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martes, 16 de junio de 2009

La ideología del mercado extendida a lo social

Hoy sabemos que el propio Adam Smith, cuando enunció su liberalismo económico, entendía la libertad del mercado y el mercado mismo, como un mecanismo económico que posibilitaba el intercambio. En Smith no tenemos un mecanismo metaeconómico que trastocara y pusiera en funcionamiento a la sociedad. Por esto cuando el triunfalismo del "derrumbe" del Muro de Berlin, precipitó la llamada "muerte de las ideologias", el triunfo de "liberalismo" y por lo tanto del mercado, como el "fin de la historia", el planteamiento smithoniano de laissez faire, laissez passer que implicaba la no intervención de la política en el mecanismo economico culminó extendiendose nocivamente a la sociedad, que era un ámbito fuera del mercado.

August von Hayek padre del neoliberalismo

Pero el triunfalismo de 1989 amplificó los planteamientos de Hayek, Friedman y otros que recogian los plantramientos del individualismo de Stuart Mill y los combinaban con las teorías del valor marginal, para explicar el mercado. Contrarios desde luego a autores de la burguesía de la talla de Jhon Maynard Keynes y de Jhon Rawls y la teoría de la justcia en el terreno social. Así estatistas y no estatistas, regulacionistas y librecambistas se disputaban su influencia en el terreno de la política económica mundial.

Smith tenía razón en el sentido de que el mecanismo del mercado, es un mecanismo que no requiere necesariamente la intervención humana, funciona, sin necesidad de que nadie lo altere o lo planee. Sin embargo, Keynes tuvo la razón, al ver como el mercado precipitaba desequilibros, al ser un mecanismo ciego. El Estado, para las propuestas keynesianas, no sería quién sometiese al mercado, pero si sería el mecanismo cuya visión social y de horizonte, le permitiría destrabarse en los momentos en que los agentes internos fuesen incapaces de salir por sí solos de los desequilibrios.

La visión de que cada quién protege su propio interés, tan cobijada por lo neoliberales, puede mostrar su ineficacia en un mecanismo sencillo. Si esto fuese así, en algunas situaciones, podría conducir al colapzo y al caos. Es como cuando en un crucero importante de una ciudad importante, el semaforo se apaga y los policías brillaran por su ausencia. Siguiendo el interes individual, todos querrían pasar primero consiguiendo sólo nudos y accidentes. Los agentes, en este caso los automovilistas, no podrá disolver los nudos viales, porque su deseo individual de salir sólo conseguiría que el crucero que embotellado.

Keynes en el Time

Es mismo pasó en 1929, en el que los actores siguiendo su propio interés comenzaron a colapzar la producción y a producir un desempleo tal, que los actores por si mismos fueron incapaces de salir. Fueron arrastrados a lo que se conoce como la gran recesión de los años 30. Aquí es dónde nacieron la teorías regulacionistas como la kaynesiana, que plantea la renivelación mediante incentivar el consumo mediante la creación estatal de empleos, agregar demanda y levantar con ello la inversón y la rentabilidad del capital. En los 30, nadie en su sano juicio pediría que el mercado retomase la iniciativa para deshacer el nudo.

Se ha discutido hoy, a la luz de los fenómenos de la globalización, el papel del fordismo y la línea de producción, como creador de un sistema de seguridad social y política, basado en el apoyo del consumo. El estatismo norteamericano, sería algo así como la respuesta al peligro planteado por las revoluciones proletarias en Europa entre 1917 y 1923. Estados Unidos se cerraría al peligro del contagio del socialismo, mediante la creación de un Estado de Bienestar y un sistema productivo que avasallara literalmente, mediante la producción y el consumo, la expansión del capital.

Keynes mantuvo fuera del mecanismo económico el fortalecimiento social de la mano de obra, mediante el Welfare state. Jhon Rawls, de forma sensible establecería en su teoría de la justicia, que se trataba de involucrar a los agentes dentro del juego social y del juego del mercado. Si saca a los trabajadores o a otros actores fuera de las reglas de juego, se acaba el juego. Este acabarse el juego es precisamente la explosión social. Es muy claro que el sistema de Estado de Bienestar que imperó entre 1929 y 1975 en Estados Unidos comprendía no sólo el financiamiento a la seguridad social, también implicaba el control de los grandes sindicatos industriales como la AFL-CIO.

Jhon Rawls, autor de la Teoría de la Justicia.

En 1975, después de la crisis provocada por el boicot petrolero de la OPEP, Ronald Reagan anunció el fin de la era keynesiana y del Estado de Bienestar, basado en la política de neoliberalismo de reducción del mercado y el regreso de las empresas estatales a agentes privados. Estudios que hemos realizado y se han realizado, han mostrado que las privatizaciones no regresaron a los agentes competitivos del mercado, sino a los aliados de Reagan, Bush y Margaret Thacher. Lo mismo sucedió con Carlos Salinas De Gortari, cuyo proceso de privatizaciones, en realidad fortaleció a un sólo grupo que ahora tiene el poder, este grupo ha compartido los beneficios con el Partido Acción Nacional.

Pero lo que fortaleció al neoliberalismo no fue precisamente sus convicciones económicas, sino que la globalización del mercado y la era de la información, aumentó la velocidad de los intercambios y con ello la diversidad de la demanda. El sistema de producción en serie, el fordismo, no pudo entregar una producción demasiado diversificada, puesto que las líneas deben ajustarse anual o bianualmente para poder entregar mercancias masivamente.

Fue el mercado oriental, el que supo adaptarse rápidamente a las nuevas condiciones. Se rompió la línea de producción y comenzó a producirse por pequeños lotes, lo que permitía a la fábrica realizar entregas por lotes, adaptados a la demanda específica y diversa del mercado. Para realizar estas respuestas, se felxibilizó la mano de obra y se ajustó la producción a redes de abastecimientos que ya no se producían en la fábrica y que se entregó a provedores diversos. La línea de producción se rompió definitivamente y se dio paso al trabajo flexible con redes o clusters de abastecimiento a nivel mundial.

La ruptura del fordismo, por el modelo que se ha llamado de flexibilidad, toyotista, de células o postfordista, relineó el papel de la división internacional del trabajo a lo largo del mundo y también desplazó las industrializaciones basadas en la línea de producción como fue en el caso de México, cuya industrialización entre 1940-1982 fue fordista.

La ruptura del modelo de producción desplazó el Estado de Bienestar en lugares como Estados Unidos y acomodó nuevos ssitemas estatales basados en un Estado Nacional de Competencia y la producción flexible. En lugares como México, la estrategia no fue adaptar económicamente los nuevos sistemas productivos, fortaleciendo un modelo nacional en red con el mundo, sino el de atraer la inversión creando las condiciones para la misma. Se flexibilizó la Ley de inversiones extranjeras, se privatizaron muchos sectores estrategicos de la economía, que fueron vendidos en asociación con los amigos locales y se ajustó el modelo de protección de la mano de obra, a la simulación de mantener una ley laboral que es violada de manera sistemática.

En los últimos 27 años, se destruyó la salud pública, la protección legal a los trabajadores, la regulación de los salarios, colocándo a la mano de obra en una situación que los expertos denominan precarización laboral. Las consecuencias de esta forma de ver la economía, por el neolineralismo mexicano, ha sido no sólo la expulsión de un tercio de la fuerza laboral, se calculan en más de 10 millones de trabajadores, aunque algunos contabilizan cerca de 15 millones hacia los Estados Unidos en las últimas tres décadas. La sumisión de una fuerza laboral que se exprime entre los 23 y 35 años con jornadas de más de 14 horas, con salarios precareos. La expulsión laboral hacia Estados Unidos en muchos casos ya no es de gente sin empleo, sino de gente que en México contaba con empleo precareo. Esta fuerza laboral, antes de la crisis se calcula en 15 millones de personas, por fuera, pero registrados como fuerza laboral tenemos a quienes no han sido incorporados al trabajo, o han sido expulsados por haber cumplido 35 años, este sector se desenvuelve en el llamado sector informal que no sólo cuenta a los comerciantes ambulantes, sino también a las redes que han sido coptadas por el crimen organizado. La suma de 9 mil muertos sólo en 2008, nos lleva a pensar que el crimen organizado reculta a na fuerza laboral importante que desde luego escapa a los empleos precareos o al desempleo abierto.

En este ambiente, hospitales, salud pública, guarderías, fueron desmontadas por el Estado, para establecer una atención médica, infantil de changarro. La ideología política del PAN, ha resultado un fracaso, pues no sólo crecieron menos que los países latinoamericanos (erú por ejemplo en 2008 creció al 6 %), sino que este año decrecxerán al menos 8 % anual. No es fortuito, la verdad, que esta ideología sometiera a 46 niños a la muerte en una bodega y muchos más lesionados por quemaduras. La peor masacre infantil por homicidio doloso de la que hayamos tenido memoria.

Continuaré con el tratamiento filosófico del problema