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viernes, 5 de junio de 2009

Kierkegaard antecedente de Sartre. Existencia

Existencia ahora significa existencia humana entre el pasado y el futuro, y elección ahora significa la elección hecha por el existente, a saber, elegirse a sí mismo. Esta expresión – elegirse a uno mismo se convirtió en el lema del existencialismo francés.

Arne Gron

La afirmación de Arne Gron ratifica lo que he estado exponiendo en el Blog. La existencia es la vida humana deviniendo entre el pasado y el futuro.

En esta existencia, el ser humano se va reencontrando con su propia esencia humana, en términos de Kierkegaard con su propio individualismo, en términos de Sartre con su esencia humana, es decir con los valores que a los seres humanos hacen que sean lo que son, seres humanos. La mediación es precisamente el proceso de elección, la elección de lo que es un mismo.

Lo que uno es, no es una determinación de carácter natural, sino lo es de carácter social. Simone de Beauvoir en su Historia de una jóven formal lo explica de una forma magistral. Cuando nació su hermana, le irritaba, sentía el desplazamiento, no le agradaba porqué le parecía molesta. Cuando su hermana creció y comenzaron a socializar en el juego, ella explica como se dio una segunda elección. Era su hermana biológica, que era una cosa que no había elegido, pero ahora construía un relación de hermanas, la había elegido como su hermana, por lo que nos explica se dio una segunda elección, la elección propia. El existente elige.

Aprovecho aquí para explicar algo que no se entendió en el debate a favor de la despenalización del aborto en la Ciudad de México, única ciudad, dónde el asunto del aborto creó una legislación avanzada en favor del derecho de la mujeres a decidir.

El 70 % de las mujeres de la Ciudad de México, en esta década se pronunciaron en contra de la penalización del aborto y en favor del derecho de las mujeres a decidir. ¿La decisión de las mujeres esta alejada de lo que postula Kierkegaarr y Sartre? Yo pienso que no.

Los opositores a la despenalización del aborto, fundamentalmente los grupos Pro Vida animados por la Iglesia católica defienden la noción o concepto de "...la vida desde la concepción". Una noción muy controvertida no sólo en el campo de la ciencia, que tiene la certeza de que no existe vida humana ni en el óvulo fecundado, ni en el cigoto, como tampoco se puede aún hablar de vida humana en el embrión. La ciencia ha sido sumamente cauta en responder a la pregunta de en qué momento la vida humana tiene su inicio, conceptualmente sabe que es en el momento en que el embrión mantiene actividad cerebral, pero no ha respondido contundentemente en que momento entre la semana 14 y el nacimiento tiene lugar.

Aún con todos los defectos del postulado de "la vida desde la concepción", con todos los cuestionamientos de la ciencia y la bioética, esta visión es biologicista, pues sólo toma en cuenta sólo el proceso natural y no el proceso humano de la vida. Explico, tomando en cuenta que la vida humana no sólo es biológica, sino que como dicen Sartre y Kierkegaard es existencia, la vida humana no puede reducirse a lo que la Iglesia católica, sus voceros y sus grupos civiles dicen que es, el impulso biológico de una predestinación humana, basada en una lectura significada de lo que supuestamente es el ADN humano.

Si la existencia humana, entendida como el devenir entre pasado y futuro es tan importante, obligar a parir por la fuerza a una mujer de 15 años o de cualquier edad, por la fuerza de la convención social, por la creencia de una supuesta vida desde la concepción o por la amenaza de penalizar su decisión de suspender el embarazo, va fundamentalmente contra la propia vida, entendida como la existencia humana. Por ello, la salida ética coherente, no es penalizar el aborto, sino permitir a la mujer la libre decisión sobre lo que ocurre en su cuerpo y sobre todo lo que definirá su existencia en términos de futuro. La mujer decide si lo tiene o si suspende el embarazo de un hijo que no desea.

Es una decisión que tiene que ver con la ética porque la decisión es uno de los soportes de la libertad humana y la valoración de la vida como existencia no puede pasar a segundo plano frente a la creencia de una corporación o un sector de creyentes en la humanidad.