Nos visitan del mundo

martes, 14 de julio de 2009

¿A qué le teme Mel Zelaya?

No deja de llamar la atención la actitud de los que en éste momento se consideran los presidentes de Honduras; me refiero a Micheletti -presidente designado por el Congreso- y el presidente Zelaya -elegido democráticamente por el pueblo hondureño. Al primero lo noto fuerte, seguro, sin miedo. Lo peor que pueden hacerle es matarlo, y él ya se puso en manos de Dios, está seguro de lo que está haciendo y el amor por su pueblo -ignoro si es real o supuesto- es más fuerte que todo lo demás, y así parece demostrarlo. Por el contrario...Zelaya se muestra bastante inseguro de sí mismo, con miedo, !siempre está buscando alguien que lo defienda, y en quien cobijarse!, ¿es que no puede él solito con la fuerza que da la razón de su petición? Esta lastimera actitud es una constante en Zelaya, a pesar de estar bajo los reflectores, los cuales busca para mandar sus "exigencias y últimatums" a Micheletti, en cuanto tiene oportunidad corre a esconderse tras las figuras femeninas (las presidentas latinoamericanas, Hillary Clinton, y hasta la propia Sra. Zelaya). No se porqué pero lo veo en la pantalla y pienso en Vicente Fox, tan grandotes y...nada. El conflicto en Honduras no es tan complicado. Micheletti ha dicho con toda claridad: "Zelaya puede venir a Honduras, pero en cuanto aterrize que se entregue a los Tribunales", ¿porqué no lo hace Zelaya? ¿Es que no confía en la justicia de su país? Si tiene la conciencia tranquila no hay nada que temer: su juicio será seguido por todo el mundo, y eso le garantiza un juicio justo. Si realmente Zelaya amara a su pueblo (algo que él nunca ha dicho, pero debería decir), entonces evitaría esta confrontación de hermanos. Evitaría sangrar más su ya de por si débil economía. Se fajaría los pantaloncitos y el sombrero y aterrizaría en Honduras. Saldría absuelto del Tribunal y probablemente eso aumentaría su popularidad...si él tuviera razón. No hacerlo significa una de dos cosas: por principio no quiere someterse a una autoridad usurpadora (aunque en la práctica se sometería a un poder superior: el Congreso), o bien: Zelaya sabe muy bien que violó la ley de su país, y que por ese delito debe de ser castigado. Así que la negociación debería empezar por ahí: ¿te sometes o no a los Tribunales? A mí en lo personal me queda claro que el poder está defendiendo tibiamente a uno de los suyos, y que Zelaya se empieza a sentir solo...he ahí el peligro. Lo que los hondureños han defendido valientemente podría estar en peligro ante la rabia de un cobarde pelele del Chavismo.
En mi opinión, Honduras está escribiendo una nueva historia de la Democracia en Latinoamérica.