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martes, 28 de julio de 2009

Satanización y herejización dos procedimientos discursivos del conservadurismo.

Análisis de contenido.

Guillermo Zermeño Padilla historiador del sinarquismo.

En la escuela, aprendí a fijarme en el contenido del discurso y a realizar múltiples lecturas de estos contenidos a partir de disciplinas como la hermeneútica, la semiótica greimasiana, la semiótica de la cultura y el análisis del discurso. En ello se basaron mis trabajos de maestría sobre el siglo XIX mexicano y en particular en la Reforma de 1856-57.

Julieta Haidar linguïsta del análisis del discurso.

Estaba de moda en ese tiempo no sólo la hermeneútica gadameriana, también los textos de Paul Ricoeur. En particular de este periodo es mi artículo sobre la metahistoria en Hayden White y la polémica entablada con él a propósito de sus propuestas en torno al conservadurismo, el radicalismo, el liberalismo y el discurso socialista. Me era útil y aprendí muchísimo de las estructuras lingüísticas con profesores de primera línea en la materia.

Hans Georg Gadamer filósofo y creador de la hermeneutica contemporánea

La escuela me dejó la inercia de leer siempre con atención y hacerlo rápidamente, no sólo en fijar el significado de las lecturas literales, explícitas, con su entramado gramatical, el uso de verbos, adjetivos y sustantivos, la utilización de adverbios, formas en el tiempo de los verbos y estructura sintáctica del lenguaje; también aprendi a leer de manera implícita en un lenguaje no literal, implícito, figurativo, analisando los tropos utilizados y meditando la lectura de transfondo. Con Gadamer y Paul Ricoeur aprendí la importancia de no traicionar los textos, de no decir lo que el lector no decía, de realizar los círculos hermeneúticos, de la importancia de la pregunta. Con Umberto Eco, aprendí a prevenirme sobre la sobre interpretación.

Abilio Vergara a la derecha.

Así, aprendí cosas muy valiosas, a leer el significado profundo de discursos como el de sendero luminoso en Perú y la mecánica de su propuesta, aprendí como en la escritura, la forma es fondo y el fondo forma. Y también aprendí a segmentar los textos para arrancarles su significado profundo. No me considero linguísta, soy un lector historiográfico simplemente. No puedo agradecer sino a maestros como Julieta Haidar, Abilio Vergara su sensibilidad y su talento, a Guillermo Zermeño su enseñanza de la filosofía y la historia, a Antonio Ibarra el conocimiento del siglo XIX mexicano, para permitirme entender la importancia de estas disciplinas para realizar análisis de contenido

El discurso conservador en México y sus fuentes.

No me pasa desapercibido el procedimiento como se ataca a la izquierda mexicana y a sus personajes. Los contenidos que se utilizan y que no pueden proceder sino de una simbología cristiana y religiosa. Así como el mundo de Sendero Luminoso era separado por el bien y el mal, entre el Imperialismo y el Perú, entre los mestizos y los indigenas, en el uso de metáforas que entienden los campesinos, que es el sector discursivo hacia dónde iba dicho discurso. La estigmatización de López Obrador, de Chávez, de Evo Morales comprende también operaciones linguísticas y de contenido interesantes.

Julien Greimas semiotica y segmentación

El discurso opera, como descubrió la semiótica por contrarios. Greimás habla del cuadrado de la veridicción. Un cuadrado de contrarios con el que juega el discurso y sus significados. Parte de la lectura implícita del discurso, esta precisamente en encontrar los contrarios de los significados que se expresan. Tomamos prestado para nuestro ejemplo de un artículo sobre arquitectura.

Cuadrado greimasiano. Lógica de contrarios en el análisis de contenido.

Cuando Enrique Krauze ataca a Andrés Manuel López Obrador, y con él todos los epígonos y repetidores de su discurso, de mesias tropical, en realidad denuncian una blasfemia, pues no puede haber otro mesías que el verdadero mesías para el mundo cristiano, el verdadero mesías es Jesucristo. Así Jesucristo es el deber ser, mientras que Lopez Obrador es el deber no ser, la imposibilidad de ser el mesias real y por lo tanto la actitud blasfema del falso mesías. López Obrador, un personaje finito, mortal cuya blasfemia, según Krauze y acompañantes, consiste en "querer ser Jesucristo" y por lo tanto "querer ser Dios" Este es un discurso sacado de los sótanos del conservadurismo mexicano cuya veta cristera es más que evidente y que se traduce en el juego de la visión del evangelio en la tierra. La dirección del discurso es muy clara López Obrador se encuentra en la contingencia es decir, el fondo del discurso, es que no debe ser.

Este no deber ser se denuncia como la impostura contra Jesucristo que es el verdadero mesías, por lo tanto se realiza un anatema al condenar al "impostor", se le herejiza por pretender ser Dios o el hijo de Dios en la tierra. Este es un discurso cuya estructura trae la marca indeleble del fundamentalismo católico, se denuncia a sí mismo pues es el catolicismo extremo el que pretende que la esfera del mundo religioso y del mundo civil y laico no estan separados, y que los otros, los no creyentes, deben operar como los creyentes, los creyentes son aquí superiores, intolerantes, deben hacerlo.

Pero López Obrador y en general, Chávez, Eve Morales o cualquiera que desde el mundo civil quiera una transformación social de fondo, esta operación estigmatizadora, de anatema y herejización busca satanizar cualquier discurso que desde Giambattista Vico persiga el hecho de que los hombres hacen su propia historia, de que la consciencia de hacer la historia se produzca en los actos humanos y no en los actos divinos. Utilizando el propio cuadrado greimasiano el deber ser, la necesidad es que sea Dios y no los hombres, los que produzca la historia por lo tanto el que los hombres conduzcan las transformaciones de la sociedad es una imposibilidad y una contingencia. Lo opuesto al deber ser y al no deber ser, a lo que es posible, tachando lo contrario de utópico e imposible.

¿Quién habla en nombre de Dios? ¿Que es lo que se defiende? ¿Es el mundo terrenal o el mundo divino desde dónde se defiende la supuesta permanencia de un orden de cosas?

La falsedad de este discurso es que son ellos mismos los que dicen que AMLO es un mesías, colocan en su boca cosas que no dice, lo definen ellos, sus enemigos, en actos de descalificación intolerante y fundamentalista. Todo opositor de esta manera será presa de sus excesos.