.
El examen es en general un intrumento escrito que evalúa si los objetivos marcados en el proceso de enseñanza-aprendizaje se cumplen. Así que mide no sólo los conocimientos, sino las habilidades, las capacidades y hasta competencias. Un examen como el que se aplicó a los profesores es un instrumento, deberíamos saber que mide.
Se le da una carga moral excesiva a los exámenes. No aprobar un cuestionario es sencillamente no cubrir el 60 % + 1 de los items del instrumento en nuestro medio. Los exámenes sin embargo pueden ser escalados o tener niveles. Un alumno de secundaria que aprueba el 40 % de un examen de preparatoria, no es un mal alumno, por el contrario tiene bases buenas para llegar al 100 %.
Por otra parte, siempre debemos conocer que es lo que esta midiendo el examen. Para los profesores puede ser un diagnóstico de por dónde iniciar el trabajo. Son como los exámenes de colocación en la enseñanza del idioma inglés. La evaluación permite distribuir en primero, segundo o tercer nivel a los distintos estudiantes. Tener un conocimiento basico del inglés o empezar desde cero no es una práctica clasista, es una distribución adecuada para iniciar una estrategia de aprendizaje.
Un examen de ingreso a plazas es siempre un examen de discriminación, no se busca con el instrumento atacar los problemas, sino simplemente seleccionar sobre la base de conocimientos para los que tienen más items acertivos. ¿Son reprobados de por vida los que no entran a la UNAM? No simplemente quedaron en menos items sobre aquellos que cubrieron las vacantes. Pero en un instrumento de 120 preguntas, ¿será peor una persona que acertó a 71 preguntas que el que acertó a 73? En nuestra convención educativa el primero obtendría 5.9 de calificación, mientras el segundo 6.1 ¿Por qué 2 items marcan gran dferencia? La moralización de la calificación es un asunto que debemos comenzar a cuestionar, comenzando por el escándalo que realizan muchos periodistas. El primero cae en el rubro de los reprobados, mientras que el segundo es calificado como aprobado. Cuando lo que sucede sencillamente es que hay cifras de corte, pues se decide que 60 % es el a partir de la aprobación y el 59.99999% es la reprobación.
jueves, 10 de septiembre de 2009
¿Cómo hacer que nuestros docentes puedan participar de manera activa en su mejoramiento profesional?
Ya lo hacen, son pocos los sectores que tienen el nivel de cursos y capacitación de los profesores. Los profesores tienen que tomar cada año cursos de actualización, pedagogía y estos son obligatorios. Para cualquiera que ejerza la docencia sabe que los cursos son algo que se ha convertido en la cotidianeidad de los maestros.
Entre los profesores hay de todo, hay maestros excelentes y buenos, hay maestros aprendiendo, y hay maestros sin vocación o mediocres. A diferencia de otros sectores, los docentes conocemos nuestro sitio, sabemos lo que nos falta y sabemos cuáles son nuestras fortalezas.
Cada año vamos a cursos, cada año nos actualizamos y cada año somos evaluados y tenemos que entregar informes de nuestros resultados. Entonces ¿por qué tienen resultados tan bajos los alumnos en matemáticas?
Cuando obtenemos puntos bajos en las evaluaciones de los alumnos tenemos promedios. Es decir el 88 % de los estudiantes no aprueban el instrumento diseñado, lo cual quiere decir que el 12 % si lo aprueban.
¿Qué hacen los profesores del 12 %? y ¿que hacen los profesores del 88%? ¿Un profesor obtiene alumnos del 88 % y alumnos del 12 %? Esta es una mera clase de conjuntos y subconjuntos.
Aunque parezca raro, existen buenos profesores de matemáticas, gente que se ha involucrado en resolver los problemas que arrastran los alumnos, problemas que van desde el cálculo, deficiencias al multiplicar, sumar y dividir, hasta el problema de entender que son y para que sirven los cálculos.
Pero también existen profesores que piensan que aprender matemáticas es un asunto de inteligencia, una virtud que sólo ellos tienen e imparten matemáticas sólo para aquellos que puedan librar los obstáculos. Como compañeros de trabajo también nos desdeñan a los demás, por lo regular son ingenieros químicos o civiles o mecánicos que terminaron de profesores, pero no han alcanzado el estatuto de maestros, porqué para alcanzarlo deberán aprender a trasmitir conocimientos y obtener resultados.
Un viejo profesor, más viejo que yo, me decía que era muy simbólico que estos profesores llenasen de números los pizarrones, dándo la espalda a los alumnos, trascender hasta su conocimiento es la tortura de los estudiantes.
Los estudiantes responden como pueden responder, odiándolos y odiando las matemáticas. "Primaveras", la "cebolla" son sólo algunos de los epítetos que se ganan los profesores, por estudiantes que se frustran en sus aulas. Lo padecimos todos y lo padecn nuestros hijos.
Pero no todos son "el primaveras" que me tocó a mi y a mi generación o "la cebolla" que les tocó a la generación de mis hijos, existen profesores que enseñan, son dedicados y uno aprende.
Mi problema con las matemáticas se resolvió con un profesor, el profesor Jorge Xavier Valverde Miranda. De mi pregunta ¿para que sirve el algebra? y la respuesta desdeñosa del primaveras "Para muchas cosas", a la resolución de polinómios, el aprender a factorizar y desde luego, algo que me encantó, el teorema de pitágoras y la trigonometría. Aprendí con el profesor Valverde, con él resolví la correlación del triangulo rectángulo y las funciones trigonométricas, me encantaba la resolución de problemas, estos que te dicen si un arbol proyecta una sombra de x distancia y el ángulo a la copa es de tanto, ¿cuánto mide el arbol?
Cómo pasar una parte de la ecuación que divide un número al otro extremo mediante el "salto de Pancho Villa", aprender a resolver los quebrados. Xavier Valverde me capacitó para no tener problemas en la Preparatoria. Recuperó la confianza en mi.
Mis hijos, mis sobrinos, lo alcanzaron y también conocieron otros profesores que enseñaron las matemáticas frente a un trabajo deficiente que realizó "la cebolla". ¿Por qué los padres tenemos que pagar lo que compañeros docentes no realizan? Los xavieres valverdes existen, en la facultad de química, en los colegios de ciencias y humanidades, en el plantel sur conocí al profesor Guillermo, un profesor dedicado a enseñar.
Xavier Valverde fue un profesor que casado con una normalista, padre de mis amigos de infancia, creo un sistema de enseñanza para resolver los problemas de enseñanza en la educación media básica y superior. Su exito terminó con la formación de una escuela, el Guillot en la Ciudad de México.
Asi que cuando hablemos de preparación de exámenes, entremos en materia y dejemos de estereotipar. Todos somos producto de la educación, y si somos honesto hubo buenos y malos maestros.