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viernes, 17 de julio de 2009

La bancarrota de la política económica del régimen panista, esbozo de una propuesta aternativa.

La inadecuada comprensión del papel del Estado, la mala resolución de la ecuación Estado regulador, mercado, pacto nacional y democracia. Acto II

Muchas personas, entre ellas analistas de ciencia política se preguntan ¿Qué le pasó al PAN? El Partido de Gómez Morín aspiró desde su nacimiento a arribar a un sistema democrático sustentado en leyes que permitiese el pleno desarrollo del individuo. Si bien se había aliado con fuerzas conservadoras anticardenistas en 1939, en el momento en que el propio cardenismo viró a la derecha para darle a Manuel Ávila Camacho la presidencia; la aspiración y crítica del PAN al PRM y al posterior PRI, era el condicionamiento de la paz social al paternalismo autoritario del régimen de la revolución y la limitación de la democracia, por la aplanadora prísta.

Manuel Gómez Morín, fundador del PAN.

Cuando los mexicanos observamos al PAN de Vicente Fox y luego al del Felipe Calderón Hinojosa, observamos a los gobiernos panistas, ya no podemos distinguir con claridad, cuál es la diferencia entre la corrupción de la familia revolucionaria y la corrupción de la familia panista. Los panistas y la derecha en particular nos afirmó siempre que la gran desgracia del país recaía en la centralización de la vida social y económica en manos del Estado. Aún frescas las letras de La economía presidencial de Gabriel Said, los empresarios mexicanos que habían estado aliados y protegidos por el régimen autoritario del PRI, ahora levantaban la cara para señalar el poderío centralizado del Estado y las consecuencias económicas de la rectoría monopólica del Estado en la vida económica. Los gobernantes priístas hicieron el resto. De la Madrid hundió la economía entre 1982 y 1989 porqué no supo adaptarse a los grandes cambios del mercado internacional, la flexibilización laboral y el nuevo escenario de control de las grandes corporaciones internacionales. Por ello su régimen experimentó las primeras recesiones económicas fuertes que no se daban desde 1952, cuando la guerra de corea, precipitó la crisis internacional, que supo aterrizar con suavidad Adolfo Ruiz Cortinez, para tener posteriormente el crecimiento histórico más importante del país entre 1952 y 1970, llamado por Ortiz Mena como el "Desarrollo estabilizador".

Carlos Salinas De Gortari quién había sido impactado por la recomposición política más importante de México después de 1988, supo maniobrar adecuadamente con el gatopardismo para mantener al PRI como el partido gobernante, a pesar de la fuerte  presión social y las protestas que la oposición impulsó en 1989. Salinas adaptó la reforma a los condicionamientos neoliberales de las corporaciones, sin renunciar totalmente a la regulación estatal. Neutralizó al PRD dividiendo a la oposición política que reclamaba la democracia, mediante las concertacesiones con el PAN, ADHIRIENDO su apoyo, aislando al PRD como una fuerza de oposición, logró hacer todas sus reformas, diseñar el desmantelamiento del Estado de seguridad social mexicano, para ahondar la privatización de la que fueron beneficiarios sobre todo los sectores que le apoyaban. Aquí nació la alianza entre el PRI y el PAN que actualmente conocemos.

Todo habría sido maravilloso para el control del PRI, Y SU CONCERTACESIÓN con el PAN, si las fuerzas zapatistas no se hubieran rebelado el 1° de enero de 1994 y posteriormente la propia descomposición del PRI no hubiese generado el ambiente de asesinatos como el de Colosio, Ruiz Massieu y la ruptura entre Zedillo y Salinas que terminó muy mal.

Subcomandante marcos portavoz del EZLN.

Los resultados del salinato ya no eran entonces la armonía y la paz social que el PRI había controlado con el monopolio de los medios de comunicación. La realidad mostraba evidencias de resultados contrarios a lo que Salinas y los suyos habían presentado como la "esperanza" de un nuevo proyecto de país basado en el desarrollo del mercado, la globalizacion y el desmatelamiento de la regulación del Estado mediante las privatizaciones.

La cohabitación del PAN con el régimen priísta quedaba comprometida y se agravó en el momento en que el Frente Neoliberal tuvo que enfrentar la crisis de 1995 por el "error" de diciembre de 1994. Los priístas completaron este último año con una turbulencia económica, ruptura en lugar de aterrizaje pacífico entre los dos presidentes y un descrédito que amenazó la gobernabilidad del país. Los panistas mantuvieron la alianza al apoyar la elevación del IVA, pero se vieron obligados a establecer el frente con la izquierda para reformar las leyes electorales que profundizacen la ciudadanización de los órganos electorales. El PRI tuvo que aceptar a regañadientes separarse del control del organismo electoral, tutoriado por gobernación y admitir el esquema actual del IFE. El resultado fue que la izquierda se insertó en la competencia electoral ganando sus primeros gobiernos estatales, el del DF y a la vez creciendo en diputados en la elección de 1997. Democracia significa reparto de poder e integración de las fuerzas nacionales representativas de sectores. Cuando en 1997 el PRI ya no pudo evitar el libre juego de fuerzas, la competencia se volvió real.

Sin embargo, el PAN no hecho marcha atrás en el apoyo al régimen neoliberal y la candidatura de Cárdenas en el 2000 no fue lo suficientemente sensible como para determinar que el cansancio de la población contra el PRI culminaría en un gran referendum nacional en el que la población decidiría si el PRI continuaba, o si se aceptaba que otras fuerzas políticas arribaran al poder. El PAN, a pesar de su alianza neoliberal con el PRI, supo aprovechar el momento para comprometerse en su viejo programa democrático y crítico contra el paternalismo del PRI, la población le creyó y le dio su voto de cofianza en las elecciones del año 2000.

El PAN de Vicente Fox, sin embargo, no varió sustancialmente la política económica del régimen y no supo resolver la ecuación que planteaba a la sociedad mexicana la resolución de sus problemas mediante la combinación de una adecuada política regulatoria al mismo tiempo que llamara a un pacto nacional para que las corporaciones mexicanas no se destruyeran ante el embate de los monopolios internacionales. Más que a la sociedad, Fox le respondió al grupo panista y a la élite mexicana, garantizando que su hegemonía no sería puesta a prueba y que los beneficios que estaban obteniendo no acabarían, sin importar los costos al resto de la sociedad. Ello fue muy claro, cuando evadió romper los monopolios de Televisa y TV Azteca, cuando garantizó a las corporaciones el crecimiento que habían obtenido con Salinas y Zedillo y renunció a regular los monopolios, consolidando la hegemonía de los grupos más poderosos.

Con lo anterior Fox, no sólo renunció a realizar una profunda y necesaria reforma del Estado, a desarrollar la democratización del país, completando el proceso de trasnición democrática, sino que regresó a consolidar las bases del dominio de los grupos ganadores con la reforma salinista. La negociación del país, fue la de incorporar al panismo de elite al reparto de la riqueza nacional, a cambio de no realizar los cambios sustanciales que requiere una democracia.

Esta renuncia vino acompañada de negocios y oportunidad de negocios a muchos grupos venidos de otros países. El crecimiento del crimen organizado, del narcotráfico ha sido paralelo a la impunidad con la que el régimen foxista permitió no sólo el autoritarismo y la impunidad de empresarios, que paralelamente a sus negocios lícitos, cobijaron nogocios ilícitos o informales. Lejos del objetivo de lograr un régimen democrático, el país se sume en la ingobernabilidad de grupos que amenazan de manera informal el poder del Estado. La impunidad y la corrupción son los elementos que han venido socavando no sólo la seguridad del Estado, sino que han roto el contrato social de la constitución al desplazar el papel del Estado a una figura decorativa que es incapaz de hacer cumplir la ley frente a sectores que gozan de poderío e impunidad, que se benefician con la corrupción del país. El Estado no sólo renunció a regular a los agentes económicos, a tener un proyecto de desarrollo nacional, renunció también a mantener una seguridad nacional y el control territorial que es básico. Corremos un gran riesgo.