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sábado, 6 de junio de 2009

Kierkegaard contra la totalidad

El espíritu es el fundamento de la individualidad, es decir, la condición de posibilidad del desarrollo único del ser humano. El hombre que cultiva soberanamente su yo y preserva su singularidad de la barbarie de la masa y del proceso de homogeneización va camino de ser un individuo. Esta ruptura respecto de la masa no debe interpretarse en términos de egocentrismo o de individualismo, sino todo lo contrario. Sólo el hombre que ha ejercitado esta posibilidad, está capacitado para dialogar con su propio yo y para vivir una relación de auténtica humanidad con el otro. Dicho de otro modo, la fraternidad sólo es posible más allá de la masa y de la multitud. Sólo el Enkelte puede tratar al otro como frater, porque sólo él ve en el otro un ser único y singular y no una mera copia de una especie.

Andrea Díaz Genis

¿Qué pensaría Kierkegaard de ti, estimada Nómada? Si lo que propone en el fondo es en otro sentido lo que Ortega y Gasset decía. A ambos, José Ortega y a Soren Kierkegaard les salen ronchas frente a las mujeres y los hombres masa. ¿Eres una mujer masa o eres una mujer individual? No lo digo por molestarte, lo digo porqué al parecer mi insistencia sobre el concepto no era vano. Si quieres yo también sería un hombre masa. He presentado en más de una ocasión la importancia del concepto hombre masa y su importancia en esta discusión. No estaba errado. Los especialistas que he "hojeado" estos días en la necesidad de la presente discusión, al parecer coinciden que la distancia que Goren toma frente a la masa, es uno de los puntos de ruptura con GWF Hegel.

Kierkegaard

Entonces nada de vida sencilla eeeh. La visión que Goren es contraria a lo que el mundo ha hecho de los seres humanos, un conocimiento común, un nivel común, gente sin mérito que goza de todos los inventos del mundo moderno, que se estandariza socialmente, si quieres la sociedad de consumo que define ese otro filósofo "marxista" Herbert Marcuse. Pero veamos que más nos dice doña Andrea Díaz:

Por ese motivo, afirma Kierkegaard que “ser individuo es, en cierto sentido, la más eminente definición del ser humano, la definición que otorga la distinción más elevada a la persona. Ser individuo significa ser sacrificado”. En definitiva, la individualidad es la categoría humana par excellence, la categoría más decisiva y definitoria de la existencia humana. A través de ella, el ser humano se eleva por encima de todo el reino animal. En un contexto cultural como el nuestro, sumergido en un grave proceso de globalización, debemos recuperar, con urgencia, la categoría de la individualidad. La Muerte del Hombre a que aludía M. Foucault siguiendo a Nietzsche, tiene mucho que ver con el descrédito y el abandono de la categoría de la individualidad y la irrupción del hombre-masa. No estamos al final de la historia, ni tampoco estamos frente al úlitmo hombre de Zaratustra, sino frente a un hombre que trata de resistir al impacto de la homogeneización y que procura ser él mismo y afirmarse libremente en el mundo

Andrea Díaz Genis

¿En esa homogenización, no se encuentran las repeticiones de las ideas del neoliberalismo?