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miércoles, 8 de julio de 2009

Un desastre llamado ACCION NACIONAL, el recuento de los daños.

Montados en el limbo, los panistas creyeron que todo era marketing y que los viejos y desgastados recursos de desprestigiar contrincantes les iba a resultar una vez más, como, cuando en 2006 se portaron como una derecha que divide y destruye al país.

Partido200620092009-2006
PAN
41.2 %
27.98 %
-13.22 %
PRI
20.8 %
36.98 %
16.18 %
PRD
25.2 %
12.20 %
-13.00 %
PVEM
3.8 %
6.50 %
2.70 %
PT
3.2 %
3.56 %
0.36 %
Conv.
3.2 %
2.36 %
-0.84 %
PANAL
1.8 %
3.41 %
1.61 %
PSD
0.8 %
1.03 %
0.23 %
No reg.
0.18 %
Anulados
5.39 %

2006 porcentaje de diputados en la cámara. 2009 % de votos obtenidos.

El PAN se centró durante 2007 a intentar a destruir a su más odiado rival, Andrés Manuel López Obrador. Para ello ya no acudieron a desafueros, a calumnias apoyadas por las televisoras en medio de los sensacionalismos, sino a una operación quirúrgica, de bisturí que en verdad hizo mucho daño a la izquierda mexicana, vulnerable por la estructura de intereses interna, de su partido electoral más grande, el PRD.

Alejandro Encinas encabezando la corriente Izquierda Unida se postuló a la Presidencia del PRD, al mismo tiempo que Jesús Ortega. Medios informativos monopólicos, cubrieron una cortina de humo para encubrir las maniobras de Nueva Izquierda y poner la elección interna como un conflicto en el que el divisionismo interno iba acompañado de fraude electoral, una aparente paradoja creada artificalemtne para el partido de AMLO, que denunciaba fraude cuando los militantes perredistas se decía lo cometían dentro. Toda esta azonada de medios tenía la finalidad de preparar el golpe final a la cohesión interna del PRD y tapar las irregularidades de Nueva Izquierda, a la que favorecería de manera extraña con una resolución del tribunal. Jesús Ortega fue ungido como el nuevo Presidente por el voto de unos magistrados y no por la decisión de las bases perredistas. Con ello había neutralizado al PRD en lo que sería la contienda del 2009. Jesús Ortega se dedicó entonces a desmantelar toda la estructura de apoyo a Obrador y a romper la alianza que lo favorecía con el PT y el Partido Convergencia. El PAN sabía y muchos sabíamos que de este golpe externo, el PRD dificilmente podrá recuperarse. Los "Chuchos" se contentaban con obtener el 16 % de la votación y posteriormente negociar con el PAN sus votos, para como nos tienen acostubrados, posicionarse en la concertación. Ni unos ni otros se imaginaron que perderían más de 13 puntos en la contienda y que su negociación se iría al demonio.

Tres meses antes de la elección, los panistas a través del tribunal trataron de liquidar a la mayor base territorial del PRD en el DF, Iztapalapa, despojando a Brugada de su registro oficial, para maniobrar en favor de la candidata de Nueva Izquierda Silvia Oliva. Todas las acciones sucias del PAN en alianza con los chuchos tenían el objetivo de liquidar políticamente a la izquierda electoral, para arreglarse con una izquierda a modo, "moderna" como ellos mismos postulaban. Pensaron que habían puesto fuera de combate al lópezobradorismo y como buenos victimarios culpaban a la propia vícitmas, diciendo que eran sus errores la causa de sus males. Pensamos que la sobrevivencia de la izquierda sería muy difícil. No nos faltaba razón si vemos que la izquierda cayó 13 puntos, la diferencia con el PAN es que el PRD fue atacado desde el propio gobierno, en una actitud antidemocrática. Mientras que el PAN fue el atacante.

Nadie sabe para quién trabaja.

Desde los procesos electorales anteriores, el PAN ha venido desgastándose por las agresiones contra los más pobres del país y las clases medias. Al poner a la izquierda electoral fuera de combate, la ciudadanía advertía que el PAN defendía intereses de las clases altas y atacaba perjudicando a las clases bajas y medias del país. Su errónea política antinarco, el crecimiento de la impunidad y la corrupción, la creciente depauperización de los trabajadores y el pésimo manejo de la crisis económica no pasaron desapercibidos por la población.

El PAN persisitó manejando alianza en contra de la izquierda y en contra de priístas que no votaron por la ley de monopolios de medios. Concertaron con las cúpulas del PRI, la exclusión de los priístas molestos, generando desplazamientos. Pero la acción panistas pronto comenzó a tener costos políticos evidentes. Las elecciones previas, comenzaron a ser ganadas por los priístas ante la inexistencia de una izquierda alternativa que estaba en la lona. Era claro que sentados, sin cambiar nada, ni de actitud, el PRI era beneficiario del voto desplazándose de una izquierda que ya no sería rival, controlada por un pelele al PAN. , El PRI, que era un partido que al menos mostraba que estaba lejos de ser controlados por el PAN, atrajo el voto útil, por estar más cerca de desbancar a los panistas.

El PRI comenzó a ser el rival más fuerte, que sustituía al gobierno perdiendo crecientemente credibilidad y a la izquierda que ya a estas alturas, era sin duda el rival más débil. Es en este contexto que la llegada de Germán Martínez priorizaba la táctica del PAN, de detener el fortalecimiento del PRI, que crecía inversamente proporcional a la caída de la izquierda y a la del propio PAN.

La misión de Germán Martínez consistía en frenar el crecimiento del PRI, que ocupaba los vacíos de ellos mismos y del PRD, detenerlos mediante una táctica de guerra sucia electoral. Germán Martínez es del mismo equipo del Presidente y lo acompañó en su guerra sucia contra López Obrador. Más ocupado en tundirle a los rivales, el PAN abandonó detener el crecimiento de la corrupción entre sus filas. El problema del PAN al final es que creyó que todo lo hacía bien, que tenía la misma imagen de oposición que en el pasado y que todas sus fechorías le saldrían bien y sin consecuencias. Pero el PAN se hundía en la misma proporción en que hundía al PRD. Mientras que sin querer catapultaba al PRI como la opción que los ciudadanos tenían en un malo conocido antes que el pésimo gobernando. Los llamados del PAN a recordar lo malo que lo hacía el PRI y lo corrupto que había sido, ya era un contrasentido, que muchos respondían, el PRI es corrupto, pero al menos salpicaba, no que el PAN es corrupto y se lo queda todo.

El PAN creyó en las encuestas sobre la popularidad del Presidente, así que la operación es sencilla, o al menos eso creyeron. Colgarse en la figura presidencial y esperar a que el triunfo viniera por sí solo, enlodando a los rivales. Los resultados fueron desastrosos.

El PAN ha posicionado a los grupos priístas. Han perdido cuantiosos recursos al borrarse el llamado corredor Azul en el Estado de México. Naucalpan, Tlanepantla, Cuautitlán Izcalli que son de los municipios más industriales y por lo tanto con inmensos recursos, han pasado a las arcas de Peña Nieto, que a la cabeza del grupo Atlacomulco, se enfila a tratar de conquistar al fin el poder, que sus antecesores no han podido, a pesar de sus deseos.

Nadie sabe para quién trabaja y Calderón y los suyos le han hecho el favor de dar fortaleza a la candidatura de Peña Nieto para el 2012.