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viernes, 31 de julio de 2009

Qué ganaría el PRI fue un pronóstico de mucho tiempo atrás.

Antes de las elecciones de 2009, comentábamos que el PRI venía remontando posiciones al ganar en muchas regiones del país. Ese reconocimiento fue el que dio lugar al hilo de discusión "Por una derecha que no divida y destruya al país". Quizás a Mariza no le guste que le diga al PRI derecha, para mi es un partido de centro-derecha, aunque Beatriz Paredes lo ubique en el centro izquierda. Por lo menos en una claisifcación del tipo de Sartori es un partido de centro derecha, lo que no es un estigma, sino una taxonomía de carácter político.

Me gustaría en algún momento reflexionar y debatir el carácter de centro conservador que tiene el PRI, pero me parece que no debe ser la reflexión inicial que comentemos con Mariza. Prefiero iniciar con la intención que viene desde lejos y es el de entablar un diálogo entre Marza y un servidor acerca del papel que requiere el PRI para fortalecer al país. Como es evidente cuando señalaba mi postura contraria a una DERECHA que divide y destruye al país, me refería al Partido Acción Nacional y a la organización que tiene metida adentro, la Organización Nacional el Yunque.

Es evidente que la visión del revolucionario institucional no fue destruir y dividir al país, frente a la postura del Partido de Felipe Calderón, que con tal de impedir la llegada de López Obrador, fue capaz de dividir, sembrar encono. La obra destructora del PAN en el país esta a la vista. Desastre político, ilegitimidad, desastre económico, la peor situación en los últimos 80 años, desastre social, 14.5 % de desempleo real, desastre cultural, un gobierno que no respeta su función como Estado laico y desastre educativo, la educación en manos de Elba Esther Gordillo.

Por eso apelaba al PRI en ese momento como un partido que tenía como opción no dividir y que debería cuidar que no se destruyera el país. Pienso que eso es lo que muchos esperan de los prístas. No el regreso del monopolio del poder, sino la construcción de una pluralidad democrática y una libertad en todos los ordenes.

Esa visión fucional de lo que debería ser el PRI no es propiamente una realidad, sino un modelo que desde luego los priístas pueden no acatar. Pero que si no lo hacen, corremos el riesgo de que el país se nos desfonde ante una realidad de Estado fallido. Con el PAN es muy claro y así lo intuyeron muchos electores, que el Estado perdió no sólo su legitimidad, sino su fuerza para controlar los problemas nacionales. Yo ya no veo al PAN como una fuerza positiva, veo que la única alternativa puede ser el centro y la izquierda, una izquierda por cierto en recomposición cuyo destino final no es claro, pero que ha sido una fuerza que históricamente ha nutrido el cambio del país. Por eso el rumbo de México debe ser un diálogo entre la izquierda y el centro, porqué son las fuerzas que en este momento deberían corregir el rumbo, el PRI no puede hacerlo solo sin caer en el nuevo exceso de una hegemonía y un monopolio poco sano para la democracia en el país.

El problema del PRI y del país en general se resume en dos conceptos: impunidad y corrupción. Ninguno de los institutos nacionales ha superado de manera clara estos dos flagelos que nos destruyen. El crimen organizado, su poderío es el síntoma de que el camino no puede ser el fortalecimiento de la impunidad y el avance de la corrupción. En la medida en que estos vectores avancen, no habrá un proyecto nacional, sino proyectos particulares y en conflicto de intereses entre facciones y grupos.

Espero demasiado de una izquierda sumamente destruida. No analizaremos aquí los porqués, ni tenemos porqué tener una actitud de lero, lero; alegrarse de la destrucción de la izquierda es como tirarnos piedras en los pies. La izquierda debe ser un baluarte de las últimas oportunidades que tendrán fuerzas de carácter institucional, de Estado, antes de que se desfonde todo, lo que podría significar caos y violencia. Todos tememos el desfonde del país, vivimos en una encrucijada histórica. El PAN perdió hace mucho tiempo la palabra. La izquierda sin la labor destructiva del PAN en su territorio, deberá reconformarse, eso ya empezó a suceder.Necesitamos todos un verdadero proyecto nacional, un gran pacto social que consolide de nuevo las instituciones del país.

Que sea este un saludo formal al ingreso de Mariza. Una cabeza más en este único mundo.