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sábado, 20 de junio de 2009

"Nada ni nadie por encima de la Ley", ¿a poco?

De las páginas de Índigo
Bajo las alas de Tata
En el primer año del contrato multianual con el Seguro Social, Tata Consultancy Services facturó un millón 521 mil 58 horas/hombre de consultoría por un monto total de 358 millones 665 mil 590 pesosUn contrato multimillonario del Seguro Social sancionado por un primo hermano de la familia presidencial y otorgado a la compañía hindú Tata Consultancy Services, podría ser colocado bajo la lupa del escrutinio público.Los cuestionamientos, documentados hoy por Reporte Índigo, incluirían la facturación en un solo mes –diciembre de 2008– de 420 mil horas/hombre de consultoría.Eso equivaldría a destinar 2 mil 625 programadores de tiempo completo, en turnos de ocho horas durante cinco días laborables, sólo para dar servicio a ese contrato del Instituto Mexicano del Seguro Social.De acuerdo a su ficha técnica, Tata Consultancy Services opera en México con una planta laboral de entre 500 y mil empleados, entre 20 y 35% del personal necesario para facturar los 99 millones de pesos que cobró en diciembre de 2008.El caso reviste importancia si se considera que éste es el contrato no-médico más importante otorgado por el Seguro Social a una sola empresa.El monto tope de ese contrato es de 3 mil 103 millones 440 mil 809 pesos, unos 260 millones de dólares, cantidad que equivale a casi 9% de total del recorte presupuestal programado por el Gobierno federal para este año de crisis financiera.Su relevancia crece si se considera que el responsable del proceso de asignación mediante licitación es el director de Innovación y Desarrollo Tecnológico del Seguro Social, Carlos Castañeda Gómez del Campo, primo hermano de la primera dama Margarita Zavala Gómez del Campo.Para la familia presidencial, éste no sería el primer cuestionamiento por mezclar política, familia y tecnología.En 2006, en plena campaña presidencial, los Calderón Zavala fueron señalados por los contratos otorgados por Pemex, CFE, Sedesol e IPAB a Hildebrando, la empresa de servicios de cómputo propiedad de Diego Hildebrando Zavala, un hermano de la primera dama.Y para Tata Consultancy Services, reconocida firma multinacional de la India que se precia de no dar sobornos ni a gobiernos ni a empresas, éste tampoco sería el primer cuestionamiento a sus incipientes operaciones en América Latina.Ya en abril de 2008, esta firma se vio envuelta en un escándalo por el contrato que le otorgó el Gobierno chileno para la computarización del Registro Civil.La controversia obligó a la presidenta Michelle Bachelet a remover a la plana mayor del Registro Civil. Al mismo tiempo, la Contraloría de la Nación ordenaba la anulación del contrato.En diciembre de 2008, la fiscalía presentó unas presuntas conversaciones telefónicas del director del Registro Civil en las que se mencionaba que cuando era candidata presidencial, Bachelet habría recibido beneficios económicos de Tata.Para el IMSS, sin embargo, a pesar de que la licitación fue inconformada y que la Secretaría de la Función Pública ordenó la revisión del expediente y la reposición del fallo, todo tiene una explicación, y los precios que lograron con la firma hindú son más bajos que los que se tenían.“Quizás nos estén facturando los mismos montos que antes, pero conseguimos el doble de horas/hombre para desarrollar nuevos proyectos que fortalecen las tecnologías del Seguro Social”, advierte una fuente de la institución ligada a la licitación.UN SUPER CONTRATOCuando Juan Molinar Horcasitas asumió la Dirección General del Seguro Social, designó a Carlos Castañeda Gómez del Campo como su director de Innovación y Desarrollo Tecnológico.Primo hermano de quien ya en ese momento era la primera dama, el tecnólogo venía de ocupar cargos similares en Pemex, a donde había ingresado en 2003, cuando Felipe Calderón estaba al frente de la Secretaría de Energía.En su currículum, Castañeda Gómez del Campo describió su paso por esa paraestatal como el factor consolidador del proyecto de fusión del proceso financiero de Pemex.A su llegada al Seguro Social, encontró que los contratos de Servicios de Administración y Soporte de Aplicaciones de Cómputo (SASA) estaban por vencer y que era necesario hacer nuevas licitaciones.Hasta entonces, dos proveedores, la Universidad de Nuevo León, primero, y Softtek, después, habían tenido a su cargo la prestación de esos servicios bajo la modalidad de outsorcing o servicios externos.Para septiembre de 2007, el director de Innovación y Desarrollo Tecnológico licitaría el nuevo contrato. Su monto fue fijado en un mínimo de mil 241 millones de pesos y un máximo de 3 mil 103 millones de pesos con un contrato multianual con vigencia de 2008 a 2011.Once empresas participaron, entre ellas IBM, EDS, Unisys, Hewlett Packard, Softtek y Tata. La hindú habría presentado la mejor postura: 235.80 pesos por hora/hombre de consultoría.De todas las firmas concursantes, Tata Consultancy Services de México era la más joven. Se había creado en septiembre de 2006, dos meses después del escándalo de Hildebrando y un mes después de las elecciones que llevaron a Felipe Calderón a la Presidencia.Un año más tarde, el 4 de octubre de 2007, Tata Consultancy Services de México, S.A. de C.V. firmó a través de su representante Ankur Prakash el contrato 7S7279, el más codiciado del Seguro Social.INCONFORMIDAD Y NUEVO FALLOPero la licitación no resultó tan tersa, y las inconformidades ante la Secretaría de la Función Pública (SFP) no se hicieron esperar.La primera fue que por ser empresa de reciente creación en México, Tata Consultancy Services de México no podía presentar estados financieros ni tenía la certificación de calidad CMMI5 que se pide a las empresas de Tecnologías de Información.Para salvar este escollo, Tata Consultancy Services de México firmó un convenio de participación conjunta con una filial estadounidense, Tata America International Corporation. Con ese acuerdo pretendía salvar los escollos de los estados financieros y la certificación de calidad.Éstas y otras presuntas irregularidades fueron suficientes para que la SFP abriera un expediente. Dos meses después, el 19 de diciembre de 2007, emitiría la resolución 115.5.3241. En ella exigía al Seguro Social hacer una nueva evaluación de las propuestas y reponer el fallo del concurso.El 4 de enero de 2008, el IMSS hizo la reposición del fallo ratificando a Tata Consultancy Services de México como la adjudicadora de la licitación 00641259-019-07.Sin embargo, era necesario hacer algunos ajustes. Como el primer contrato se había adjudicado en octubre de 2007, aunque el ejercicio de operación iniciaba en 2008, Tata Consultancy Services de México ya había pasado el 7 diciembre tres facturas al Seguro Social.Eran las facturas sucesivas 2009, 2010 y 2011, en las que se cobraban 116 mil 551 horas/hombre de consultoría a un monto de 27 millones 482 mil pesos.Al revisar el fallo y reasignar el proyecto, el Seguro Social debió hacer un nuevo contrato para reducir al contrato original las facturas ya cobradas. El contrato 8S8056 reponía el 7S7279 firmado tres meses antes.EL ‘TATAGATE’ CHILENOTres meses después de que el Seguro Social otorgó el contrato a Tata Consultancy Services de México, la filial de Tata Consultancy Services en Chile enfrentaba un escándalo político que alcanzaba a la casa presidencial de La Moneda.La fiscal chilena Alejandra Godoy investigó supuestos delitos por revelación de datos y cohecho entre los directivos del Registro Civil del país sudamericano y funcionarios de Tata Consultancy Services.Las irregularidades se presentaron en el proceso de licitación de un contrato de 80 millones de dólares para la plataforma de información del Registro Civil de Chile.El escándalo obligó a la presidenta Michelle Bachelet a pedir la remoción de los altos mandos del Registro Civil. Por su parte, la Contraloría de la Nación ordenó la anulación del contrato con Tata Consultancy Services.De acuerdo a las informaciones publicadas por medios chilenos, mientras que el Gobierno destituyó a los funcionarios, la empresa hindú separó temporalmente con “permisos administrativos” a sus gerentes de negocios para el sector público y a su gerente comercial.Pero el mayor escándalo se dio meses después, en diciembre de 2008, cuando la Fiscalía dio a conocer supuestas conversaciones telefónicas del depuesto director del Registro Civil.Hablando con un personaje no identificado, el funcionario mencionaría que Michelle Bachelet había conseguido beneficios económicos de Tata cuando era candidata presidencial.LAS FACTURAS DE 2008En el primer año del contrato multianual con el Seguro Social, Tata Consultancy Services facturó un millón 521 mil 58 horas/hombre de consultoría por un monto total de 358 millones 665 mil 590 pesos.Sin embargo, la factura que llama la atención es la que se cobró por los servicios del 1 al 31 de diciembre de 2008, que asciende a 99 millones 166 mil 161 pesos.Para que eso fuera posible, la facturación tendría que cubrir 420 mil 552 horas/hombre de consultoría.Asumiendo jornadas laborales de ocho horas, semanas de cinco días y meses de cuatro semanas, serían necesarios más de 2 mil 600 consultores y analistas para cubrir esas horas.Y considerando que Tata Consultancy Services cuenta con poco más de mil consultores, harían falta otros mil 600 para cumplir la cantidad de horas facturadas.De acuerdo a directivos de empresas relacionadas con aplicaciones y servicios de cómputo, la única opción de la firma hindú sería subcontratar a sus propias filiales que operan en América Latina o en la India, que es donde se aceptarían los precios bajos.Pero sean consultores de Argentina, Chile, Uruguay o la India, todo apunta a una incongruencia: El reemplazo de empleos mexicanos por extranjeros.Y en un sexenio en el que el programa insignia de Felipe Calderón es el empleo, no se vería con buenos ojos que esos recursos incentivaran el trabajo de jóvenes extranjeros mientras sus colegas mexicanos están a la caza de una oportunidad.Pero para los funcionarios del Seguro Social, existe una explicación. Que aunque la factura diga del 1 al 31 de diciembre de 2008, algunos proveedores de servicios esperan hasta el final para entregar proyectos y recibir sus cheques que ya estaban programados.Son los mismos funcionarios que dicen que aunque el monto total de la facturación de Tata Consultancy Services de México es similar a la de los proveedores anteriores, por la cotización más baja tienen el doble de horas/hombre de consultoría.Eso habría permitido al Seguro Social implementar otros programas rezagados, como el Sistema Médico Nacional, que concentrará en una sola base de datos lo que hoy está almacenado en más de 3 mil bases de datos en municipios y estados.Los funcionarios del IMSS advierten que hasta 2007, la facturación horas/hombre se cotizaba entre 450 y 480 pesos por hora. Y hoy se tiene fija en 235.80 pesos. Para otros analistas de contratos públicos, una de las prácticas más comunes es fijar tarifas horas/hombre baratas para ganar el concurso. Ya habrá tiempo de reponerse con el número de horas facturadas.Mientras tanto, el caso de Tata Consultancy Services y el Seguro Social promete facturar un sonado litigio legislativo ante la opinión pública. Veremos la apertura de los sobres.